Cuidado con el Charlie, Charlie


Charlie

Por Anwar Tapias Lakatt - Mayo 27 de 2015                                                                                                                                          Volver a Editoriales



Se ha vuelto viral y tendencia, el supuesto juego del Charlie, Charlie, en donde con una hoja y dos lápices se le hacen preguntas a una entidad espiritual que responde sí y no. Se han tornado posturas en contra del juego por invocar fuerzas demoniacas, como posturas de que es sólo un juego.

La postura de distintos sacerdotes expertos en exorcismos como José Antonio Fortea o un artículo en italiano compartido en su cuenta de Facebook por Gabriel Amorth, dejan evidencia de que esto no es un juego.


Algunos alegan que es algo muy insignificante para pensar que en verdad se podrían mover fuerzas oscuras.

Analicemos cada elemento:

  • El nombre. Nadie sabe por qué el juego tiene darse precisamente así. ¿Alguien sabe por qué el juego funciona con el nombre "Charlie"? Es una pregunta que todo escéptico, que apela a ser más razonable debe hacerse. Es curioso que no pueda usarse cualquier nombre. El nombre significa algo importante siempre, identifica algo, y seguramente sólo con el nombre "Charlie" algo responde el llamado. Algo está a la espera de ser llamado con ese nombre.
  • La finalidad. La finalidad del juego muestra dos cosas totalmente anticristianas:
    1. Creer que algo sabe todas las respuestas. Es decir, querer suponer que algo sabe lo que sólo es Dios. Parece increíble que la gente no asocie esto, y le dé a una entidad demoníaca el lugar que sólo merece Dios. Mientras Cristo nos enseñó a vivir en Dios, el juego busca obtener todo fácil, sin esfuerzo.
    2. Adivinar el futuro. Esto es parte del morbo que produce y es precisamente una de las tentaciones que lleva a la gente a caer en este juego. Siempre el hombre tiene sed de poder y de saber. No basta con vivir día a día confiando en el Señor; es más fácil saber las respuestas que vivr y confiar. Claramente esto es una invocación demoníaca. Y algo parecido vemos que le ocurrió a Saul. 

    Saúl se había apartado del Señor. Invoca a Dios pero Dios no le responde (2 Sam 28, 6); busca a una nigromante para que le prediga el futuro (28, 8), además pide invocar a un muerto (28, 8).¿Hay alguna diferencia con el juego? Ninguna

Excépticos hay, que dicen que es un truco, que el lápiz se mueve por la forma en que lo colocan o por que respiran cerca de él. Sin embargo, parece que no han visto los vídeos y que por simple física es diferente rodar un lápiz, que hacerlo girar. Por último, los que dicen que es por el soplo cuando se habla deben darse cuenta que en los vídeos, el lápiz se empieza a mover una vez que la persona ha dejado de hablar, por lo que no es posible que sea el aliento; y por la fuerza del giro tampoco sería por eso.


Por ello es importante tener claro que los cristianos no debemos caer en la tentación de estos trucos del demonio. No se trata de jugarlo sin creer que sea verdad, pues el objeto como tal es claro que es para invocar fuerzas del mal. No podríamos excusarnos en que lo hicimos sin creer, pues aunque en muchas ocasiones hagamos cosas sin intención, eso no exime de las consecuencias que se generan.


Dediquemos mejor nuestro tiempo a Dios, y qué mejor reto que llevar una vida de santidad.

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