Culto de dulía no es esclavitud

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Por Anwar Tapias Lakatt


Ya no acostumbro a entrar a grupos de debates en redes sociales, sobre todo porque en casi todos ellos no prima el deseo sincero de la verdad sino el de aplastar al otro y prestarse a la burla. Reconozco eso sí, la importancia de abrir espacios sanos de debate en los que se expongan los argumentos ante quienes tienen duda. Pues en uno de esos grupos salí mencionado al ser utilizada una explicación mía sobre el uso de "postrarse" en la Biblia, pues un hermano en la fe compartió parte de mi explicación y un protestante salió a cuestionar el argumento y citarme a debatir, creo que es más catequético responder aquí en mi página.

La teología católica distingue dos términos, la latría como acto de adoración exclusivo a Dios, y la dulía como el honor tributado a los santos. Pues el debate gira a que la palabra griega “dulía” viene del griego en donde puede significar “esclavitud” o “servidumbre”, pero para el protestante sólo es válido el significado de esclavitud, lo que significa que los católicos nos hacemos esclavos de a quien rendimos la veneración.


Un ejemplo griego

El comentario que hizo el protestante al respecto fue “y dicho sea de paso, dulía significa esclavitud, por tanto al dar culto de dulía estás dando culto de esclavitud, lo cual es grave de por sí”

Estamos aquí ante dos premisas que tratan de conectarse pero sin relación causal pues limitan la conclusión a un sentido netamente semántico. Pongamos un ejemplo con otro término para comprender qué diferencia se puede dar según cómo se aplique:

“Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra” (Lc 2, 29 RV 1960)

La palabra que el texto traduce por “Señor” es Δέσποτα (despota), pero esa misma palabra la encontramos en otro pasaje:

"Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta (1 Tim 6, 2 RV 1960)

La palabra para “amo” es δεσπότας, de la misma raíz que la anterior, la que Strong designa [1203]

Vemos entonces que una misma palabra se puede aplicar tanto a Dios como a los hombres, pero comprendiendo que significado cambia, sin querer que una se iguale o la otra se rebaje. ¿Se deduce que si “despotas” se aplica a los hombres es para igualarlos a Dios? Claro que no, pues no podríamos de un sentido semántico sacar una conclusión teológica absoluta.

Ahora veamos esto, si buscamos la palabra “soberano” en un diccionario griego-español veremos que tiene distintos términos griegos que pueden dar ese sentido. Voy a citar a William Vine, protestante, que escribió una obra titulada: Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo. En su obra respecto a la palabra "soberano", presenta tres términos griegos, y uno de ellos es "despotas" y lo aplica al [1203] de Strongs, los otros dos son arcon y dunastes[1]. Quiere decir que un término griego puede aplicarse a un hombre sin por eso suponer que lo estamos igualando a Dios, debemos analizar en qué contexto se está utilizando el término.

Retomando las dos premisas del protestante y usando su lógica podríamos decir: “y dicho sea de paso, “despotas” significa “Señor” (Lc 2, 29), por tanto al llamar “señor” a uno distinto (Tit 2, 9) se le iguala a Dios, lo cual es grave de por sí”

Es una conclusión a priori y que no preserva la intención de usar “déspotas” aplicada al Señor. Pues para el caso de la palabra “dulía” sucede igual. El protestante aduce que la palabra “dulía” significa esclavitud y que por tanto en el culto de “dulía” que la Iglesia aplica a los santos y que es diferente del culto a Dios, nos hacemos esclavos, algo que no prueba, sólo lo concluye de un significado, pero que ahora veremos que es parcial e incompleto.


Douelia - douleuo

El protestante al argumentar contra el culto católico insiste en una distinción entre términos desprendidos de una misma raíz cuando dice:

“El gran error de la apología católica es confundir douleia- δουλεία-esclavitud con douleuo- δουλεύω-servir”

Es decir parece que todo el problema resulta porque la palabra “dulía” (que como lo entiende la teología católica desde hace siglos es culto a los santos), prviene de un término griego (douleia) pero no de otro (douleuo) que también viene de la misma raíz. Es decir, ¿si dulía viene de “douleia” es porque busca hacernos esclavos, pero si viniera de “douleuo” estaría mejor? De todos los cuestionamientos protestantes a la veneración, este es el más flaco de todos, pues en todas las obras que se puedan consultar siempre hacen notar que "dulía" significa servicio.


Vamos a analizar cada una de estas palabras para comprender sólo desde el punto de vista semántico según lo explica Vine en su obra:

Douleia: "Se traduce «la servidumbre» en Heb 1.15; en la RV se traduce así también en todo el resto de los pasajes (Ro 8.15: «de servidumbre»; v. 21: «servidumbre»; Gl 5.1: «de servidumbre»).

Resulta que el protestante argumenta que en Gal 5, 1 “douleia” significa “esclavitud”, pero vemos que también se aplica a “servidumbre”.

La palabra douleia, usada en Gal 5, 1 está numerada por Strong como [1397] y en su definición coloca: servidumbre, esclavitud. Ambas definiciones las toma como válidas, al igual que hace Vine, aunque el protestante asuma que sólo significa “esclavitud”. Ahora, independiente de que ambas palabras sean válidas, el culto se llama “dulía” no porque nos hagamos esclavos sino porque va dirigido a un siervo o esclavo del Señor, y por eso se distingue del culto de adoración tributado sólo a Dios. Y la palabra “dulía” no se escogió per sé, sino que en griego se hacía necesaria una palabra que pudiera diferenciarse de “latría”, algo que el griego permitía mejor que el latín, pues en latín "adorare" es un vocablo que podía usarse en doble sentido. Por eso al traducir al latín las actas del Concilio de Nicea se perdió la distinción, lo que generó la reacción en Occidente de los libros Carolingios, argumento a veces esgrimido por los protestantes, pero que olvidan el contexto del por qué de la reacción,

La otra palabra indicada por el protestante es douleuo( δουλεύω) “servir”. Para hacerlo más comprensible al lector, la postura del protestante es que los católicos no podemos apelar a que el culto de dulía provenga de la palabra servicio porque esta es "douleuo" y supuestamente el culto católico viene es de “douleia”, que como tal es esclavitud. Ya mostramos como douleia sí puede significar servidumbre, ahora expliquemos la palabra douleuo. Citando el mismo diccionario de Vine leemos:

Douleuo: servir como un doulos (esclavo). Se utiliza: (a) de servir a Dios (y de la imposibilidad de servir a Mammon [ RVR : «las riquezas»] al mismo tiempo), (Mt 6.24 y Lc 16.13; Ro 7.6); en el evangelio (Flp 2.22); (b) (c) la Ley de Dios (Ro 7.25); (d) unos a otros (Gl 5.13); (e) un padre (Lc 15.29, con la sugerencia de actuar como esclavo); (f) amos terrenales (Mt 6.24; Lc 16.13; 1 Ti 6.2); (g) el mayor al menor (Ro 9.12); (h) de estar bajo servidumbre a una nación (Hch 7.7; Gl 4.25), a los romanos, en realidad, aunque también espiritualmente a los judaizantes; (i) a ídolos (Gl 4.8: «estabais bajo servidumbre», VM; RVR : «servíais»); (j) a «los débiles y pobres rudimentos» (v. 9: «esclavizar», tiempo aoristo en los textos más comúnmente aceptados, sugiriendo «entrar en servidumbre»), esto es, a la religión de los gentiles (utilizándose «rudimentos» en el v. 3 de la religión de los judíos); (k) al pecado (Ro 6.6: «sirvamos»; VM : «estuviésemos … bajo la servidumbre»); (l) «de concupiscencias y deleites diversos» (Tit 3.3); (m) negativamente, a ningún hombre; negación soberbia e irreflexiva por parte de los judíos (Jn 8.33).

Vemos entonces que douleuo no excluye servir como esclavo, es más es un verbo que implica el servicio de muchas maneras, incluso sirviendo como esclavo. Por tanto, la distinción que el protestante intenta para forzar a que el culto de dulía sea esclavizarse a  quien se venera, a diferencia de douleuo que es servir, queda sin piso, pues ambas se pueden dar en un contexto de servidumbre o de esclavitud.

Por ejemplo, la obra Websminter Dictionary of Theological Terms de Donald Mckim[2] para la palabra dulía coloca: (Del griego “douleia”, servicio), es decir no lo asocian a esclavitud como nos quiere hacer creer el protestante, pues se entiende claro el concepto que propone la Iglesia. Los ataques se enfilan más a cuestionar si es un culto al nivel del ofrecido a Dios pero casi nadie se estira tanto como para acusarlo de esclavitud.


Para entender la postura nuestra cito al apologista converso William Albright, en un debate sobre este tema dijo[3]:

Pero vemos también que el uso de dulia en un contexto religioso no es igual al de culto… Dulia puede y siempre debe ser utilizado en un contexto de culto cuando se refiere a Dios…pero dulia también se demuestra que es adecuado hacia la humanidad. Douleuo en Gálatas capítulo cinco, versos del trece al catorce, [Gálatas 5: 13-14], es usada hacia la humanidad - es en un contexto religioso.

En todas las réplicas del protestante, NUNCA le saca a relucir que dulía signifique esclavitud o que se hagan esclavos, es que es lo más sacado de los cabellos que se puede argumentar. Simplemente “dulía” se presenta desde el punto de vista bíblico como una servidumbre, que en este caso es por amor, por reconocimiento hacia alguien que goza de una posición más privilegiada que nosotros, pero nunca tomando el lugar de Dios.


Hay una obra llamada “La flor de la Liturgia” de Andrés Azcarate, quien citando al Cardenal español Goma menciona:

“La crítica moderna ataca el culto de muchos Santos bajo el punto de vista histórico, diciendo que no es más que el culto de los múltiples dioses del paganismo, al que se ha sustituido el de los héroes cristianos. Sin negar que, en algún caso concreto, históricamente comprobado, en opinión de Dom Cabrol, la imagen y el culto de un Santo hayan podido suplantar a un ídolo y a su culto, como puede transformarse una mezquita en una catedral, media un abismo entre el culto de dulía que a los Santos se rinde, y la idolatría pagana. Es ésta tan irracional como supersticiosa e impía, es el supremo acto de adoración rendido a un fetiche. El culto de dulía no es de adoración: es un obsequio, de valor relativo, que tributamos a un Santo, por la manifestación que en él tuvo la vida divina. El Santo no es un dios; es un siervo de Dios; su culto recae, en último término, en Dios mismo, Santo por esencia y origen de toda santidad[4]

Y debemos dejar claro que ni se usurpa el culto a Dios ni nos esclaviza. Santo Tomás de Aquino en sus “Comentarios a las sentencias de Pedro Lombardo” expone:

No servimos a los santos como dependiendo de ellos, sino con la servidumbre de la reverencia, por cuanto ellos son nuestros guías, ya sea por la enseñanza, ya sea por la administración, ya sea por la intercesión y el ejemplo. Y en esto se salva de la servidumbre, en cuanto es causa del obrar de otro como fin, no como causa que mueve por coacción o imperio[5]

 


San Agustín

Otro punto del protestante fue mencionar a San Agustín como quien cita douleuo como servicio, pero no cita douleia, al referirse a que la Enciclopedia Católica mencione a San Agustín para validar la definición de dulia[6]. La cita que usa de referencia la Enciclopedia Católica es esta[7]:

Éste es, de hecho, el culto debido a la divinidad o, hablando con más propiedad, a la deidad; para significar el cual con una sola palabra, como no se me ocurre bastante idónea una latina, me serviré de la palabra griega, cuando sea preciso, para indicar lo que quiero decir.

La palabra λατρεία en las Sagradas Escrituras siempre se toma como servidumbre. Pero la servidumbre debida a los hombres, a tenor de la cual manda el Apóstol que esté sujetos los siervos a sus señores, suele designarse en griego con otro nombre. En cambio, λατρεία, según el uso de los que nos legaron las divinas letras, siempre -o tan frecuentemente que es como si fuera siempre- se llama servidumbre lo que se refiere al culto de Dios. Por consiguiente, cuando se habla sólo de culto no parece se debe solamente a Dios, ya que se dice también que damos culto a los hombres, a quienes tratamos honoríficamente con el recuerdo o con la presencia.

San Agustín por tanto distingue la servidumbre a los hombres de la servidumbre a Dios. Lo que el protestante no tiene en cuenta es estudiar otros textos de San Agustín que dan luz a este, para comprender el sentido del culto de dulía. En su obra contra el maniqueo Fausto, escribe San Agustín[8]:

Fausto nos acusa asimismo de honrar las memorias de los mártires, afirmando que son una versión de los ídolos paganos…El pueblo cristiano, en cambio, celebra unido en solemnidad religiosa las memorias de los mártires, para estimular su imitación, asociarse a sus méritos, y ayudarse con sus oraciones, de tal modo, sin embargo, que no levantamos altares a ningún mártir, sino al Dios de los mártires, aunque en las memorias de los mártires En efecto, ¿qué sacerdote, oficiando al altar en los lugares en que reposan los cuerpos de los santos, dijo alguna vez: «Te ofrecemos a ti, Pedro, Pablo, o Cipriano»? Lo que se ofrece, se ofrece a Dios que coronó a los mártires, en las memorias de aquellos a quienes coronó, a fin de que el mismo lugar sirva de exhortación y provoque un mayor afecto, que estimule el amor hacia aquellos a quienes podemos imitar, y hacia aquel con cuya ayuda lo podremos.

Veneramos, pues, a los mártires con el culto del amor y de la compañía, que en esta vida se tributa también a los santos hombres de Dios, cuyo corazón percibimos que está dispuesto a sufrir el martirio por la verdad del evangelio. Pero a aquellos con tanta mayor devoción, cuanta mayor es la seguridad, una vez que han vencido en los combates, y cuanto más confiada es la alabanza con que proclamamos ya a los vencedores en aquella vida más feliz sobre los que aún luchan en ésta. Con aquel culto que en griego se llama latría, pero en latín no puede expresarse con una única palabra, puesto que significa propiamente cierta servidumbre debida únicamente a la divinidad, sólo rendimos culto, y enseñamos que deba rendirse, al único Dios.

San Agustín en un mismo texto distingue el culto dado a los mártires (santos), del culto a Dios, a quien se reserva el término “latreía”. Aquí notamos que no es que San Agustín simplemente se refiera a un servicio mutuo entre hermanos, sino que reconoce que el culto va hacia quienes ya partieron y gozan de la presencia de Dios. Tanto en su obra Ciudad de Dios como en su Réplica a Fausto, San Agustín deja ver que el término para el culto a Dios es “latreía”, pero así mismo reconoce que hay otra forma de culto dada a los mártires (dulía)

 

Término teológico de Occidente 

Con el paso de los siglos y la aparición de los iconoclastas, los que rechazaban las imágenes, se hizo necesaria una correcta distinción de términos que pudieran soportar la definición teológica. Esto se dio en el Concilio II de Nicea, concilio que precisará los términos, dejando la palabra latreía para el culto a Dios, y la palabra “proskyneo” para la veneración. Hay que precisar que el Concilio de Nicea no utilizó el término “dulía”, el cual entrará nuevamente ya en el siglo XII en la Iglesia Latina, pero con proskyeno busca separar de manera clara para que no se confundiera el culto a Dios, del culto a los santos. Y es aquí importante mencionar a San Juan Damasceno, quien distingue que el honor no va hacia la imagen, sino a que se dirige a quien está representado en ella, pero esto se dio fue en Oriente.

Quien primero usó la distinción de dulía / latría en Occidente fue Alain de Lille, para ser adoptada por Pedro Lombardo, y de ahí quedar como parte del lenguaje teológico de Occidente para diferenciar la honra a los santos, del culto de adoración a Dios[9]

Finalmente, el Catecismo nos enseña:

El honor tributado a las imágenes sagradas es una “veneración respetuosa”, no una adoración, que sólo corresponde a Dios [2132]

 

Por tanto, la dulía no esclaviza a menos que la persona distorsione su sentido y vuelva objeto de latría lo que no es Dios.


[1] VINE, William. Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento exhaustivo. Pág. 1278. Versión Digital. Play Books.

[2] MC KIM, Donald. Websminter Dictionary of Theological Terms. Webminster Jhon Knox Press, 1996. Pág. 83

[3] http://turretinfan.blogspot.com.co/2009/01/latriadulia-debate-with-gnrhead.html

[4] GOMA, Isidro. El valor educativo de la Liturgia. Citado en La Flor de la Liturgia, Andrés Azcarate. Pág.253. Versión digital.

[5] AQUINO, Santo Tomás. Comentarios a las sentencias de Pedro Lombardo. Tomo III. Ediciones Universidad de Navarra, Distinción 9, Cuestión 2 Artículo 3.

[6] http://ec.aciprensa.com/wiki/Dulia

[7]

[8] http://www.augustinus.it/spagnolo/contro_fausto/index2.htm

[9] PEREDA. Felix. Las imágenes de la discordia: política y poética de la imagen sagrada en la España del 400. Marcial Pons: Ediciones de Historia. Pág. 94.


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