10 falacias contra la eternidad del Infierno



Por Anwar Tapias Lakatt

En un foro de Internet, apareció un forista publicando algunos argumentos para desmentir la eternidad del infierno, aduciendo a que esto va contra el sentido del amor de Dios. Vamos a ir respondiendo cada argumento para refutarlo.


    1.    La justicia requiere que el castigo sea proporcional al acto cometido, nuestros actos y maldad son siempre limitados luego entonces un castigo infinito es INJUSTO. Si está pensando en Santo Tomás, lea la visión 2,4. EL castigo no solo depende de la dignidad del ofendido, también de la Misericordia del ofendido y de la libertad con la que se actúa. 
Jesucristo mismo critica nuestra pobre visión de la justicia cuando dice “Habéis oído que se dijo: "OJO POR OJO Y DIENTE POR DIENTE." 39 Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha". ¿Por qué me tengo que fiar pues de la visión de Santo Tomas cuando es incapaz de reconocer que los niños no bautizados pueden ir al cielo? (Limbo)?

    La Biblia misma es clara en mostrar lo absoluto de la exclusión para los condenados. No se trata nunca de estados temporales o que la estancia en el infierno se pueda revertir:

      Y sépanlo bien: ni el hombre lujurioso, ni el impuro, ni el avaro —que es un idólatra— tendrán parte en la herencia del Reino de Cristo y de Dios”. (Ef 5, 5)

    ¿Ignoran que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No se hagan ilusiones: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los pervertidos, ni los ladrones, ni los avaros, ni los bebedores, ni los difamadores, ni los usurpadores heredarán el Reino de Dios. (1 Cor 6, 9)

     El lenguaje es claro en que quien lleve una vida de pecado y muera así, quedará excluido del Reino de Dios. Ahora, en cuanto a que nuestra maldad sea limitada, debemos responder en que la consecuencia de nuestro pecado es permanente a menos que nos arrepintamos, y eso lo podemos hacer en vida. El forista menciona a Santo Tomás de Aquino para rechazar aceptar su enseñanza basado en una falacia. Precisamente Santo Tomás, al tratar el tema expone:

     “Tanto en el juicio divino como en los humanos, la pena está en proporción de la culpa en cuanto al rigor, según dice Agustín en el libro XXI De civit. Dei; en ningún juicio se requiere que la pena sea adecuada a la culpa en cuanto a la duración”[1]

    Santo Tomás nos explica que la pena (castigo) no depende de la duración de la falta, sino del rigor o flagrancia de la culpa. En el plano espiritual estamos hablando de una ofensa contra Dios, que es todo amor. No hay una ofensa mayor que una ofensa a Dios. El pecado es una ofensa grave e introduce un desorden que de mantenerse genera una culpa permanente, por lo que no es posible pensar que quien murió sin arrepentirse y consciente de su ofensa, puede revertir en la eternidad la culpa, ya que murió en su libre decisión de no arrepentirse, luego por ello, la pena del infierno es eterna, y en esto obra el principio de justicia en el cual Dios da a cada quien lo que desea.

    El usar una cita como la poner la mejilla no aplica, porque no hablamos entre iguales, sino que hablamos de Dios, quien es perfecto; además la eternidad es la merecida por nuestras acciones y no por una venganza de Dios.

      Finalmente hay que mencionar que ya la Iglesia en el Sínodo de Constantinopla en el año 543 había condenado las tesis de Orígenes al respecto, quien al igual que el forista le ponía temporalidad a las penas del Infierno, y consideraba los textos bíblicos al respecto como amenazas pedagógicas simplemente[2] 

2.     

      2. San Juan: “El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es AMOR” “Dios es Padre”, ¿esto que es poesía barata? Un Dios Padre jamás condenaría eternamente a sus hijos, de ser así, cualquier padre terrenal es mayor que DIOS. No es posible.
¿Que Dios es Amor pero sobre todo es Justo? Más bien al contrario, lea la parábola aquella en que un sirviente va a buscar gente para trabajar en la viña, va primero por la mañana y encuentra unos después va al mediodía y encuentra a otros y finalmente a última hora encuentra a otros… al final del día el amo paga a todos una moneda, y con razón los que estaban trabajando desde la mañana se quejan.

      ¿Acaso no soy yo dueño de mi dinero? Dios es Justo pero también MISERICORDIOSO. La visión de un DIOS de justicia implacablemente frío (Que pone sus demás virtudes por debajo de la justicia) no cuadra.

     El forista no comprende bien el asunto. No es Dios que condena eternamente a sus hijos como queriendo vendernos la imagen de un hijo llorando por no ir y un Padre feliz de condenarlo. Esto no es lo que enseña la Iglesia. Lo que lleva al alma al Infierno es tal como lo enseña el Catecismo:

    Morir en pecado mortal sin estar arrepentido ni acoger el amor misericordioso de Dios, significa permanecer separados de Él para siempre por nuestra propia y libre elección. Este estado de autoexclusión definitiva de la comunión con Dios y con los bienaventurados es lo que se designa con la palabra "infierno"[3].

     Aquí la imagen es al revés, es la de un Dios de amor que busca que el pecador se arrepienta y cambie de vida, y es el pecador el que libremente decide morir en pecado mortal sin arrepentimiento, rechazando a Dios. Y la cita que debemos tener presente es la del Hijo pródigo: cuando el hijo le pidió la herencia al padre para írsela a gastar, éste no se la negó. Así, Dios respeta nuestra libertad.

     Respecto al uso de la parábola de los trabajadores, no tiene nada que ver porque en la cita vemos que todos obedecieron y cumplieron, y sobre la base de la obediencia se muestra la soberanía de Dios para premiar. Pero eso es diferente a pensar que esa cita justifique que alguien sin arrepentimiento reciba perdón. La misericordia de Dios bien entendida es que Dios no rechaza al corazón arrepentido:

        “Mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado. (Sal 51, 19)

      Decir que un padre terrenal sería mayor que Dios por tener capacidad de castigar de forma temporal y no eterna, lleva un error y es que olvida que Dios SIEMPRE perdona a quien se arrepiente. El perdón de Dios no demora porque sea menos que un padre terrenal sino que se da en la medida en que el pecador se arrepienta y busque cambiar, sumado a que siempre Dios con su gracia busca mover al pecador a que deje su mala conducta. Por tanto, si el pecador murió en pecado mortal, el castigo eterno no es un exceso, más bien responde a lo que Santo Tomas expresaba:

     “La duración de la pena corresponde a la duración de la culpa, no ciertamente por parte del acto, sino por parte de la mancha, perdurando la cual, perdura el reato de la pena. Mas el rigor de la pena corresponde a la gravedad de la culpa. Pero la culpa que es irreparable, lleva consigo durar perpetuamente: y por eso incurre en una pena eterna. [4]

      Quiere decir, que lo que hace que el castigo sea eterno es lo irreparable de la culpa, pues luego de la muerte no hay arrepentimiento.

 

3.   3. Todos los creyentes sabemos que el bien ganará al mal, Dios saldrá triunfante al final. Como puede ser eso posible si al final en el infierno habrá un 33% de los ángeles, y un 80% de los seres humanos asumiendo que todos los católicos se salvan y el resto NO. Da igual un solo ser en el infierno para mi es una derrota de Dios TOTAL, si Dios representa el Bien perfecto cualquier perdida le contradice.

    Debemos antes que nada aclarar que la Iglesia Católica jamás ha enseñado que todos los católicos se salvarán sólo por el hecho de pertenecer a la Iglesia Católica. Una cosa es que poseamos toda la plenitud de los medios salvíficos y otra que por estar bautizado ya nos salvamos.

     Respecto a que un 33% de los ángeles esté en el infierno no es por una derrota de Dios, sino por la libre elección de ellos. No podemos imputar a Dios una responsabilidad en la libre elección de los ángeles o nuestra. Sería absurdo que Dios nos haga libres para luego violentar esa libertad. En el caso de los ángeles, lo que los hace estar condenados es su decisión irrevocable de no arrepentirse. San Juan Pablo II en una Catequesis exponía:

      Creando a los espíritus puros, como seres libres, Dios, en su Providencia, no podía no prever también la posibilidad del pecado de los ángeles. Pero precisamente porque la Providencia es eterna sabiduría que ama, Dios supo sacar de la historia de este pecado, incomparablemente más radical, en cuanto pecado de un espíritu puro, el definitivo bien de todo el cosmos creado[5].

    Así, el pecado de los ángeles y de los hombres no es una derrota de Dios, porque al final su Providencia divina hace cumplir su voluntad y el mal será vencido por siempre. El que alguien se salve es don de Dios, pero el que alguien se condene es por decisión personal. En la eternidad no habrá mal alguno (Ap 22, 3),  y afuera de esto quedarán los que murieron en pecado (Ap 22, 15). Si quedan fuera fue porque rechazaron al Bien Eterno.

     El amor de Dios es tan infinito que aun rechazándolo, dejó el Infierno para que moren allí, porque un alma condenada que rechaza a Dios sufriría mucho más estando cerca del Ser al que odia que estando lejos. Por tanto el Infierno es muestra de la justicia divina.

 

 

4.   4. Dios nos promete ser felices en el cielo… ¿cómo será eso posible sabiendo que nuestros seres amados están siendo torturados en todo momento para siempre? El amor nos crea un lazo infinito hacia nuestros seres queridos, de tal manera que jamás seremos felices si ellos no lo son. EL amor es un vínculo tal o sino no es amor.

      El amor de Dios supera cualquier amor. La Palabra dice:

    “Nosotros amamos porque Dios nos amó primero” (1 Jn 4, 19). Dios nos amó primero y él es la base de que amemos. No hay nada que pueda opacar el amor que recibiremos en el Cielo de parte de Dios. Condenarse eternamente es algo doloroso y terrible, pero sabemos que quien pasa por ello lo hace por decisión propia, escogió vivir apartado de Dios, rechazó su gracia.

    Un alma condenada sufre pero sabe que está ahí por sus pecados, porque no quiso arrepentirse y despreció a Dios. Un alma condenada no desea el cielo y es ahí donde radica el error del forista, de creer que en el infierno hay gente arrepentida. Adicionalmente, ¿si llegara ser temporal la estancia en el Infierno, por qué no hay citas que lo respalden claramente?

     Respecto al lazo de amor infinito que menciona el forista, es bueno recordarle lo que Cristo enseñó en la parábola del rico y Lázaro:

     “Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí". (Lc 16, 26)

      Si había un abismo entre el Sheol y el Infierno, ¿cuánto más lo habrá entre el cielo y el infierno?

    Además, en el cielo eso de “seres queridos” no se maneja como en la tierra. Al mismo Cristo cuando los saduceos le preguntan sobre la mujer que en vida se casó con siete hermanos, para saber de quién será esposa en el cielo, Cristo mismo le responde:

    Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios? Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo. (Mc 12, 24-25)

     Si bien la respuesta de Jesús es sobre un vínculo en el cielo, deja claro que seremos como ángeles. No hay eso de “un ser querido” en el infierno.

     Por último, sepamos que el vínculo lo tenemos entre la Iglesia militante, purgante y triunfante. No hay vínculo con los condenados y jamás se asoma eso en las Escrituras.

 

5.     5.  ¿Realmente elegimos el infierno? ¿Acaso cuando una persona miente, mata, fornica o no va a MISA está eligiendo pasarse el resto de la eternidad en sufrimiento? Uno no puede elegir una opción que desconoce. La libertad no consiste en poder elegir, sino en el conocimiento de la elección, desde ese punto de vista el hombre no es totalmente libre, además la Iglesia reconoce que por el pecado original nuestra libertad esta coaccionada por el pecado, luego entonces si nuestra libertad no es perfecta por que se nos condena como si lo fuéramos? ¿No sería justo que el castigo fuera menor?

    El forista desconoce mucho de la doctrina católica y se le nota en sus argumentos. Primero debemos clarificar lo que es pecado, y vamos al Catecismo de la Iglesia:

     El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana. Ha sido definido como “una palabra, un acto o un deseo contrarios a la ley eterna”[6]

     Sumado a lo anterior, es importante aclarar las condiciones para que algo sea pecado, y con ello se derrumba el argumento del forista:

    Para que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones: “Es pecado mortal lo que tiene como objeto una materia grave y que, además, es cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento[7]

     De lo anterior podemos comprender entonces que el pecado requiere conocimiento de lo que es pecado, algo que el forista desconoce y por tanto yerra al decir que el hombre no es totalmente libre. Sumado a eso, el forista vuelve a errar al asumir que el pecado original coacciona nuestra libertad. ¿Qué es lo que sucede? Nuevamente vamos al Catecismo:

    “El hombre, persuadido por el Maligno, abusó de su libertad, desde el comienzo de la historia” (GS13, 1). Sucumbió a la tentación y cometió el mal. Conserva el deseo del bien, pero su naturaleza lleva la herida del pecado original. Ha quedado inclinado al mal y sujeto al error[8].

     Pero quedarse sólo ahí es errado, y es en donde falla el argumento del forista, pues Dios no nos abandonó. A pesar que es la naturaleza humana la que ha quedado herida, no queda desprovista de la gracia de Dios, quien nos ha redimido en Cristo:

    “Por su pasión, Cristo nos libró de Satán y del pecado. Nos mereció la vida nueva en el Espíritu Santo. Su gracia restaura en nosotros lo que el pecado había deteriorado.

    El que cree en Cristo es hecho hijo de Dios. Esta adopción filial lo transforma dándole la posibilidad de seguir el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el bien. En la unión con su Salvador, el discípulo alcanza la perfección de la caridad, la santidad. La vida moral, madurada en la gracia, culmina en vida eterna, en la gloria del cielo”[9]

     El hombre por tanto, prevenido y asistido por la gracia divina si puede elegir bien, por tanto es falso que no sea libre. Ahora, que la pena sea eterna no es porque seamos perfectos, sino por la imposibilidad de arrepentimiento y de restaurar el orden dañado por nuestro pecado, debido a la muerte, el que hace que la pena sea eterna. El castigo no es justo que sea menor porque la pena es debido a la flagrancia y esta no fue resarcida ni hay deseo e intención de hacerlo en quien muere rechazando a Dios.


     6. Se nos dice que el infierno es un castigo, pero yo pregunto ¿cuál es la naturaleza ética y moral del castigo? LA CORRECCIÓN, Castigo viene de la voz Latina “castigare” que a su vez está compuesta de 2 palabras CASTUS + AGERE = CASTO + HACER, o sea hacer casto, casto significa virtuoso, por lo tanto castigo es hacer virtuoso a alguien, lo que quiere decir CORREGIR, si esto es así ¿qué sentido tiene un castigo ETERNO? Un castigo eterno no es CASTIGO, más bien es venganza, maldición, porque no se espera la CORRECCIÓN, Dios no puede ser así.

     Dios es infinitamente misericordioso, por eso nos dejó el sacramento de la Confesión, para que siempre que estemos arrepentidos y dispuestos a cambiar, podamos restaurar nuestra comunión con él y recibir nuevamente la gracia santificante. Es en esto en donde debemos ver el amor de Dios, en que no nos pone límite a las veces en que podemos ir arrepentidos, pues su amor es fuente de gracia infinita.

     El forista sigue sin comprender y nos quiere vender la idea de que un condenado se va a arrepentir y va a querer volver con Dios. Hay personas que a pesar de que Dios los ama y los mueve a la conversión, NUNCA desean arrepentirse y cambiar de vida, y con esa convicción mueren, sabiendo lo que espera a quien rechaza a Dios. ¿Por qué creeríamos que un alma que muere rechazando a Dios, va a querer cambiar de parecer estando en el más allá?

     La corrección SI se espera y se da en vida, estando en vida cuando pecamos sufrimos lo que es la pérdida de la comunión con Dios. Sin embargo Dios no deja de insistir y llamar al pecador para que se arrepienta:

       “Yo no deseo la muerte de nadie —oráculo del Señor—. Conviértanse, entonces, y vivirán(Ez 18, 32)

     Dios espera la conversión pero no obliga a que todos se conviertan, ni lo fuerza:.

      "Nadie, al ser tentado, diga que Dios lo tienta: Dios no puede ser tentado por el mal, ni tienta a nadie, sino que cada uno es tentado por sus malos deseos, que lo atraen y lo seducen. De ellos nace el pecado, y este, una vez cometido, engendra la muerte. (Stg 1, 13-15)

    Nuevamente, lo que hemos venido dejando claro en puntos anteriores, la eternidad de la pena corresponde al hecho en que el mal se mantendrá eternamente por la decisión libre de morir en pecado mortal, elección que implica rechazo absoluto de Dios. Como bien expone el Catecismo:

     Dios no predestina a nadie a ir al infierno (cf DS 397; 1567); para que eso suceda es necesaria una aversión voluntaria a Dios (un pecado mortal), y persistir en él hasta el final[10]. 

     Por tanto no es venganza ni maldición, sino correspondencia con una decisión absoluta del pecador. ¿Cómo podría ser temporal el infierno, si quien está allí rechazó a Dios y no quiere estar con él? ¿A dónde podría Dios colocar un alma que lo rechazó? En el Infierno. Y si su decisión de rechazo es eterna, su estancia en el Infierno debe ser eterna.

 

      7. Ok supongamos que una persona se pasa toda la vida hacienda maldades y al final muere y va al infierno, Ahora pensemos en la persona más santa de este mundo que en el último momento de su vida comete un pecado de desesperación y se suicida, al infierno con el también.

El hecho de que el infierno sea eterno hace que la pena sea uniforme para todos, y eso es injusto, hay quien dice NO, los más malos sufrirán más, eso no es verdad cuando el infierno es ETERNO, cualquier mínimo sufrimiento elevado al infinito es INFINITO. ¿Qué es mayor? ¿Tener un dolor de muelas durante una hora o tener la mitad de un dolor de muelas durante 2 horas? ES lo mismo si el dolor es eterno.
La eternidad de la pena la hace uniforme. INJUSTO.

Nuevamente falla el supuesto del forista. Respecto al ejemplo del suicidio veamos lo que la Iglesia enseña en el Catecismo:

Trastornos psíquicos graves, la angustia, o el temor grave de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden disminuir la responsabilidad del suicida.
No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida.[11]

¿De dónde sacó el forista que todo el que se suicida va al infierno? De su imaginación. Sigamos con su planteamiento, el que el Infierno sea eterno no lo hace injusto, pues todo el que va al Infierno cumple la misma condición: morir en pecado mortal rechazando a Dios. No es injusto, pues todos desean no estar con Dios, no hay injusticia en ello. Sin embargo es bueno aclarar que en el Infierno se sufren dos clases de pena: la de daño y la de sentido. La de Daño es la más horrible: nunca más ver a Dios por toda la eternidad. No hay una pena comparable a esta; citando al Padre Carlos Buela:

Lo más dramático del infierno no es lo que más asusta a la mayoría, a saber, las penas sensibles. Lo que aterra del infierno es no ver a Dios: “...no los conocerá aquel Dios a quien no quisieron conocer en la vida”. Por eso decía sabiamente San Alfonso, Doctor de la Iglesia: “todas las demás penas apenas si son penas comparadas con esta pena”. Ni el “fuego inextinguible”, ni el pestilencial olor, ni la compañía insoportable de los demonios y de los otros condenados, ni el lugar espantoso, ni el tormento de los sentidos corporales internos y externos, ni el “gusano que no muere” roedor de la conciencia, ni “el llanto y crujir de dientes”, ni “las tinieblas exteriores”, ni ninguna otra de estas cosas, ni todas ellas juntas, forman el infierno, sino el haber perdido a Dios.[12]

La pena de daño es infinita porque la ofensa es infinita, sin embargo existe otra pena, la de sentido la cual sí es finita, y esta pena va asociada al fuego que causa dolor, como es mencionado en la Escritura:

“Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible (Mc 9, 43)

“Porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga(Mc 9, 47-48)

Las penas de sentido que sufren las almas condenadas son desiguales y corresponde a la culpabilidad de cada cual, algo que enseñó la Iglesia en el Concilio de Lyon:

Las almas, empero, de aquellos que mueren en pecado mortal o con solo el original, descienden inmediatamente al infierno, para ser castigadas, aunque con penas desiguales[13]

Esta enseñanza del Concilio de Lyon desmiente el argumento del forista de la uniformidad en el Infierno. Hay uniformidad en la pena de daño, que es eterna e igual, pero es desigual la pena de sentido.

 

8.         Santo Tomás dijo que el sufrimiento del hombre es finito, si esto es así y el infierno es eterno ocurre la siguiente paradoja: 2 hombres, 1 es tan malo que justamente merece el mayor sufrimiento posible en el infierno, el Segundo es como el primero pero 1000 veces más malo, ¿qué ocurre si el infierno es infinito? Que las penas para ambos serian iguales: sufrirían el máximo posible, esto no cuadra con la justicia ni con las Escrituras (a cada cual se le dará lo suyo).

Nuevamente parte de un supuesto errado, pero ya aclaramos que la peña de sentido, es decir, el fuego y sufrimiento que sufre el alma por los suplicios es distinta para cada quien, por tanto se derrumba de inmediato el argumento.


9.      El hecho de que el infierno sea eterno junto con la creencia de que los que van al infierno son los que mueren en pecado, crea paradojas bobas, injustas y sin sentido:

     Imaginemos 2 personas católicas con el mismo grado de santidad, un día van a una fiesta y los dos beben mucho y cometen un pecado mortal, a la vuelta de la fiesta, conduciendo y medio dormidos no les da tiempo de arrepentirse de sus pecados y tienen un accidente de coche y los 2 mueren, pero con una diferencia: 1 muere en el acto el otro muere en un hospital 2 días después, el que muere en el hospital tiene la oportunidad de confesarse.

¿Qué nos dice nuestra cosmovisión? Uno va al cielo y el otro al infierno…  ¿qué sentido tiene esto? ¿Me va usted a decir que la salvación tiene una componente de Suerte? TOTALMENTE injusto, lo justo sería que ambos fueran al infierno y pagaran sus pecados de manera temporal (¿Purgatorio? Invento para cuadrar la injusticia debida a la ETERNIDAD del infierno). El evangelio dice “El que no está en el Reino de los cielos está en el infierno” porque tantos purgatorios, ¿Limbos para los niños? INVENTOS.

Tremendo revoltillo ha hecho el forista ahora, y lo peor entra a unos supuestos que sólo son del fuero interno de la persona. No podemos centrar un argumento sobre hipotéticos de esta clase. Si una persona muere en el acto y otra muere a los dos días, no es suerte ni nada de eso. Dios es quien tiene el control sobre la muerte de cada ser humano.

Cuando se comete un pecado mortal se tiene pleno conocimiento de lo que eso significa y las posibles consecuencias que esto acarrea. Todos podemos caer en un pecado mortal, y solo Dios ve el corazón de una persona. No podemos aquí suponer lo que pasó en los instantes finales de esa persona, pues como vimos, ni siquiera para el caso del suicidio aplica, pero la eternidad del Infierno no responde a una injusticia divina.

¿Y de cuando acá la justicia divina opera según la lógica humana? No sabemos el destino del que muere en el acto del accidente porque no sabemos que había en su corazón. Cometió un pecado mortal, pero no sabemos qué pasó en sus últimos segundos de vida. Por otro lado, revolver el tema con el asunto del Purgatorio o los niños sin bautizar es querer desviar la atención.

 

      10.  Nuestra cosmovisión nos habla de un Dios que nos crea por amor, que es nuestro Padre, y que nos da una cosa llamada libertad pero dice que él se ata las manos (Génesis) es decir respeta nuestra libertad. Entonces nos dice te dejo libre pero si no haces lo que te digo…. Ya sabes INFIERNO ETERNO. O sea un Dios que con una mano da y con la otra quita. No veo AMOR aquí.

Esta es la visión de un Dios tramposo, desesperado, inseguro que nos tiene que obligar a amarle.

Todo esto se resuelve con un Infierno visto como CORRECCIÓN, si el infierno es así entonces él no es tramposo ni desesperado, sino que espera a que estemos listos.

El hacernos libres no es atarnos, porque ni siquiera nuestras acciones escapan a su Providencia. El que Dios respete el actuar del hombre no lleva a que el hombre cambie los planes de Dios, pues Dios sabe ya todo lo que va a suceder hasta el fin del mundo. Si Dios permite algo es porque sabe que puede sacar un bien de él. De esta forma es absurdo hablar de un Dios atado.

El Infierno es la retribución de quien vivió una vida sin Dios. Es un castigo, claro que sí, pero el alma que muere en pecado mortal no puede querer algo distinto. No podría pedir el cielo porque rechaza a Dios, lo hizo en vida, y así igual lo haría si le ofrecieran el cielo. De esta forma hay un llamado a vivir en santidad, pero si el alma rechaza eso lo hace con plena conciencia y por ende no es vengativo, no es que con una mano da y con otra quita, sino que es el hombre el que rechaza esa mano que le da.

La corrección la da en vida mientras el alma tenga opción de arrepentirse. Recordemos lo que enseña el Catecismo:

"No hay arrepentimiento para ellos después de la caída, como no hay arrepentimiento para los hombres después de la muerte"[14]

Al contrario de lo que piensa el forista, Dios sí obligaría a amar si a pesar de que el alma muere en pecado mortal por su rechazo, lo quisiera tener con él a la fuerza. Dios no es tramposo ni inseguro, porque su amor es perfecto y eterno. Nos llama a una vida de intimidad con él pero debemos ser dóciles a su gracia, la cual no violenta nuestra libertad, sino que le da sentido a nuestra existencia.


Pero a fin de cuentas la Palabra de Dios es clara:

Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna (Mt 25, 46)



[1] AQUINO, Santo Tomás. Suma teológica - Parte I-IIae - Cuestión 87

[2] COLLANTE, Justo. La fe de la Iglesia Católica. Pág. 813. BAC

[3] CIC 1033

[4] AQUINO, Santo Tomás. Suma teológica - Parte I-IIae - Cuestión 87

[5] Catequesis de Julio 23 de 1986

[6] CIC 1849

[7] CIC 1857

[8] CIC 1707

[9] CIC 1708-1709

[10] CIC 1037

[11] CIC 2282 - 2283

[12] http://www.apologeticacatolica.org/Masalla/Masalla15.htm

[13] Dezinger, 858

[14] CIC 393

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