Capítulo IV

1. Modificaciones introducidas por Finkelstein a sus investigaciones anteriores sobre los orígenes de Israel

I. FINKELSTEIN, "The Archaeology of the United Monarchy: an Alternative View", Levant 28 (1996) 177-187.

·  La investigación anterior nos dejaba en el inicio mismo de la monarquía. Finkelstein publica en 1996 un interesante artículo sobre la arqueología de la época de la monarquía unida. En la historia de la investigación de este período los arqueólogos se habían esforzado por identificar restos de construcciones salomónicas en los que se suponen que son las ciudades administrativas. 

· La arqueología de la monarquía unida, dice Finkelstein, nació en Meguido y ha continuado ahí por medio siglo. La disputa surge a raíz de las famosas puertas de "triple tenaza" de Meguido, Hatzor y Guézer. Las opiniones sobre la datación de las mismas y su interpretación siguen a dos autores:

o   Yigael Yadín, que en los años '50 las data en época salomónica (siglo X), puesto que según él corresponden a lo reconstrucción de dichas ciudades por Salomón, según viene narrado en 1 Re 9,15. Ésta es la "cronología alta".

o   Israel Finkelstein, que en su artículo de 1996 en "Levant" es partidario de asignarlas al siglo IX, época de Ajab. Esta "cronología baja" se fundamenta en una extrapolación de datos procedentes de la cronología de la cerámica bicrómica filistea, que ha sufrido también un desplazamiento en su época de atribución.

·   El problema es que la "cronología baja" de Finkelstein arrastra tras de sí los datos sobre el asentamiento israelita. La situación descrita en el Tema 3 no sólo se refiere a los siglos XII y XI, sino que se extiende también al siglo X, la época de la monarquía unida.

¿Qué consecuencias tiene la "cronología baja" para la arqueología de la monarquía unida?

·  Incluso sin mantenemos la cronología comúnmente aceptada, la colina de Judá parece que fue muy escasamente poblada a comienzos del Hierro II (siglo X). La cronología baja llevaría el asunto más allá: el área al sur de Jerusalén estaba relativamente vacío hasta el siglo VIII a.C.

·   En cuanto a la estimación de población para el siglo X, Finkelstein da 44.000 para la colina central, 32.000 para Filistea, y 2.200 para las colinas de Judá (donde la superficie urbanizada cubría sólo 11 Ha.). La densidad de población era 6 veces mayor en el norte (colina central) que en el sur (Judá).

·  Aceptar la cronología baja supone arrancar a la monarquía unida sus edificios monumentales. Los palacios de Meguido se deben atribuir a la dinastía de Omrí. Así, el reino de Israel del norte emergería como el primer gran reino de la época del Hierro en Palestina, pero ya en el siglo IX.

·  A pesar de todo, Finkelstein no cuestiona la historicidad de la monarquía unida. El reino de David y Salomón, en su opinión, pudo ser una especie de jefatura, o un estado en un período inicial de expansión, pero sin construcciones monumentales y administración avanzada. 

·  Esta opinión no es compartida por un grupo reciente de estudiosos, englobados en lo que ellos denominan "historia independiente de Israel", que dudan sobre la existencia histórica de la monarquía unida: Giovanni Garbini, Philip R. Davies, Thomas L. Thompson, Niels P. Lemche, y con más moderación Gösta Ahlström (fallecido en 1992).

 

2. Jerusalén en el siglo X a.C.

· En esta época Jerusalén no es más que un pueblo, parecido a otros de la Sefela como Guézer y Lakish. No parece tampoco que la supremacía de la ciudad llegara muy lejos, ni que tuviera extraordinaria importancia. Los poblados establecidos en este período en las zonas altas de Judá pudieron tener su origen en una expansión desde la Sefela o desde la costa, independientemente de Jerusalén. Varios hechos parecen testimoniar esta realidad:

            1. La campaña del faraón Sheshonq, testimoniada en el relieve encontrado en Karnak, quien ataca las ciudades del valle de Ayalón, pero no Jerusalén.

            2. Una carta de Arad habla del "rey de Jerusalén" como si éste no tuviera jurisdicción sobre Arad.

            3. La incripción de Kuntillet Ajrud menciona al "Yahveh de Samaría" y al "Yahveh de Temán", pero no dice nada del Yahveh de Jerusalén.

·        Con anterioridad al siglo VII Jerusalén parece mantener una competencia con Hebrón, la Sefela y el norte del Negueb por el control del comercio de la producción de madera, ganado y otros productos de las zonas altas.

·        La situación de la zona sería bastante similar a la esbozada en las Cartas de El Amarna (siglo XIV a. C.): ciudades-estado, rivales unas de otras, sin un poder central superior a ellas.

 

3. David, el rey

· Los estudios de crítica literaria habían señalado desde hace tiempo el carácter eminentemente narrativo de los relatos sobre David: la "historia de la subida de David al trono" (1 Sam 16 - 2 Sam 4), y la "historia de la sucesión" (2 Sam 9-20; 1 Re 1-2). 

·  Por otra parte, fuera de la Biblia la arqueología no ha encontrado ninguna construcción ni evidencia histórica de David. Tradicionalmente se ha argumentado diciendo que David conquistó un imperio, y no levantó ningún edificio, por lo que no es extraño que la arqueología no haya encontrado ningún indicio de David. Pero esta respuesta tradicional se ha quedado sin fuerza probativa tras las últimas investiga­ciones presentadas anteriormente.

La estela aramea de Tel Dan

·  El 21 de julio de 1993 el arqueólogo israelí Avraham Biran, del Hebrew Union College, encuentra un fragmento de una estela aramea en Tel Dan, cerca de una de las fuentes del Jordán en la Alta Galilea[1]. La estela parece corresponder al rey de Damasco Hazael, y es fechada por Biran en torno al siglo IX, aunque otros epigrafistas la sitúan en el siglo VIII.

· El asunto que ha reabierto el debate en torno a David es la lectura que hacen Biran y Emile Puech (éste último un epigrafista de l'Ecole Biblique de Jerusalén) de las líneas 8 y 9 de la estela:

            línea 8:            el rey de Israel. Y [yo] maté [... al re-]

            línea 9:            y de la Casa de David. Y puse...

· En la línea 9, la secuencia bytdwd es leída como "Casa de David", e interpretada como una referencia a la dinastía davídica, y al reino de Judá. Así como Israel es conocido en textos asirios como "casa de Omrí", o el reino de Damasco como "Bit Gusi" o "Bit Adini". El descubrimiento fue seguido de una gran euforia en ciertos ambientes bíblicos, porque parecía echar por la borda dos décadas de escepticismo hacia la existencia de David por parte de historiadores considerados "hipercríticos" o "minimalistas".

· Pero la euforia no duró mucho. En 1994 Niels Peter Lemche y Thomas L Thompson publican un artículo conjunto en la revista Journal for the Studies of the Old Testament titulado significativamente: "¿Ha matado Biran a David?"[2]. En su artículo recogen opiniones de otros epigrafistas. Recono­cen que en muchos textos antiguos Israel es conocido como "casa de Omrí", o el reino de Damasco como "Bit Gusi" o "Bit Adini". Pero en todos estos casos, los dos términos se escriben separada­mente, mientras que en la inscripción de Tel Dan bytdwd se escribe como una sola palabra, sin el punto separador.

·  Por ello, es necesario buscar mejor en otra dirección. La expresión bytdwd tiene similitudes con otras como Betel, que es un lugar. Por tanto, bytdwd no parece ser un reino, una dinastía, sino más bien un lugar cerca de Dan. En opinión de Lemche y Thompson, este lugar es un lugar sagrado, situado en Dan o en sus proximidades, que no es la "casa de David", sino la "casa de Dod".

· ¿Qué quiere decir "Dod"? En las lenguas semíticas la palabra "dod" significa "amado". El asunto se remonta a una discusión ya vieja sobre la existencia de una divinidad llamada Dod en la antigua Palestina. Lemche y Thompson son partidarios de considerar "dod" no como el nombre propio de una divinidad, sino más bien como un adjetivo epíteto de la divinidad, "el amado". Pocos dioses en Palestina llevan nombres personales. Se definían por sus funciones: Baal ("señor"), Asera ("arbol sagrado"), El ("dios"), Dagán ("trigo"). Sólo Yahveh tenía un nombre propio, aunque a veces se le llama por su función Adonai (el Señor) o Elohim (Dios). Lemche y Thompson creen que Dod es un epíteto de Yahweh como "el Amado", y bytdwd es la "Casa de Yahweh", o sea, su Templo.

· La interpretación de Lemche y Thompson no ha encontrado consenso. La mayoría de los estudiosos, incluidos Finkelstein, se muestran partidarios de leer "bytdwd" como "Casa de David", y no "Casa de Dod" (es decir, Templo de Dod, o Templo de Yahvé). 

·  De todas formas, todos están de acuerdo en el carácter historiográfico y legendario de las narraciones sobre David, quién sería a lo sumo un rey local como los que aparecen en las Cartas de El Amarna.


    [1] A. BIRAN - J. NAVEH, "An Aramaic Stele Fragment from Tel Dan", IEJ 43 (1993) 81-98.

    [2] N.P. LEMCHE - Th.L. THOMPSON, "Did Biran Kill David? The Bible in the Light of Archaeology", JSOT 64 (1994) 3-22.

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