Cristo entra como rey a Jerusalén - [Domingo de Ramos]


Por Anwar Tapias Lakatt
administrador@catolicosfirmesensufe.org


Hoy celebramos el Domingo de Ramos, y con ello damos inicio a la Semana Santa. En este día conmemoramos la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén

En esta entrada se unen varios elementos que nos ayudan a comprender el reinado de Cristo:


Lo primero es que Jesús dispone de un burro que está atado. En esto debemos recordar lo que Dios había anunciado por medio de Samuel al pueblo de Israel cuando tuvieran un rey:
"Les quitará sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos" (1 Sam 8, 16)

Es decir, un Rey podía disponer de los animales de sus súbditos. Y aquí vemos que cuando el dueño del animal pregunta quien lo pide, los Apóstoles le responden:

Y si alguien les dice algo, respondan: "El Señor los necesita y los va a devolver en seguida" (Mt 21, 3)

El Señor es Cristo, es Rey y por eso a su solicitud el dueño del animal lo entrega.


Lo segundo es la entrada que hace sobre el burro. Esta entrada nos debe hacer recordar que de la misma forma en que Cristo entre a Jerusalén, de esa forma entró Salomón cuando fue coronado rey. El primer libro de Reyes nos dice:

"El rey David dijo: "Llámenme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaías, hijo de Iehoiadá". Ellos se presentaron ante el rey, y él les ordenó: "Tomen con ustedes a los servidores de su señor, monten a mi hijo Salomón en mi propia mula y háganlo bajar a Guijón.
Allí, el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo ungirán rey de Israel; ustedes sonarán la trompeta y lo aclamarán: ¡Viva el rey Salomón! 
Luego volverán a subir detrás de él, y él vendrá a sentarse en mi trono y reinará en mi lugar: yo lo he constituido jefe de Israel y de Judá" (1 Re 1, 32-35)

De esta forma, Cristo cuando entra sobre el burro también es aclamado como lo fue Salomón:
La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba:
"¡Hosana al Hijo de David!
¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!" (Mt 21, 9)
Cristo también es descendiente de David como lo fue Salomón.

Esa misma entrada sobre un burro estaba anunciada por el profeta Zacarías para confirmar la llegada del Rey. Es decir, el Rey anunciado, el Mesías esperado tendría que entrar así:

¡Alégrate mucho, hija de Sión! 
¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén! 
Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, 
es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de un asna. (Zac 9, 9)


Tercero, los mantos que ponían sobre el camino, nos recuerda que así hacían con los reyes antes. En el segundo libro de Reyes vemos que así sucedió con el Rey Jehú:
"Entonces él les replicó: "Esto es todo lo que me dijo: Así habla el Señor: Yo te he ungido rey de Israel".
Inmediatamente, ellos tomaron cada uno su manto y los tendieron a sus pies, encima de las gradas. Luego tocaron la trompeta y gritaron: "¡Jehú es rey!" (2 Re 9, 12-13)

De la misma forma, cuando Cristo entra a Jerusalén le colocaban mantos a sus pies, porque sabían que entraba el Rey:

"Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas" (Mt 21, 8)


Por tanto, quien entró a Jerusalén es el Rey de Reyes. Cristo es Rey y así entró triunfante para que todos pudieran reconocerlo y darse cuenta que lo que hacían los reyes antes, él también lo hace, pero su Reino no es de este mundo.

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