Amar a la Eucaristía


Reflexión: Amar a la Eucaristía

Por Mireily Rodríguez

 

Cuantos Sagrarios vacíos hay...

Cuantos católicos y herejes hay que no creen en Cristo Eucaristía...

Cuantos comulgan en sacrilegio...

Cuantos se roban la Eucaristía para dar misas negras o profanarlas....

Cuantos se creen que es simbólica!....

Jesús no solo resucitó, sino que también está ahí en la Eucaristía
VIVO EN PRESENCIA REAL EN LA EUCARISTIA.  ¿Cuánto más tiene que sufrir Jesús por nosotros?

Mientras unos dicen que la Santa Misa es aburrida, que si siempre es lo mismo, no saben lo que dicen y que Dios lo perdone, ¿cómo pueden decir que tan sagrado regalo que nos ha dejado Jesús, la Santa Misa, puede ser aburrida?

Si todo católico creyera en Jesús Sacramentado, no hubiera Iglesias Vacías, pues todo quisieran comulgar y no lo dejarían solo.

Ve al Sagrario, ante Jesús Eucaristía, cuéntale tus problemas, tristezas, alegrías, dile cuanto lo amas, cuanto lo adoras, que te de mas santidad, que crees en El, dale las gracias por estar ahí, ofrece tus sufrimientos por los que no lo conocen, por los que no creen en él, por los que lo blasfeman.

Si estas alejado de Cristo Eucaristía, ¿que esperas? Ve donde un sacerdote y confiésate que el Señor te espera en el Sacramento de Reconciliación. Vive la Santa Misa como hacían los Santos, ¡ya basta tanta tibieza, ya basta de tanto malos católicos!

Tenemos a Cristo vivo con nosotros, ¿por qué lo abandonan? Cristo no se lo merece! Cuantos testimonio hermosos sobre conversiones por la Eucaristía hay, cuantos Milagros Eucarísticos para los incrédulos, comprobados por la Ciencia hay!

Tomemos conciencia, ya basta de relativismos, en ninguna otra te ofrecen el Cuerpo y Sangre, Alma y Divinidad de Jesús, solo la única Iglesia fundada por Jesús: La Católica. Cristo se quedo en la Eucaristía porque El lo quiso por amor a la humanidad!

Hoy Cristo te dice “Ven a mí que estoy VIVO EN EL VINO Y EL PAN”


 


Jesús se nos da como Pan de Vida

Autor: Padre Mariano de Blas, L.C.


Se nos da como Pan de vida. Eso es la Eucaristía: Un Dios que se regala como se regala un pedazo de pan. Cristo nos vio, y nos ve, y tal vez nos seguirá viendo con hambre, mucha hambre y sed. Hambre y sed de felicidad, de vida, de paz y de amor. Hambre, también, de cambiar, de ser fiel, de ser distinto. Entonces Él pensó: “Necesitan un pan espiritual, un pan especial, y, si yo me hago ese pan, calmarán su hambre de todo”. Y así, Cristo es la vida, y comemos la vida; Cristo es la verdad, la felicidad, la paz, y, al comerlo a Él, comemos la vida, le verdad, la felicidad y la paz.

Tenemos todo en ese pan de la Eucaristía, pero hay que tomarlo con fe. Yo preguntaría a tantos jóvenes y adultos hambrientos, angustiados, desesperanzados, buscadores de la verdad, del amor y de la felicidad: ¿Dónde van a buscar eso que necesitan? ¿Por qué no le dan a Cristo Eucaristía la oportunidad de que realmente sacie su hambre y su sed? Porqué Él nos dijo: “Venid a mí todos los que andáis fatigados y agobiados por la carga, y yo os aliviaré”. ¿Creemos, o no creemos en esas palabras de Dios? Porque, cuando nos sentimos enfermos, vamos al médico; cuando tenemos hambre, vamos a buscar pan; cuando tenemos sed, vamos a buscar agua, y, cuando por dentro en el alma sentimos hambre y sed, ¿a dónde vamos?, ¿a Jesucristo?, ¿a ese pan de la vida?

¿Qué es el Sagrario para ti?, ¿qué sacas de allí?, ¿sacas paz, energía, valor, amor, celo apostólico? Uno podría decir, si ha comulgado el día de hoy, si de veras he recibido ese Pan de Vida ¡qué felicidad, qué fuerza y qué horno de amor!

 

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