Calmando las tempestades



Por: Ada Mireya Espinosa

“ Despidieron a la gente y lo llevaron en la barca en que estaba. También lo acompañaban

otras barcas. De pronto se levantó un gran temporal y las olas se estrellaban contra la barca,

que se iba llenando de agua”.

Marcos 4: 36, 37


Recién terminaba de dar un sermón y la explicación de lo que realmente era la FE, sus discípulos iban aprendiendo poco a poco sobre todo lo que su Maestro les estaba enseñando.  Una vez que despidieron a la multitud se subieron a la barca, algunos de los discípulos eran pescadores de experiencia, a algunos de ellos el mismo Jesús los había llamado cuando estaban realizando su trabajo, pero eso no era motivo para que dentro de un momento cuando se levantare una tempestad de viento ellos pudieran sentirse atemorizados. Una tormenta en el mar es algo bien impresionante. Pero hay tormentas que azotan a la vida de toda persona que son tan impresionantes como la encontrada en el mar.

Igual pasa con nosotros; no importa cuánto sepamos o cuanta experiencia tengamos en determinadas cosas, tendremos  momentos en donde el temor o miedo aparecerán. Los pescadores que se encontraban en esa barca, seguramente en alguna noche de pesca ya habían experimentado algo similar, pero pareciera que su experiencia no contó en este momento sino que fueron uno más de los atemorizados frente a los arrebatos de la naturaleza.

Así  en nuestra vida se levantan tempestades que quieren asustarnos y en muchas ocasiones lo logran, todos en momento determinado cuando vemos que la tempestades de la vida son fuertes tendemos a amedrentarnos, a asustarnos y porque no decirlo a desesperarnos.

Intenta NO DESESPERARTE, por muy fuerte que veas la tormenta; porque te será más difícil visualizar una decisión importante para salir de esa situación.

Pueda que hace poco estabas viviendo un crecimiento espiritual tal que tu fe y tu convicción estaban más fuertes que nunca, pero sorpresivamente sin pensarlo, como suele ocurrir, apareció una tempestad gigante que amenaza con hundir la barca de tu vida. Tu misma impresión de algo inesperado hace que tu corazón se atemorice, y tratas de despertar al Maestro que siempre ha estado en TU barca.

Y es que a veces se nos olvida de que Jesús siempre está presente y  junto a nosotros; sólo  necesitamos buscarlo y agradarlo, por tal razón no deberíamos de temer ni desconfiar, porque Él jamás permitirá que nos hundamos. Nuestra humanidad nos hace olvidarnos de que JESÚS protege nuestra vida y por ello no hay nada que temer.

Jesús Nuestro Amigo Fiel siempre sale al rescate; Él se levanta y encarando al viento le dice al mar:  “ Cállate, Cálmate. Y  el viento se apaciguó y siguió una gran calma”. (Marcos 4:39).

Lo que en  momentos parecía irreversible y amenazante; Jesús lo hace reversible, lo que parecía difícil de calmar,  se tranquilizó, el ruido provocado por los grandes vientos y las tempestades,  enmudecieron, y es que para Dios no hay nada imposible.

Los discípulos quedaron sorprendidos; y es que cuando dejamos que Jesús actué no deja de sorprendernos; no existe tempestad que Él no pueda detener; porque Él gobierna sobre TODO, por tal razón nosotros deberíamos estar confiados que en Él somos más que vencedores.

No debemos caer en el error de pensar que estamos solos, porque el Señor navega con nosotros en la travesía de nuestras vidas, y debemos evitar intentar calmar los vientos con nuestras fuerzas, en lugar de orar y clamar al Señor a quien los vientos y las tempestades le obedecen.

Tengamos pues fe en Él y digámosle al mundo en el nombre de Jesús: Calla, enmudece.

Hermano, hoy te exhorto a que permitas que Jesús tome el control de TU BARCA, a que le entregues EL TIMÓN DE TU VIDA;  quizá estás atemorizado, angustiado, quizá la tormenta en tu vida es tan grande que crees que TU BARCA  está por hundirse, pero no te preocupes, Jesús viene al RESCATE y hará que TODO  se calme, solo CONFIA, solo CREE y deposita el rumbo de tu barca en sus manos.

Te deseo una feliz navegación en calma, sin tempestad, en la paz de Cristo y que tu vela sea empujada por el viento del Espíritu Santo…..pero lo más importante en tu vida ….NO olvides decirle a Cristo:

¡¡¡¡¡¡Bienvenido a bordo…Señor!!!!!


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