Preparación 33 días Totus Tuus Día 14

 No soy el dueño de mi vida

ORACIÓN: INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

La Biblia: Así pues, hermanos míos, también ustedes quedaron muertos respecto de la ley por el cuerpo de Cristo, para pertenecer a otro, a aquel que fue resucitado de entre los muertos, a fin de que fructificáramos para Dios. Porque, cuando estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas, excitadas por la ley, obraban en nuestros miembros, a fin de que produjéramos frutos de muerte. Más, al presente, hemos quedado emancipados de la ley, muertos a aquello que nos tenía aprisionados, de modo que sirvamos con un espíritu nuevo y no con la letra vieja. (Romanos 7, 4-6)

San Luis María: De lo que Jesucristo es para nosotros, debemos concluir, con el Apóstol (1Cor 3, 23; 6, 19-20; 12, 27), que ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, sino que somos totalmente suyos, como sus miembros y esclavos comprados con el precio infinito de toda su sangre (1Pe 1, 19). Efectivamente, antes del bautismo pertenecíamos al demonio como esclavos suyos. El bautismo nos ha

convertido en verdaderos esclavos de Jesucristo que no debemos ya vivir, trabajar ni morir sino a fin de fructificar para este Dios-Hombre (Rm 7, 4), glorificarlo en nuestro cuerpo y hacerlo reinar en nuestra alma, porque somos su conquista, su pueblo adquirido y su propia herencia (1Pe 2, 9). (Verdadera Devoción # 68)

Pregunta: Es una cosa decir que pertenecemos a Cristo y otra someter nuestra voluntad y nuestros deseos a Él. ¿Mis pecados todavía me dominan? ¿Tengo afección por un pecado particular que no quiero dejar?

ORACIÓN: ¡OH JESÚS, QUE VIVES EN MARÍA!

ORACIÓN DE LA NOCHE: ACORDAOS

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