El arte y el pesebre 2020

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Sobre el pesebre de este año en el Vaticano me gustaría expresar lo siguiente:

La belleza en lo sacro corresponde a la dignidad de Dios, trata a través del arte por ejemplo, materializar la belleza de Dios y su obra 
para uso en el culto. Por eso el arte siempre representó de la forma más bella y digna posible los misterios de la fe. Podemos ver que lo largo de la historia, aún en diferentes épocas y con diferentes estilos, técnicas y autores, el arte fue expresión de belleza.

El Catecismo enseña:

2502 El arte sacro es verdadero y bello cuando corresponde por su forma a su vocación propia: evocar y glorificar, en la fe y la adoración, el Misterio trascendente de Dios, Belleza supereminente e invisible de Verdad y de Amor, manifestado en Cristo, “Resplandor de su gloria e Impronta de su esencia” (Hb 1, 3), en quien “reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente” (Col 2, 9), belleza espiritual reflejada en la Santísima Virgen Madre de Dios, en los Ángeles y los Santos. El arte sacro verdadero lleva al hombre a la adoración, a la oración y al amor de Dios Creador y Salvador, Santo y Santificador.

Solo veamos que Salomón quiso hacer para Dios el Templo más bello posible, por eso la Jerusalen celestial sale con calles de oro y mar de cristal. Por eso, Dios dotó de talentos a los orfebres que iban a trabajar en el arte. El arca fue hecha lo mejor posible, las vestiduras también.
Los israelitas no hicieron los querubines inspirados en el arte cananeo ni egipcio.

El arte moderno no logra siempre captar la belleza de lo religioso y no todo arte se adapta a lo religioso, y para la muestra, un botón con este pesebre.
Ese pesebre tendrá su historia y su intención pero no corresponde con lo que desea expresar colocado públicamente. Y se debe tener presente algo, esta muestra artística no la dejaron en una galería para cierto público, la exhibieron a la vista de todos con la intención de retratar el nacimiento del Señor, así que no las va a ver el ojo crítico de un experto sino cristianos de a pie que quieren contemplar un misterio de fe, que poco se logra plasmar en eso que hicieron.

La devoción sí se alimenta con el arte, y lo que quiera expresar. Por eso a Jesús y a la Virgen el arte trata de realzarles su dignidad.
Esta bien querer defender lo que hace el Vaticano, pero ese pesebre es bien feo, y en nada logra el objetivo que se planteó San Francisco cuando recreó el primer nacimiento.

Usted puede pensar distinto, claro que s
í, y gustarle ese pesebre. Pero a muchos no nos gustó. 
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