Dios mi refugio

Dios…Mi refugio y Fortaleza

Por: Ada Mireya Espinosa

 “Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro siempre a mano en momentos de angustia. Por eso si hay temblor, no temeremos; o si al fondo del mar caen los montes; aunque sus aguas rujan y se encrespen y los montes a su ímpetu retiemblen”(Sal. 46: 1-4)

En la vida hay tantas circunstancias que quieren robarnos la paz que Dios ha depositado en nuestro corazones. No podemos evitar que estas cosas vengan a nuestra vida, pero si podemos evitar que estorben nuestro caminar.

Una de las cosas que Dios me ha permitido tener durante mi vida en el Señor es: La fe y la certeza de que El es mi pronto auxilio en momentos de angustia. Muchas cosas han pasado en mi vida, pero en medio de todo eso siempre he tenido presente de que Dios es quien me protege y que si confió en El, jamás me defraudara.

Por esa razón con convicción y por experiencia propia puedo decirte que no tienes de que temer. Posiblemente estas atravesando tribulaciones terribles, a lo mejor tu ánimo ha menguado y tu comunión con el Señor se ha venido abajo. Quizá no hallas que hacer y tienes temor de lo que puede ser de ti o de tu familia en los próximos días, pero en esta hora quiero decir que no temas, que no desmayes, que no te des por vencido, que hay un Dios que puede sacarte de cualquier situación en la que puedas estar metido.

El salmista lo reconocía en estos versículos, el decía: “Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro siempre a mano en momentos de angustia”. Al igual que en el antiguo tiempo, también hoy en día Dios es nuestro amparo, nuestra fortaleza, nuestro pronto auxilio, por tanto, no temas.

Amigo mío, es momento de reflexionar en lo siguiente: ¿Por qué temo si Dios está conmigo?, ¿Por qué desmayo si Dios es mi fortaleza?, la teoría ahora ya la sabes, pero para que la Palabra de Dios se haga viva se necesita aplicar la fe en ella. Por esa razón te invito a que te levantes, que dejes aun lado el temor que te ha invadido y comiences a creer en el poder de Dios, pues Él es tu pronto auxilio en momentos de angustia.

No permitas que el enemigo robe la paz que Dios quiere depositar en tu vida, no permitas que el temor te robe la confianza de que Dios es tu fortaleza. Comienza a practicar la palabra del Señor y comienza a confiar plenamente en El, pues El jamás te defraudará.

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