El ayuno


 

Esta semana leyendo la última edición del diario católico de mi ciudad, me llamó la atención una frase muy profunda y con ella voy a comenzar la predica de hoy: “No se entiende la cuaresma sin la Pascua”.

 

Porque la Cuaresma es precisamente la preparación de la Pascua, el momento más significativo en la vida de todo católico, pues revivimos los sufrimientos y la pasión de Nuestro Señor y como todo evento importante requiere una previa preparación, de igual manera como cuando un atleta se va a presentar a las olimpiadas, empieza por preparar su cuerpo y su mente para ese momento; cuando un estudiante va a sustentar su tesis, prepara su mente para ese momento, así como una novia que va a contraer nupcias, empieza por hacer los preparativos para ese gran acontecimiento que es su boda. De igual manera para nosotros hermanos, la cuaresma es ese tiempo importante en el cual vamos a verter todo nuestro tiempo y esfuerzo para preparar nada menos y nada más que nuestro espíritu.

 

De esto precisamente nos habla el Papa Benedicto VI, en su mensaje referente a la Cuaresma, voy a citar sólo una parte del mensaje;  “Con Cristo sois sepultado, con él también habéis resucitado… mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo. El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica  del don y del amor, soportando la privación de alguna cosa – y no sólo de lo superfluo- aprendemos a apartar la mirada de nuestro “yo”, para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo(cf.Mc 12.31).

 

El ayuno entonces no es solamente abstenerse, dejar de comer, el ayuno es tomar eso que dejamos de comer para dárselo a quien lo necesita, es hacer nuestra mesa tan pobre como el de mi prójimo, pero que de mi alimento él pueda comer. Esa es la única forma de superar el egoísmo y la indiferencia por el amor.

 

Ahora muchos de nosotros ayunamos por inercia, porque fue la costumbre que heredamos de nuestros padres, pero tengo la seguridad que muy pocos saben el porqué del ayuno y el para qué?. Hermanos así como recordamos nuestro cumpleaños o el aniversario de la partida de un ser querido, así también recordamos la partida de Cristo en Semana Santa, una época llena de muchos sentimientos encontrados porque lo lloramos amargamente por su pasión pero después lloramos de alegría de verlo resucitado y al lado del Padre, esperándonos; y esta muerte que sufrió Cristo es la muerte a este mundo que Él espera de nosotros en cada  Semana Santa, por ello es que debemos ayunar durante 40 días al igual que el ayuno que hizo en el desierto, para darnos cuenta de nuestras debilidades, de nuestra miseria y de tanto que nos falta para llegar a ser santos; toda esa basura que hay en nuestro interior hay que botarla y nacer de nuevo, (Juan 3: 3-4). Pero no lo podemos hacer solos, debemos ayunar para que tengamos la fuerza suficiente de vencer las tentaciones, hay que llenarnos tanto de Dios para despreciar las comodidades y vanidades de este mundo.

 

Hagamos un análisis de nuestra vida y observemos cuántas Semanas Santas no hemos vivido, en las que hemos ayunado y seguimos exactamente igual, con los mismos defectos y confesando los mismos 3 pecados de siempre, todo ese tiempo lo hemos perdido, sin una verdadera razón para vivir el ayuno. Los invito a que esta semana santa sea única en su vida porque se van a preparar para cambiar, para convertirse a Cristo y para resucitar con Él, siendo una nueva criatura. Este proceso que vive el hombre se llama Metaonia,  que es la transformación espiritual que acerca el hombre a Dios, ese encuentro consigo mismo en donde el hombre se mira interiormente y siente asco de sus pecados de su estado de vida y decide cambiar, pero con verdadera contrición y hambriento por Dios.

 

Vamos a leer ese pasaje tan hermoso del hijo pródigo pero que muchos sacerdotes llaman el Padre Misericordioso; Lucas 15, 11-24. Voy a resaltar 5 frases de esta hermosa parábola: 

 

1    Malgastó su dinero llevando una vida desordenada: Este hijo que somos todos nosotros, llevaba una buena vida hasta que la curiosidad por los placeres le hizo conocer el pecado y obviamente se perdió en él, como estamos muchos, no siendo conscientes de las herejías que hacemos, no siendo responsables de nuestra conducta y atentando contra los mandamientos del Señor y las obligaciones que adquirimos siendo bautizados con el Espíritu Santo.

 

2         Lo envió a cuidar cerdos: Hoy muchos vivimos en porquerizas, estamos tan cómodos con la vida que tenemos que no buscamos a Dios, cuidamos cerdos nos hemos animalizado como ellos y no hay en nosotros ni un poquito de gracia, de la que recibimos en el bautismo. El enemigo está feliz porque lo que hace con esto es restregarle a Dios, que su “obra maestra” el ser a imagen y semejanza suya está vuelto un cerdo, un animal, que sigue su vida por sensaciones. Donde lo hagan sentir feliz, en el bar, las drogas, el sexo, libertad de expresión, unión libre, aborto, homosexualismo, alcohol etc. El hombre no es capaz de dominar sus deseos porque cree que su mente la dirige las sensaciones y no su conciencia.

 

3         Quería la comida de los cerdos: la falsa felicidad que nos proporciona el pecado es tan poca, que la insatisfacción de las horas siguientes es eterna, por eso el pecado esclaviza pues dura poco la efusión y cada vez se quiere más, para ver si dura más, pero al contrario lo que lleva es a la muerte. Por eso el hombre animalizado se siente mal, no quiere levantarse para ir a trabajar, nada lo llena, insatisfecho con el trabajo, con la esposa, con el esposo, este mundo le sabe nada, sólo le place el pecado y el pecado lleva a la muerte, no es coincidencia que la tasa de suicidios haya subido en los últimos años.

 

4         Finalmente recapacitó: este hijo pródigo está hambriento y la verdad nadie recapacita con el estómago lleno, por eso es que el ayuno es tan necesario en la vida de un católico, pues por medio del ayuno es que somos conscientes de nuestras fallas, podemos ver nuestros pecados como son, sin nada que los adorne y los haga ver bellos. Y esto lo hacemos no por mérito propio, sino por la gracia que Dios derrama en el ayuno porque quiere limpiarte y vestirte.

 

5         Dice: “tengo que hacer algo”: después que Dios ve que estás arrepentido y quieres de verdad enmendar tus equivocaciones y errores, Dios a través de su gracia te coloca en tu corazón el camino de regreso a casa para que le pidas perdón por tu conducta y tus malos pensamientos, tus perversiones y tu infidelidad, pues cuando pecamos somos infieles a Dios, dejamos de ser sus hijos para andar en la oscuridad(1 Tesalonicenses 5.5), hay que cambiar, hay que sacar del corazón toda esa basura y pedirle al Señor que nos regale su gracia, pues sólo así se puede cambiar.

 

6         El lo viste y lo calza: llegamos a la pascua para ser vestidos y calzados por Jesucristo a través de su sangre, sólo el que esté preparado entrará a la cena con el Señor, ¿y los demás para dónde van?  “no quiero estar en ese grupo”.

 

Y Este hijo pródigo vestido, calzado y con el anillo que lo identifica como hijo y lo diferencia de un esclavo, es el modelo que debemos seguir, el hombre que es obediente, prudente, sabio e incondicional con el Padre, ese es el modelo de Cristo, a eso somos llamados a ser hijos de Dios conforme al modelo de Cristo.

 

Analicemos lo que hizo el Señor antes de subir a Jerusalén, se fue a ayunar 40 días en el desierto en medio de animales salvajes, de bestias y de escasez, ahí lo tentó el diablo, una escena totalmente opuesta a la tentación de Adán, que fue en medio de la abundancia y pensaría que satanás imaginó que si uno pecó sin hambre, el otro caería más rápido porque tenía hambre, por ello la primera tentación es “convierte esta piedra en pan”(Lucas, 4-3), pero Cristo lo abofeteó y le recordó que primero está Dios antes que el hombre. Adán pecó por dejarse llevar de la sensación que le causó ver ese fruto tan apetitoso que se le “olvidó” la Palabra de Dios, que le dijo “puedes comer de todos los árboles, menos del árbol que está en medio del jardín”(Génesis 2, 16-17), era tanto lo que tenía que se olvidó que también tenía a Dios. Cristo por el contrario salió y dijo “no sólo de pan vive el hombre…”(Mateo 4, 3-4) pensando en Dios antes que sus necesidades, y estaba en medio de fieras que representan tentaciones que asechan al hombre todo el día, como dejarse llenar de ira, de rencor, el egoísmo, la vanidad, la envidia, etc. Todo eso se vence meditando la Palabra de Dios de día y de noche (Salmo 1).

 

La anterior contraposición del Edén y del Desierto, la hizo el Papa en su libro Jesús de Nazaret primera parte, un libro lleno de mucha sabiduría, que se los recomiendo.

 

Creo que no queda duda de lo importante que es el ayuno y la oración, pues esa es la fuente de dónde podemos beber la gracia de Dios, dice la Palabra que “pedid y se os dará” (Mateo 7, 7-11)pidán que El Espíritu Santo descienda sobre ustedes y que los llene de la gracia de Dios, les aseguro que no volverán a ser los mismos.

 

Ya sabemos para qué sirve el ayuno, ahora ¿por qué se ayuna? , lo dice el Señor en Mateo 9:14 ahí les revela a los apóstoles que vendrán días de ayuno, porque no tendrán más al “esposo”.

 

Estamos de luto mientras no estemos con Cristo, por eso en la ceremonia de un fallecido se habla de las Bodas del Cordero, porque después de muerto podemos ver a Nuestro Señor y si salimos bien librados, gozaremos con Él, pues nos invitará a la cena pascual, a las bodas que tendremos con Él, nos vestirá de lino fino y nos hará brillar, pero hermanos lamento informarles que eso no se gana en el cielo, se gana aquí. Y si no eres practicante asiduo de los ejercicios espirituales como son; el ayuno, la abstinencia, la oración, los retiros espirituales, la caridad, el vía crucis, la confesión y la lectura de la Palabra de Dios. Si no haces esto de nada te han servido las cuaresmas que has vivido durante toda tu vida. Y Si es así,  Preocúpate!!

 

Que se preocupen los que gastan su vida sirviéndole al pecado, a la avaricia y a la gula. Que se preocupen los que están tan apegados a las cosas espirituales que no tienen tiempo para Dios, pues nada se llevarán. Bien decía uno de los grandes Padres de la Iglesia: San Ignacio de Antioquía: “Mi amor está crucificado y no existe en mí más el fuego que desea las cosas materiales”.

 

Y San Pablo en su carta a los Filipenses; Filip.38-9 “todo para mi es basura, mientras trato de ganar a Cristo”. Y Jesús también nos deja en su evangelio, muestras de lo que nos cuesta dejar  a este mundo lleno de cosas que se corrompen, Él nos pide que dejemos las cosas materiales, pues Él desea nuestro espíritu. La parábola del joven rico Mateo 19: 16-24  y el engaño que intentó hacer Ananías a los apóstoles, Hechos 5 1-10. Lo mismo ocurrió en la vida de los santos, ellos preferían la escasez, tener sólo lo necesario para vivir, por lo demás, debe bastarnos la gracia de Dios.

  

Eucaris Causil. 

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