El amor: la esencia del Evangelio


El Amor: La esencia del Evangelio


Por: Samuel Bravo

samuel@catolicosfirmesfirmesensufe.org


 1Jn 3:11  “Porque éste es  el mensaje que habéis  oído desde el principio: que nos amemos los unos a  los otros”

¿Qué es Dios? Es una pregunta que se nos hacen a los cristianos comúnmente, muchas veces caemos en explicaciones teológicas-filosóficas  tratando de explicar la pregunta planteada pero no hay mejor manera de responder a esta pregunta que diciendo como el Apóstol San Juan “…..Dios es amor” (1Jn 4:8)

Siendo este un atributo Divino y ya que Dios es eterno debemos decir que desde la eternidad Dios ha sido amor, pero ¿cómo expresaba su amor antes de existir la creación?


Dios es Trinidad

Dentro del Ser de Dios existen Tres personas, El Padre que engendra al Hijo y de los cuales procede el Espíritu Santo, esta relación entre las Tres Divinas personas desde tiempos sempiternos  ha sido una relación de Amor, esto se conoce como “Trinidad Inmanente” la relación interna de Dios, es Dios tal como es, pero hablar de Trinidad Inmanente nos lleva a hablar de la “Trinidad económica” y esta es la relación externa de Dios, es decir, cómo Dios se revela a la Humanidad para salvarla. Por eso ha sido el amor lo que ha movido a Dios a trabajar por la Salvación del Ser Humano desde el principio.

Dios se ha mostrado como un Dios de amor desde el principio.

Nos dice el Catecismo:

Dios es Amor

218 A lo largo de su historia, Israel pudo descubrir que Dios sólo tenía una razón para revelársele y escogerlo entre todos los pueblos como pueblo suyo: su amor gratuito (cf. Dt 4,37; 7,8; 10,15). E Israel comprendió, gracias a sus profetas, que también por amor Dios no cesó de salvarlo (cf. Is 43,1-7) y de perdonarle su infidelidad y sus pecados (cf. Os 2).

219 El amor de Dios a Israel es comparado al amor de un padre a su hijo (Os 11,1). Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos (cf. Is 49,14-15). Dios ama a su Pueblo más que un esposo a su amada (Is 62,4-5); este amor vencerá incluso las peores infidelidades (cf. Ez 16; Os 11); llegará hasta el don más precioso: "Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único" (Jn 3,16).

220 El amor de Dios es "eterno" (Is 54,8). "Porque los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará" (Is 54,10). "Con amor eterno te he amado: por eso he reservado gracia para ti" (Jr 31,3).

221 Pero S. Juan irá todavía más lejos al afirmar: "Dios es Amor" (1 Jn 4,8.16); el ser mismo de Dios es Amor. Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más íntimo (cf. 1 Cor 2,7-16; Ef 3,9-12); él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él.

 

La máxima expresión de Amor: Jesucristo

Jesucristo es la máxima muestra del Amor de Dios para con la Humanidad, nos lo regaló para que muriera en una Cruz y reconciliarnos con Dios Padre por medio de él.

San Pablo lo expresa:

Gal 2:20  y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí. Y aunque al presente vivo en carne, vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Es tan grande ese amor que nos deja estupefactos ante el sacrificio vicario de Cristo, este amor con que Cristo se entrego merece ser correspondido, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Gn 1:26), siendo así fuimos creados para amar y ser amados, este amor que se derramó en la Cruz nos permite amar a nuestro prójimo, solo así demostraremos que verdaderamente Cristo hace vida en nosotros y que podemos llamarnos Cristianos.

Nuestra respuesta al amor de Dios no es por pura casualidad, es en virtud al amor que él tuvo por nosotros primero, debemos amarle con todo nuestro ser (Salmo 116:1,2; Marcos 12:29,30), nos abre el camino para amar a nuestro prójimo (Marcos 12:30-31)

La manifestación de amor para con los demás depende del amor de Dios que ha sido derramado en nosotros y es producto de nuestra relación con Dios, una buena relación vertical siempre es necesaria para una buena relación horizontal (I Juan 4:7-10)

El amor que sentimos por nuestro prójimo deber ser como amarnos a nosotros mismos, debe empezar por amarnos a nosotros y este amor irá tocando a quienes nos rodean, a nuestra familia (amor filial) a nuestro amigos (Storge) a nuestra pareja (amor Eros) todo partiendo desde el amor más importante, Amor ágape. Con nuestro amor debemos dar ejemplo del amor de Cristo " Amaos unos a otros, como yo os he amado" (Juan 15:12).

Nuestra santificación se centra en el amor que tenemos a Cristo, un amor intenso que nos lleva a querer tratarle, conocerle, hablarle, así Dios se nos da a conocer en su evangelio, en la oración, en los Sacramentos, especialmente en el de la Eucaristía.

Nuestra correspondencia al amor divino nunca debe ser suficiente, nuestra fidelidad, nuestra obediencia a su voluntad debe ser la prueba más grande. Cumplir con los Mandamientos (La ley se resume en Amar a Dios con todo nuestro ser y a nuestro prójimo como a nosotros mismos) y serle fiel a la Iglesia y sus enseñanzas.

 

Bendiciones en Cristo!

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