Conocimiento de si mismo

EXTRACTO DE LA IMITACION DE CRISTO
DE TOMAS DE KEMPIS

Capítulo: V
CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO


1. No podemos confiar excesivamente en nosotros mismos porque con frecuencia nos falta la gracia y el criterio. Poca lucidez hay en nosotros y ésta, muy pronto por negligencia, la perdemos. Muchas veces se nos pasa inadvertido lo ciegos que estamos interiormente. Muchas veces actuamos mal y peor lo disculpamos. A veces nos motivan las pasiones y estimamos que es afán por servir a Dios. Reprendemos a los otros por pequeñeces y pasamos tranquilamente sobre nuestras grandes fallas. Pronto sentimos y ponderamos lo que tenemos que soportar de los demás y no nos damos cuenta de lo mucho que los otros nos soportan. Quien bien y justamente califica lo propio no encontrará nada grave de juzgar en el otro.

2. La persona atenta a su vida en Dios antepone su propia vigilancia a la de los demás. Y quien se reconoce a sí mismo con atención  con facilidad prefiere callar lo que corresponde a otros. Nunca serás persona interior y consagrada a menos que silencies lo ajeno y te examines especialmente a ti mismo. Si te orientas totalmente hacia Dios y hacia ti mismo muy poco te moverá lo que percibas de fuera. ¿Dónde estás, cuando no estás presente a ti mismo? Y cuando terminaste de recorrer todo, olvidado de ti ¿qué aprovechaste? Si deseas tener paz y unión verdadera  conviene que pospongas todo hasta aquí y tengas ojos solamente para ti.

3. Así que mucho progresarás si procuras conservarte desobligado de lo inmediato. Mucho decaerás si juzgas dignos de tu total preocupación los asuntos pasajeros. Nada te sea grandioso, ni elevado, ni agradable, ni aceptable salvo puramente Dios o lo que sea de Dios. Considera totalmente insustancial cualquier satisfacción que te venga de las criaturas. El alma amante de Dios desprecia todas las cosas si falta Él. Sólo Dios, eterno e inmenso, que llena todo, es placer del espíritu y verdadera alegría del corazón.

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