Adivinación

ADIVINACION

En su curiosidad innata, el hombre regularmente ha buscado el conocimiento en lo que no es de su incumbencia, es decir, en lo oculto, en lo que no le pertenece, y que está proscrito por Dios. La afanosa ambición para obtener un mejor lugar en la sociedad, poder, aceptación, riquezas y éxito rotundo, lo ha empujado a escudriñar en ese tipo de literatura oscura y profana, esotérica, misteriosa y enigmática, que ha sido escrita con tinta infernal. Por tal motivo, al no medir las consecuencias, ignorándolo o no, su vida viene a reservarse para la eterna oscuridad, en las más profundas de las tinieblas

La adivinación se define como la manera utilizada para predecir acontecimientos futuros o para conocer cosas ocultas o secretas. Los practicantes de la adivinación se valen de entidades espirituales reveladoras o mediante suertes, señales o procedimientos para lograrlo.

La adivinación en la historia


Los adivinos eran muy importantes en tiempos del Antiguo Testamento: En Egipto (los magos del faraón); en Grecia (los sacerdotes de Apolo); en Roma, dependían de los auspicios. Por ejemplo: un relámpago que cayere de izquierda a derecha (favorable); de derecha a izquierda (desfavorable); los auspicios obtenidos de los pollos sagrados, etc.

El Pueblo de Israel, en muchas ocasiones, se tomó a la práctica de la adivinación y a la consulta de brujos, yendo así en contra de los mandatos de Dios. (Ez 13,18-19; 2 Cron 33,6; Jer 27,9...). El rey Saúl fue a consultar a la pitonisa (hechicera, adivinadora) de Endor queriendo saber que hacer en cuanto a la guerra (1 Samuel 28, 7). En 1 Samuel 15, 23, la adivinación es un espíritu de rebelión.

En el Nuevo Testamento vemos que los apóstoles confrontan a los adivinos. San Pablo mandó que un espíritu maligno abandonase a un joven esclavo que hacía la fortuna de sus dueños. Por ello, Pablo y Bernabé fueron apresados, encarcelados y azotados.

En la ciudad de Filipo, San Pablo encontró obstáculos por razón de una joven esclava poseída por un espíritu de Pitón al que ordenó salir:

Cansado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: «En nombre de Jesucristo te mando que salgas de ella.» Y en el mismo instante salió. (Hechos 16,18)

La adivinación lleva al espíritu maligno, el enemigo de Dios. En la actualidad, los hombres siguen ofendiendo a Dios por medio de estas prácticas. Algunos llegan hasta vender su alma con tal de recibir del demonio lo que buscan. No es extraño que el demonio de poder temporal a sus clientes a cambio de su alma.

El hombre, llevado por la soberbia, quiere tenerlo todo bajo su control sin tener que poner su confianza en Dios. Es por eso que busca conocimiento ilícito por caminos que están fuera de la revelación divina y fuera de los medios naturales que son lícitos. Va así en búsqueda de la adivinación.

Explícita o implícitamente la adivinación recurre al demonio y quien la practica queda, en algún grado, vinculado con el maligno. Hay también quienes hacen directamente un pacto con él.

Entre las formas modernas de adivinación ocultista encontramos la consulta de las barajas, llamada también cartomancia; por otro lado tenemos la aeromancia (acto adivinatorio que se lleva a efecto mediante la interpretación de formaciones vaporosas más o menos concretas en el aire), la adivinación por medio de objetos puntiagudos,  la lectura de las hojas de té, de los asientos de café, la astrología, la tabla de la Ouija, la quiromancia o lectura de las líneas de las manos. Es tanta su influencia que muchos no dan un paso alguno en sus vidas sino antes de consultar algún modo adivinación.
               
 
 
     
Dentro de la astrológica, que continúa teniendo una buena aceptación y difusión en todo el mundo, encontramos, por ejemplo, el horóscopo y sus signos zodiacales, la carta astral, que consisten en métodos de adivinación en base a la posición de los astros en el momento del nacimiento. La astrología ha sido un efectivo e importante factor para desviar a las gentes plácidamente del camino verdadero de la salvación; incluso, aunque parezca increíble, muchos cristianos (inestables e inmaduros) confían en esta práctica de dirección equivocada para tomar decisiones que han creído como correctas. La Biblia condena la astrología y sus signos del zodiaco. Véalo en 2 R. 23:5.

¿Quiénes utilizan la adivinación?


No solamente en la santería, la brujería, el espiritismo, y otros grupos. A medida que se pierde la fe se populariza la adivinación aun entre personas que no pertenecen a ninguno de estos grupos. Muchos recurren a la adivinación en momento de crisis para buscar una solución a un grave problema. Otros se creen que solo es una broma, una curiosidad o lo hacen por la presión de un grupo. Debemos recordar que en la adivinación está en juego nuestra fidelidad a Dios, con lo que no se debe jugar. El enemigo está como león rugiente buscando a quién devorar.

 

¿Qué  dice la Biblia y el catecismo sobre este tema?

No cabe duda que la Biblia prohíbe toda clase de prácticas abominables de las naciones paganas porque son una ofensa contra Dios (Dt. 18:9; Lev.20:23). La adivinación, como la evocación a los muertos, no está exenta de entre ellas:

 Dt. 18:10-11 Que no halla en medio de ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que nadie practique encantamientos o consulte a los astros; que no haya brujos ni hechiceros; que no haya nadie que se dedique a supersticiones o consulte a los espíritus; que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos. Porque Yahvé aborrece a quienes se dedican a todo esto.


Lev. 19:31 No se dirijan a los brujos ni a quienes llaman a los espíritus; no los consulten no sea que con ellos se manchen ¡Yo soy Yahvé!

 

La adivinación es un pecado grave contra el Primer Mandamiento.

Las Constituciones apostólicas prohíben expresamente la adivinación. Los Concilios de Vannes (461), de Agde (506) y de Orleáns (511) excomulgaron a los adivinos. Además eran declarados infames, incapacitados para ser testigos en la justicia y privados de toda dignidad eclesiástica.

Catecismo de la Iglesia Católica
#2116: "Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone "desvelan" el porvenir. La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a "mediums" encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

#2117 Todas las prácticas de, magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud-, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

 

Conclusión: Lo que las personas necesitan es confiar en Dios, y este confiar lo obtendrán únicamente en su Palabra.

Existen en la Biblia  bastantes textos para fortalecerse espiritualmente, con el propósito de enfrenar adecuadamente las pruebas y tentaciones más tremendas por las que pudieran estar pasando... ¡La victoria en Cristo Jesús está segura….pues mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo!!!

Lo más importante, es que la Palabra de Dios aporta aquel conocimiento para vida eterna; la adivinación, sólo para condenación.

 
 

Fuente: Internet
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