Antibíblico o no biblico



Por Anwar Tapias Lakatt

Dentro de los debates y discusiones que se presentan entre fieles católicos y no católicos a la hora de exponer las doctrinas, es si son bíblicas o antibíblicas, partiendo obviamente desde la postura no católica. Sin entrar en este estudio a analizar lo errado de la doctrina de la Sola Scriptura, sí es importante aclarar dos términos que se usan como intercambiables, y que muchas veces con doble intención buscan hacer caer al católico ingenuo.

¿Es lo mismo antíbiblico a no bíblico?

A claras luces no es lo mismo, pues no es lo mismo que algo sea contrario a X a que algo no mencione a X. Por ejemplo: una película infantil, una cosa es que la película sea antiadultos a que la película no sea para público adulto. Son dos cosas totalmente diferentes.

Para el caso de las doctrinas, pueden suceder varias cosas, las cuáles expondremos en este corto artículo:

a)   Que la Biblia la condene abiertamente

b)   Que la Biblia no la mencione pero que contradiga otros pasajes

c)    Que la Biblia no la mencione pero no la contradiga


Veamos varios casos a la luz de la doctrina católica:


1. Que la Biblia la condene abiertamente: La brujería. Esto es claro:

Tampoco habrá ningún encantador, ni consultor de espectros o de espíritus, ni evocador de muertos. Porque todo el que practica estas cosas es abominable al Señor, tu Dios, y por causa de estas abominaciones, él desposeerá a esos pueblos delante de ti. (Deu 18, 11-12)

No hace falta ningún de tipo de precisión al respecto. Estamos ante la condenación de una doctrina que no podría tener respaldo por ningún otro lado en la Biblia. De esta forma, es claro que algo antibíblico es algo que es condenado de manera tajante en la Biblia. No hay lugar a buscar apelaciones de tipo exegético para justificarla como la lengua, la época, el autor, etc.

En casos así, podremos ver el rechazo en otros pasajes que demuestran la consistencia de la condena. Para el caso en estudio veamos la siguiente cita:

Recorrieron toda la isla y llegaron hasta Pafos, donde encontraron a un mago judío llamado Barjesús, que se hacía pasar por profeta…  Saulo, llamado también Pablo, lleno del Espíritu Santo, clavó los ojos en él, y le dijo: "Hombre falso y lleno de maldad, hijo del demonio, enemigo de la justicia, ¿cuándo dejarás de torcer los rectos caminos del Señor? (Hch 13, 6. 9-10)

El rechazo es claro a estas prácticas, y cómo incluso el Nuevo Testamento mantiene la condena. Por tanto aquí podemos ver que cuando una doctrina es condenada, lo es en toda la Biblia y lo es de manera clara.

Lo que puede suceder es que apliquemos mal la condenación y en donde haya una condena referida a X, alguien la quiera aplicar a Y. Por ejemplo, es usual en los no católicos, que en donde la Biblia condena los ídolos (pesel), ellos las quieran aplicar a las imágenes representativas de la Iglesia usando Ex 20, 4. O como con los testigos de Jehová que en donde se prohíbe comer sangre (Lev 3, 17) lo aplican a las transfusiones de sangre. En estos casos, si bien sí hay una condena se aplica de manera errada al objeto equivocado. Ante estas situaciones, sí se requiere entender bien de manera exegética el objeto, para analizar si cumple las características.


2. Que la Biblia no la mencione pero que al parecer contradiga otros pasajes

Podemos encontrarnos debatiendo una doctrina ante la cual no haya mención directa pero que contradiga otros pasajes. En este tipo de situaciones pueden suceder varias cosas:

Que estemos hablando de objetos diferentes. Por ejemplo, los antitrinitarios alegan que Cristo no es Dios, es decir ellos rechazan la doctrina de la Trinidad y para ello encuentran pasajes que la refutan. Para ellos no hay un pasaje que enseñe la doctrina de la Trinidad tal cómo está definida, pero a su vez encuentra pasajes que la contradicen: Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. (Is 45, 5)

Para ellos esta cita refuta que otra persona sea Dios.

En este caso, se debe abordar el tema de dos maneras: delimitando la doctrina en sí, y analizando la supuesta refutación. Para el caso de la Trinidad, habría dos preguntas obligadas:

¿Qué es lo que es antibíblico? ¿El concepto de Trinidad?, ¿que no haya una definición doctrinal exacta en una cita bíblica?

¿La refutación sí es para objetar que no haya Trinidad? ¿O es una aplicación mal enfocada que no refuta lo que se piensa?

En el caso de la Trinidad, en el cual no contamos con una cita exacta que mencione que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sean Dios verdadero pero tres personas distintas, ¿la cita de Isaías 45, 5 sí refuta la Trinidad? Vemos que no, y que al contrario reafirma la enseñanza trinitaria en donde se sostiene que hay un solo Dios verdadero.

 

Que la contradicción sea asumida y no real, es decir que da por hecho que se condena en alguna cita aunque no haya condena establecida.

Por ejemplo, los Testigos de Jehová no celebran cumpleaños. ¿La razón? Las únicas dos veces que alguien en la Biblia celebró cumpleaños no eran creyentes y terminaron asesinando (Gen 40, 20; Mt 14, 6). De ahí deducen que Dios rechaza los cumpleaños, aun cuando no hay una condena explícita para celebrarlos. Todo queda en la interpretación que hacen de la situación, bajo sus propios criterios.

O por ejemplo, cuando dicen que Cristo no llamó a María como madre sino como mujer, y por ello asumen que no la honró como creemos los católicos. Aquí el argumento se centra en el silencio de la doctrina a exponer (llamarla madre) y de la supuesta refutación por el uso de otro término (mujer). Ante esto debe mediar la lógica en todo el cuerpo de la Biblia. Es decir, en caso que la refutación fuera cierta, sería absurdo pensar que el Evangelista no dejara un pasaje en donde Cristo llamara madre a María, pero el Evangelista sí la menciona como tal en EL MISMO pasaje. Vayamos a los pasajes:

Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: "No tienen vino”. Jesús le respondió: "Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía". (Jn 2, 3-4)

Y cuando Jesús vio a su madre, y al discípulo a quien El amaba que estaba allí cerca, dijo a su madre: ¡mujer, he ahí tu hijo! Después dijo al discípulo: ¡He ahí tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa. (Jn 19, 26)

Podemos ver cómo el evangelista San Juan en el mismo relato nombra a María como “madre” antes de que Jesús la llame “mujer”. Es por tanto importante notar que si bien Cristo la llama “mujer”, antes el texto INSPIRADO la ha llamado “madre” para que el lector pueda comprender que ahí “mujer” juega un PAPEL de título solemne. Y si bien Cristo a otras mujeres las llama “mujer” no hay mención a un grado de parentesco como con María. Por tanto, la supuesta refutación resulta ser una acomodación ficticia, más no porque Cristo no considerara a María su madre o no la quisiera como tal.


Que la contradicción no aplique por referirse a una etapa previa del plan de Dios. 

Para este caso analicemos la oración de intercesión a los santos del cielo. No hay una cita en que alguno esté orando a un fallecido pero a la vez, la refutación de que esa doctrina no sea correcta es una cita de una etapa previa en la Revelación. Por ejemplo, cuando se refuta que los muertos puedan escuchar nuestras oraciones se apela a una cita como:

Los vivos, en efecto, saben que morirán, pero los muertos no saben nada: 
para ellos ya no hay retribución, porque su recuerdo cayó en el olvido. (Ecle 9, 5)

En este caso se refuta con una cita que no aplica porque estamos enfrentando dos realidades escatológicas diferentes: el final de los que han muerto en gracia luego de la Resurrección de Cristo y los que murieron antes de eso. Obvio que las realidades luego de la muerte eran diferentes. Por ello es errado apelar a una cita cuando los muertos iban al seno de Abraham que luego de que Cristo ha abierto los cielos.

Sin embargo, aun en la refutación errada se puede ver que el mismo Cristo mostrando en la parábola de Lázaro y el rico cómo estando en el seno de Abraham, eran conscientes de lo que sucedía:

 "Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento”. (Lc 16, 25)

Entonces podemos ver el cuidado que debamos tener nos confronten con citas que contradigan una doctrina, pues puede haber un anacronismo de alguna clase y un incauto se puede confundir.

 

Dentro de este punto también cae por ejemplo el bautismo mencionado en la Biblia. Podemos ver dos versiones por decirlo de alguna manera. La versión de Marcos en donde el mandato es:

“El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará”. (Mc 16, 16) y por tanto se pediría primero creer para luego ser bautizado. De ahí se deduce que al un bebé no poder creer no podría ser bautizado.

Luego tenemos el mandato en Mateo:

Vayan, entonces, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos,  bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. (Mt 28, 19-20ª) y por tanto el primer mandato es bautizar y luego enseñar, para poder hacer discípulos.

¿Por qué la diferencia? Pues el Evangelio de Marcos se escribió primero, al inicio de las comunidades y era lógico que el grupo primario de seguidores fuera de adultos, por ello era importante creer y bautizarse. Pero luego Mateo es posterior y refleja ya a comunidades establecidas, en donde hay ya familias de cristianos, y por ello el mandato es bautizar primero y luego enseñar. Esto tiene su sentido cuando vemos algunos pasajes como:

Pedro les respondió: "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos (Hch 2, 38-39)

Había entre ellas una, llamada Lidia, negociante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios. Mientras escuchaba, el Señor le abrió el corazón para que aceptara las palabras de Pablo. 

Después de bautizarse, junto con su familia, nos pidió: "Si ustedes consideran que he creído verdaderamente en el Señor, vengan a alojarse en mi casa"; y nos obligó a hacerlo. (Hch 16, 14-15)


3. Que la Biblia no la mencione pero no la contradiga

Llegamos a un punto importante, porque es aquí en donde realmente se puede decir que algo no sería bíblico por no ser mencionado pero que de igual modo no contradice ningún pasaje de la Escritura. Y es aquí en donde debemos decir que no todo lo que la Biblia no mencione no significa que no sea válido o correcto. Porque pueden darse varios casos:

No lo menciona pero tiene bases

Aquí podemos ver por ejemplo las vestiduras de los sacerdotes. No vemos que los Apóstoles llevaran estas vestiduras y ornamentos, pero sí tiene bases bíblicas en el pueblo de Israel por ejemplo. (Ex 28)

Igualmente podría darse con las oraciones estructuradas. Aunque erradamente las quieren refutar con la condena a las vanas repeticiones, vemos que el Padrenuestro es una base de una oración estructurada, y al igual tenemos los salmos en donde se repiten varias frases.

Igualmente, vemos que pasa con muchas doctrinas católicas en donde aunque no tengan una cita bíblica explícita, sí tiene bases fuertes en la Escritura. No es lugar de este artículo exponer cada caso, pues para ello hay artículos individuales.


No lo menciona pero no está refutado.

Por ejemplo, celebrar la Navidad. No es algo que veamos que se celebre en la Biblia, pero no habría cita alguna que pueda usarse para refutar que celebremos el Nacimiento de Cristo nuestro salvador. Llega el punto en que el simple argumento de no está en la Biblia se vuelve flaco y débil y sin una argumentación seria para ser defendido.

Igualmente podríamos decir de ponerle nombre a las parroquias, no es bíblico pero no estaría refutado de algún modo. Es por ello que es de cuidado tomar la Biblia como lo que ella nunca enseña que es: La única regla de fe.


Espero esto nos sirva cuando vayamos a exponer nuestra fe católica.

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