“Y con todos estos escándalos dentro de la Iglesia, ¿Planeas seguir en ella?"



por Raul Alonso raul@catolicosfirmesensufe.org

Has de prestar Amor de Dios y celo por las almas a otros, para que éstos a su vez enciendan a muchos más que están en un tercer plano, y cada uno de los últimos a sus compañeros de profesión.  
     ¡Cuántas calorías espirituales necesitas! —Y ¡qué responsabilidad tan grande si te enfrías!, y —no lo quiero pensar— ¡qué crimen tan horroroso si dieras mal ejemplo! 
San José María Escriva de Balaguer

En el momento en el que escribo el presente artículo es Domingo 26, de Agosto del 2018.

Estaba en misa, algo inquieto en mi corazón, todo por las recientes noticias de caso de pederastia en la Diócesis de Filadelfia. Para quien no sepa de qué hablo, les cito lo siguiente:

“Los sacerdotes estaba violando niños y niñas, y los hombres de Dios que eran responsables por ellos no solo no hicieron nada; lo escondieron todo. Por décadas. Monseñores, obispos auxiliares, obispos, arzobispos, cardenales han estado mayormente protegiéndolos; algunos, incluyendo algunos nombres en este reporte, han sido promovidos. Hasta que eso cambie, creemos que es muy temprano para cerrar el libro de escándalo sexual de la Iglesia Católica”, dijo Shapiro.
Fuente Voz de América.

Una situación terrible, es un gran escándalo, un solo caso de pederastia ya es una afrenta para quien se dice ser cristiano, pero aquí hablamos de muchísimos casos, si bien es un abominable acto que cometa cualquier ser humano, mucho más en un consagrado miembro del orden sacerdotal, si existe encubrimiento todavía lo hace peor, me duele nada más en pensar en las victimas afectadas de estos asquerosos sacerdotes y obispos, es un gran reto para toda la Iglesia ya que resulta humanamente obvia la apostasía. Da vergüenza ver en lo que han convertido a la iglesia.

Y como les dije, mi corazón estaba muy inquieto, y si bien no formaba parte de las lecturas del día, recordé un pasaje

Lucas 19, 41-44 Y cuando llegó cerca, al ver la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: "¡Ah si tú reconocieses siquiera en este tu día lo que puede traerte la paz! Mas ahora está encubierto a tus ojos. Porque vendrán días contra ti, en que tus enemigos te cercarán de trincheras, y te pondrán cerco, y te estrecharán por todas partes. Y te derribarán en tierra, y a tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación".

Son de los pocos versículos donde nos dicen que Jesús lloró, y fue al ver a Israel.  San Gregorio nos explica ese pasaje:


“Nuestro Redentor no cesa de llorar por sus escogidos cuando ve caer en el mal a los que poseían la virtud; porque si éstos conociesen la condenación que les espera, se llorarían a sí mismos con las lágrimas de los escogidos. El hombre de inclinaciones malas tiene aquí su día, que goza por breve tiempo, y se complace en las cosas temporales disfrutando de cierta paz; por esto huye de prever el porvenir, para que no se turbe su alegría presente. Por esto sigue: "Mas ahora está encubierto a tus ojos", etc.

Y yo solo podía imaginarme la tristeza de Jesús, primero por mis pecados personales, y bueno también por estos pecados públicos de algunos malos sacerdotes y Obispos de este mediático caso y de otros más.

La primer lectura fue contundente cuando leía:
Josué 24, 1-2ª. 15-17.18B
–Si no os parece bien servir al Señor, escoged a quién servir: a los dioses a quienes sirvieron vuestros antepasados al este del Éufrates o a los dioses de los amorreos, en cuyo país habitáis.
Yo y mi casa serviremos al Señor.

Entonces recordé episodios anteriores donde familiares o amigos me preguntaban, ¿Cómo es que a pesar de los escándalos podría seguir yo siendo cristiano católico? Y por ese tipo de cuestionamientos es que decidí escribir hoy.

Si fuera parte de alguna organización, digamos normal, por supuesto que pensaría en la posibilidad de renunciar a ella, es toda una afrenta ese tipo de actos, y no dudo ni un poco que muchos católicos se pregunten si están en “la Iglesia correcta”, cuantos no se han ido de la iglesia por cuestiones menores como por ejemplo que cuando piden la comunión de sus hijos les digan que deben de tomar un curso de un año o más, o cuando se les pide asistir a platicas pre matrimoniales, o porque el sacerdote es enojón, o los regaña en el confesionario, etc., etc. Ya ni hablar de escándalos como esto que menciono arriba.

¿En que debemos de pensar para valorar nuestra permanencia en la Iglesia?

Si creemos y estudiamos nuestra Fe, sabremos que nuestra Iglesia es edificada sobre Pedro en Mt 16,18, si estudiamos sabremos que arqueológicamente nuestra Iglesia prueba que existe desde los tiempos apostólicos y hasta el día de hoy, igualmente sabremos que lo que la iglesia primitiva cree es creído hoy en día que incluso hay oraciones que hoy usamos con exactamente las mismas palabras que usaban ya al menos en el siglo II, y muchísimas más razones, pero creo la más importante es que en nuestra iglesia podemos acceder a todos los medios de salvación: Los sacramentos, y el más importante de todos la EUCARISTIA en donde podemos comer la preciosa carne de Nuestro Señor y beber su sangre, cumpliendo Juan 6,55.

Nuestra Iglesia no debe de ser antropocentrista; esto es, no centrarse en el hombre. Nosotros seguimos a Cristo, no al sacerdote, o a los amigos. En misa vamos a alabar a Dios, a darle gracias por lo que hace por nosotros y todos los demás, a pedirle perdón de nuestros pecados y a pedirle por nuestras intenciones y de otros. No debe de afectar si el sacerdote es aburrido o divertido, o si nos cae bien o mal, o si incluso es un terrible pecador, la gracia de Dios opera ex operato en algunos sacramentos, o sea la gracia llega a pesar de la condición pecadora e indigna del sacerdote, porque es para bien del pueblo de Dios.

Dios no nos va a abandonar nunca, pero debemos de resistir estas tempestades, hagamos oración y ayunando por la santificación del clero, de toda la iglesia y por supuesto empezando por nosotros mismos.

Dice San Jose Maria Escriva de Balaguer

Pequeño amor es el tuyo si no sientes el celo por la salvación de todas las almas. —Pobre amor es el tuyo si no tienes ansias de pegar tu locura a otros apóstoles.

Si claudicamos estaremos perdidos, y pondremos en riesgo nuestra alma, sería una ganancia para satanás.

Tú y yo hemos conocido a santos sacerdotes, que el mal ejemplo de algunos no nos haga perder el rumbo, y previenete a dar razones de tu esperanza a otros.

No queramos cambiar el mundo, iniciemos por nosotros mismos, por la iglesia doméstica, si damos ejemplo de lo que es ser buen cristianos, capaz de que con la gracia de Dios podemos ayudar a otros a mantenerse firmes en su fe.

Y tú, ¿a qué Dios vas a servir?

Que Dios nos ayude.

Bendiciones en Cristo y Maria Santisima Theotokos


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