Cinco días por nuestros sacerdotes

Orando 5 días por nuestros Sacerdotes a San Juan María Vianney


"El sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús"- Santo Cura de Ars



*Estos 5 días, los estaremos realizando por la santificación, crecimiento espiritual y fidelidad a Cristo y a su Iglesia de cada sacerdote.  Puedes incluir el nombre del Sacerdote que quieres orar y por sus necesidades en particular, en el Muro del Evento.


Cada día comenzará con esto:


La Señal de la Cruz

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Frase del Día del Santo Cura de Ars:

Primer Día: “Queridos Hijos, les pido: recuerden que la señal de la cruz es una oración. No son sólo palabras para que se pronuncien rápidamente y llegar así a las verdaderas oraciones. Cuando se dicen devotamente desde el corazón, es una eficaz oración de preparación para todas las oraciones siguientes.

Segundo Día: "  Oh! ¡Que cosa es el sacerdote! Si él se percatara de ello, moriría… Dios le obedece: dice dos palabras y Nuestro Señor desciende del cielo. ¡No se comprederá la dicha que hay en decir la misa más que en el cielo!"

Tercer Día:"  
Las otras buenas obras de Dios no nos servirían de nada sin el sacerdote. ¿Para qué serviría una casa llena de oro, si no tenemos a nadie que nos abra la puerta? Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. Tras Dios, ¡el sacerdote lo es todo! Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote, adorarán a las bestias. Cuando se quiere destruir la religión, se comienza por atacar al sacerdote, porque allá donde no hay sacerdote, no hay sacrificio, y donde no hay sacrificio, no hay religión" 

Cuarto Día:  "  Se da mucha importancia a los objetos depositados en la escudilla de la Santa Virgen y del Niño Jesús en Loreto. Pero los dedos del sacerdote, que han tocado la carne adorable de Jesucristo, que se han sumergido en el cáliz donde ha estado su sangre, en el vaso sagrado donde ha estado su cuerpo, ¿no son más preciosos?... Cuando veas al sacerdote, piensa en Nuestro Señor"

Quinto Día: "El sacerdote está entre Dios y los hombres como el vidrio entre la luz y nuestro ojos."

 

Padre Nuestro


 Avemaría


Credo Apostólico


Oración Inicial:



Primer Día:  

“ "El Sacerdocio es el amor del corazón de Jesús’repetía con frecuencia el Santo Cura de Ars. Esta conmovedora expresión nos da pie para reconocer con devoción y admiración el inmenso don que suponen los sacerdotes, no sólo para la Iglesia, sino también para la humanidad misma. Tengo presente a todos los presbíteros que con humildad repiten cada día las palabras y los gestos de Cristo a los fieles cristianos y al mundo entero, identificándose con sus pensamientos, deseos y sentimientos, así como con su estilo de vida”.  Santo  Padre Benedicto XVI, Carta al comienzo del año sacerdotal,  Vaticano, 16 de Junio de 2009


Querido San Juan-María Vianney, Cura de Ars, dirígete al Inmaculado Corazón de María. Pídele que interceda por nosotros ante Su Amado Hijo. Concede que a todos los sacerdotes se les dé una divina interiorización en las almas de aquellos que tienen a su cargo. Dales perseverancia y fortaleza para enfrentar sus deberes sacerdotales. Mantenlos a salvo de la perversidad del mundo. Amén.



REFLEXIÓN SOBRE EL SACERDOCIO




Segundo Día:


“El Cura de Ars era muy humilde, pero consciente de ser, como sacerdote, un inmenso don para su gente: ‘Un buen pastor, un pastor según el Corazón de Dios, es el tesoro más grande que el buen Dios puede conceder a una parroquia, y uno de los dones más preciosos de la misericordia divina' " Santo Padre Benedicto XVI, Carta al comienzo del año sacerdotal,  Vaticano, 16 de Junio de 2009


Querido San Juan-María Vianney, Cura de Ars, toca a los sacerdotes del mundo con un gran celo por las almas. Acércalos al Divino Corazón de Jesús, tan inflamado de amor por la humanidad. Dales la gracia para discernir lo que es mejor para cada alma que ellos toquen. Dales paz de mente y corazón. Amén.



Reflexión: Vocacion Sacerdotal - Señor Danos Sacerdotes Santos



Tercer Día:



"Llegó a Ars, una pequeña aldea de 230 habitantes, advertido por el Obispo sobre la precaria situación religiosa: ‘No hay mucho amor de Dios en esa parroquia; usted lo pondrá’. Bien sabía él que tendría que encarnar la presencia de Cristo dando testimonio de la ternura de la salvación: ‘Dios mío, concédeme la conversión de mi parroquia; acepto sufrir todo lo que quieras durante toda mi vida’. Con esta oración comenzó su misión”.  Santo Padre Benedicto XVI, Carta al comienzo del año sacerdotal,  Vaticano, 16 de Junio de 2009


Querido San Juan-María Vianney, Cura de Ars, pídele a Jesús que otorgue a todos los sacerdotes un gran amor por la pobreza, como tú, para que puedan alcanzar la riqueza de los dones del Espíritu Santo. Te lo pedimos en el Santísimo Nombre de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Amén.


Reflexión: ¿Crisis vocacional?




Cuarto Día:

 

“El Cura de Ars consiguió en su tiempo cambiar el corazón y la vida de muchas personas, porque fue capaz de hacerles sentir el amor misericordioso del Señor. Urge también en nuestro tiempo un anuncio y un testimonio similar de la verdad del Amor: Dios es Amor (1 Jn 4, 8)”.


“Se entregaba totalmente a su propia vocación y misión con una ascesis severa: "  La mayor desgracia para nosotros los párrocos -deploraba el Santo- es que el alma se endurezca"; con esto se refería al peligro de que el pastor se acostumbre al estado de pecado o indiferencia en que viven muchas de sus ovejas”. Santo Padre Benedicto XVI, Carta al comienzo del año sacerdotal,  Vaticano, 16 de Junio de 2009



Querido San Juan-María Vianney, Cura de Ars, intercede en nombre de todos los sacerdotes. Ayúdalos a perseverar en una vida que sea santa, respetando sus votos y, sobre todo, en hacer penitencia por la conversión de su rebaño. Te lo pedimos humildemente. Toca el Inmaculado Corazón de María con nuestra súplica. Amén.


Reflexión: El Mundo Necesita de Heroes




Quinto Día:


“Quien se acercaba a su confesionario con una necesidad profunda y humilde del perdón de Dios, encontraba en él palabras de ánimo para sumergirse en el "torrente de la divina misericordia" que arrastra todo con su fuerza. Y si alguno estaba afligido por su debilidad e inconstancia, con miedo a futuras recaídas, el Cura de Ars le revelaba el secreto de Dios con una expresión de una belleza conmovedora: ‘El buen Dios lo sabe todo. Antes incluso de que se lo confeséis, sabe ya que pecaréis nuevamente y sin embargo os perdona. ¡Qué grande es el amor de nuestro Dios que le lleva incluso a olvidar voluntariamente el futuro, con tal de perdonarnos!’. Santo Padre Benedicto XVI, Carta al comienzo del año sacerdotal,  Vaticano, 16 de Junio de 2009


Querido San Juan-María Vianney, Cura de Ars, mantente atento a las necesidades de tus hermanos sacerdotes. Intercede en nombre de todos los sacerdotes y ruega a Jesús, por medio del Inmaculado Corazón de María, para que tus hermanos reciban lo mejor de todo, el don del amor. 


Oración:

Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, te pido por todos los sacerdotes: 
santifícalos, asístelos en sus necesidades, fortalécelos en sus debilidades, transfórmalos en ti. 
Has que por tu Gracia, sean ministros de tu Misericordia. 
Obra a través suyo y has que imitando fielmente tus virtudes, se revistan en todo de ti 
y actúen en tu Nombre, y con la fuerza de tu Espíritu.

Te ofrezco por la santificación de los sacerdotes, todas mis oraciones, trabajos y alegrías, mis sacrificios y sufrimientos. 
Muéstrate en ellos y obra a través suyo: enseñando, perdonando, santificando y llevándonos a todos hacia ti, 
que eres nuestro Señor y Salvador. Amén. 


PRECES POR LOS SACERDOTES: 



Guía: Señor, ten misericordia de nosotros,

Todos: Señor, ten misericordia de nosotros,

Cristo, ten misericordia de nosotros. Cristo, ten misericordia de nosotros, 

Señor, ten misericordia de nosotros. Señor, ten misericordia de nosotros,

Cristo, óyenos. Cristo, óyenos, 

Cristo, escúchanos. Cristo, escúchanos, 

Dios, Padre Celestial, ten piedad de nosotros,

Dios Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros,

Dios Espíritu Santo, ten piedad de nosotros,

Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros. 


A nuestro Santísimo Padre, envuélvelo en tu Gracia Señor,

A los Cardenales y Delegados, envíales tu Luz Señor,

A los Arzobispos y Obispos, dales tu Ciencia Señor,

A los sacerdotes diocesanos, nunca los dejes Señor, 

A los sacerdotes religiosos, dales constancia Señor,

A los sacerdotes enfermos, sánalos Señor,

A los sacerdotes débiles, fortalécelos Señor,

A los sacerdotes tentados, dales el triunfo Señor,

A los sacerdotes pobres, socórrelos Señor,

A los sacerdotes que desean amarte, enciéndelos Señor,

A los sacerdotes tristes, consuélalos Señor,

A los sacerdotes turbados, dales paz Señor,

A los sacerdotes ancianos, sostenlos Señor,

A los sacerdotes jóvenes, impúlsalos a tu gloria Señor,

A los sacerdotes aislados, acompáñalos Señor,

A los sacerdotes misioneros, protégelos Señor,

A los sacerdotes directores de almas, instrúyelos Señor,

A los sacerdotes párrocos, dales tino Señor,

De los sacerdotes vicarios, no te apartes Señor,

A los sacerdotes difuntos, dales la Gloria Señor,

De toda la Iglesia militante y purgante, apiádate Señor,

A todos los sacerdotes, dales pureza Señor, dales tu ciencia Señor, 


Dales virtudes Señor, dales paciencia y caridad,

Dales obediencia y benignidad, dales amor al estudio y a tu ley,

Dales celo ardiente por las almas, dales fuego divino para que abracen los corazones,

Dales intenso amor a la Eucaristía, dales docilidad para observar las normas litúrgicas,

Dales grande sumisión a sus Prelados, dales gran adhesión a la Santa Sede, 

Dales horror a las cosas del mundo, dales respeto a su dignidad,

Dales un gran amor a María, dales rectitud y justicia,

Dales el don de consejo, dales fortaleza en sus trabajos,

Dales un gran amor a la Cruz, dales resignación en sus penas,

Dales caridad universal con las almas, dales humildad y generosidad,

Dales vida sobrenatural y divina, aparta de su corazón la avaricia, 

Aparta de ellos la pereza y ociosidad, has que vivan con el corazón en el cielo,

Has que sean luz de las almas, que sean espejo de santidad,

Que sean la sal de la tierra, que practiquen el sacrificio y la abnegación,

Hazlos apóstoles del amor a María, has que salven muchas almas, 

Has que sean otros Cristos, hazlos apóstoles de tu corazón, 

Hazlos santos de cuerpo y alma, que sus Misas sean siempre dignas,

Que su conducta edifique, que su trato atraiga a las almas a Dios,

Que siempre practiquen alguna virtud, que sean modelos para todo el mundo,

Que comuniquen pureza, que sean hombres de Oración,

Que procuren la hermosura de los Templos, que irradie en ellos la fe,

Que sean fieles a su vocación sacerdotal, que nunca claven espinas a tu Corazón,

Que en los confesionarios sean otros Jesús, que solo toquen la tierra para santificarla, 

Que no les preocupen sino la salvación de las almas, que siempre señalen al cielo,

Que ardan en tu amor y en el de María, que jamás den un mal ejemplo,

Que no se cansen de alabarte, que sus pasos sean todos para gloria de Dios,

Que su porte exterior sea sencillo y santo, que no se mezclen en cosas mundanas,

Que se den siempre a respetar, que utilicen todos los medios en bien de las almas,

Que sus manos solo sepan bendecir, que sus labios se ocupen siempre de tu alabanza,

Que sus pies solo caminen en pos de las almas, que sus ojos miren siempre a María,

Que sus cuerpos sean siempre tu Sagrario, que sus pensamientos sean sobrenaturales, 

Que su corazón sea un continuo incensario, que el Espíritu Santo los posea, les regale con profusión sus dones y sus frutos, los enamore de la Trinidad Santísima, y entonces se renovará la faz de la tierra. Amén. 


Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor,

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, óyenos Señor,

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad y misericordia de nosotros. 


OREMOS: 


Santa María, Reina de los apóstoles, has florecer alrededor de los altares eucarísticos, numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas, que con la santidad de su vida y el celo ardiente por las almas, puedan extender el Reino de tu Hijo Jesús por todo el mundo. Derrama, oh Madre sobre nosotros, tus dones celestiales. Amén. 


TODOS: Oh Santa María, Madre la de Iglesia, ruega por nosotros. 


Señor, danos sacerdotes, Señor, danos sacerdotes,

Señor, danos muchos sacerdotes, Señor, danos muchos sacerdotes, 

Señor, danos muchos y muy santos sacerdotes, Señor, danos muchos y muy santos sacerdotes. 



Oración Final:


“Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiar a tu pueblo
mediante el ministerio de los sacerdotes:
¡gracias por este regalo para tu Iglesia y para el mundo!
Te pedimos por quienes has llamado a ser tus ministros:
cuídalos y concédeles el ser fieles.
Que sepan estar en medio y delante de tu pueblo,
siguiendo tus huellas e irradiando tus mismos sentimientos.
Te rogamos por quienes se están preparando
para servir como pastores:
que sean disponibles y generosos
para dejarse moldear según tu corazón.
Te pedimos por los jóvenes a quienes también hoy llamas:
que sepan escucharte y tengan el coraje de responderte,
que no sean indiferentes a tu mirada tierna y comprometedora,
que te descubran como el verdadero Tesoro
y estén dispuestos a dar la vida "hasta el extremo".
Te lo pedimos junto con Santa María 

y San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars,
en este Año Sacerdotal”. Amén.





**ORACIÓN POR LAS VOCACIONES**: 


Padre bueno, dueño de la mies, escucha la oración de tus hijos. Concédenos muchas y muy santas vocaciones sacerdotales, 
consagradas y laicales, garantía de vitalidad para el porvenir de tu Iglesia. Has que los Sacerdotes, los consagrados y los laicos, 
seamos testimonio de caridad por nuestra total entrega al prójimo. Danos a todos sabiduría para descubrir tu llamado, 
y generosidad para responder con prontitud.

María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación, intercede por nosotros y ayúdanos a decir “sí” al Señor, 
que nos llama a colaborar en el designio divino de salvación. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

Dulce Madre, no te alejes. Tu vista de mi no apartes, ven conmigo a todas partes 
y solo nunca me dejes, ya que me proteges como verdadera Madre, 
has que nos bendiga el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.








 






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