Breve preparación a la Inmaculada Concepción

 

SU INMACULADA CONCEPCIÓN




“El el primer instante de su Concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, María fue preservada de toda mancha de pecado original”. Pío IX


 

La fiesta de la Inmaculada Concepción

La antigua fiesta de la Concepción de María, que tuvo su origen en los monasterios de palestina en el siglo VII, y la actual fiesta de la Inmaculada Concepción, no son idénticas en sus objetivos. Originariamente la Iglesia celebró solo la fiesta de la Concepción de María, manteniendo la fiesta de la concepción de San Juan, sin discusión sobre la impecabilidad. Esta fiesta se convirtió en el curso de los siglos en la fiesta de la Inmaculada Concepción, aportando argumentación dogmática sobre ideas precisas y correctas, así como ganaron fuerzas las tesis de las escuelas teológicas sobre la preservación de María de toda mancha de pecado original. Después el dogma ha sido universalmente aceptado en la Iglesia Latina y ha ganado autoridad sostenido por los decretos diocesanos y decisiones papales.

 

A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 

Inmaculada Madre de Dios, Reina de los Cielos, Madre de misericordia, abogada y refugio de los pecadores: he aquí que yo, iluminado y movido por las gracias que vuestra maternal benevolencia abundantemente me ha obtenido del Tesoro Divino, propongo poner mi corazón ahora y siempre en vuestras manos para que sea consagrado a Jesús.

A Vos, oh Virgen Santísima, lo entrego, en presencia de los nueve coros de los ángeles y de todos los santos; Vos, en mi nombre, consagradlo a Jesús; y por la filial confianza que os tengo, estoy seguro de que haréis ahora y siempre que mi corazón sea eternamente de Jesús, imitando perfectamente a los santos, especialmente a San José, vuestro purísimo esposo. Amén

 

Tomado de: Ave María, Oraciones a la Santísima Virgen. Zamora Editores LTDA, Colombia, 1997. 



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