El cristiano y el mundo





Samuel Bravo

samuel@catolicosfirmesensufe.org


 

 

El mundo, creación de Dios, es bueno. Lo malo  que hay en el mundo, Dios, el bien supremo, no lo quiere pero lo permite, porque respeta nuestro libre albedrío; así que la culpa del mal en el mundo no es de Dios sino del hombre porque abusa de su libertad  y escoge hacer el mal. Desde el punto de vista de la fe Dios nos ha dado al mundo como un Don, como una tarea, a fin de que ayudados por la Gracia de Dios podamos influir en el mundo de manera de fermento, como la levadura en la masa. 

Ofreciéndole un mejor hábitat moral y espiritual al hombre. Es necesario fomentar una ecología espiritual como dijera el Papa Juan Pablo II. 

Como la Iglesia Católica ha venido denunciando, el pecado se ha institucionalizado. Hay estructuras de pecado difíciles de penetrar; sin embargo, con la fuerza del Evangelio, con la Gracia de Dios, todo es posible. Para Dios no hay nada imposible y los cristianos debemos ser personas positivas, viviendo la virtud de la esperanza apoyándonos en Dios. No debemos ser derrotistas pensando que no hay nada que hacer. Es sobre este mundo lleno de maldad, que cada vez está más de espaldas a Dios y que a su vez es campo de misión para el cristiano, al cual me referiré. Hay una pérdida del Sentido del pecado, lo que es malo para Dios, es placer para el hombre y viceversa, y esta es la raíz y causa de todos lo males del mundo, el relativismo y la conciencia deteriorada y como consecuencia la pérdida de los valores morales. 

La conciencia es el sagrario del hombre. La relación que existe entre la libertad del hombre y la Ley de Dios tiene su base en el corazón del hombre, o sea, en su conciencia moral. En lo profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a si mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole  a amar y a hacer el bien y evitar el mal; haz esto y vive aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita en su corazón:

Porque ésta será la alianza que yo haré con la casa de Israel después de aquellos días, oráculo de Yahvé: Yo pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. (Jer 31:33  )

 

Y en cuya obediencia está la dignidad humana y según la cual será juzgado. 

En verdad, cuando los gentiles, que no tienen Ley, cumplen naturalmente las prescripciones de la Ley, ellos mismos, sin tenerla, son para sí mismos Ley.  

Y con esto muestran que los preceptos de la Ley están escritos en sus corazones, siendo testigo su conciencia, que ora acusa, ora defiende.  

Así se verá el día en que, según mi evangelio, juzgará Dios por Jesucristo las acciones secretas de los hombres. (Rm 2,14-16) 

 

Desde el punto de vista ético y moral muchas veces se considera, erradamente, que es normal lo que los demás  hacen, y debido a ello, hay ausencia de criterios y de una conducta moral, y también hay incoherencia entre el ser y el hacer, “Divorcio entre fe y vida”,  como se ha dicho tantas veces. 

 

En cuanto al primer derecho del hombre, el derecho de la vida, desde la concepción hasta la muerte, la humanidad actual es genocida. Genocidio resultante de la legislación y práctica del aborto y la eutanasia, incluso con la falacia de un avance cuando en realidad es el peor retraso de la humanidad: guerras y crímenes, experimentos con embriones jugando con el carácter sagrado de la vida humana, hay que añadir también los secuestros, con los muchos sufrimientos de la familia, todo lo cual a conducido a que la humanidad  esté sumergida en una “cultura de la muerte”, frente a la cual lo cristianos debemos promover una “cultura por la vida” como nos lo exhortó el Papa Juan Pablo II y los Obispos. 

 

Hay también un clima de “inmoralidad sexual  reinante”, como se ha dicho; lo cual se manifiesta en la industria de la pornografía, el negocio de la prostitución. (Damas de compañía con campañas publicitarias), con una nefasta consecuencia para la salud como son las enfermedades venéreas , algunas incurables, las cuales se han multiplicado, en el flagelo del Sida, el cual se trasmite en un 90% a través de relaciones sexuales, para cuya prevención el único y verdadero  preservativo es la abstinencia y la fidelidad. 

 

Hay una quiebra del matrimonio y la familia con la práctica del “amor libre”, del adulterio, con el divorcio y las relaciones prematrimoniales. Embarazos precoces, madres solteras, niños abandonados, generando problemas sociales tales como: hambre, desnutrición, delincuencia, etc.  Incluso, estamos llegando a legislaciones aprobando  la unión legal entre personas del mismo sexo y hasta permitiéndole la adopción de hijos. La Humanidad está perdiendo la cabeza, está actuando irracionalmente. 

 

Hoy en día está vigente como la carne es uno de los tres enemigos del alma, El Apóstol San Pablo hablando sobre lo que viene de la carne, entre otras cosas, refiere “inmoralidades sexuales, impurezas y desvergüenzas”, diciendo que lo que hacen estas cosas no heredarán el Reino de Dios (Gál 5,16-21) 

 

Cuando la esclavitud se ha eliminado en el mundo, el hombre sigue inmerso en la esclavitud del pecado. 

 

Jesús les respondió: "En verdad les digo que todo el que comete pecado es esclavo del pecado; y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo  permanece para siempre. 

"Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres. (Jn 8,34-36) 


Cristo es pues, el verdadero liberador del hombre, el redentor del hombre, redención  que no sólo abarca lo espiritual sino que incluye una redención social, Integral. 

El pecado no es una cosa que pasa de moda, como vemos hoy día, está más vigente que nunca y es la causa de  todos los males que hay en el mundo y de la infidelidad del hombre. Es producto de la acción tentadora del Diablo, pero que con la Gracia de Dios, sólo con ella, podemos los hombres superar.  

“Fue arrojado el Dragón grande, la antigua serpiente, llamada diablo y Satanás, que extravía a toda la redondez de la tierra,…” (Ap 12,9) 

Es aquel por el cual el pecado y la muerte entraron al mundo. 

 

CIC 2852 

"Homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira" Jua 8:44), "Satanás, el seductor del mundo entero" ( Apo 12:9), es aquél por medio del cual el pecado y la muerte entraron en el mundo y, por cuya definitiva derrota, toda la creación entera será "liberada del pecado y de la muerte" (MR, Plegaria Eucarística IV). "Sabemos que todo el que ha nacido de Dios no peca, sino que el Engendrado de Dios le guarda y el Maligno no llega a tocarle. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno" 1Jn 5:18-19). 

 

El Pecado es una ofensa a Dios, una transgresión de la ley divina y si es grave (mortal) nos deja espiritualmente muertos. Cristo ha venido a liberarnos del pecado  y de la muerte eterna (condenación), principalmente mediante la Eucaristía y los Sacramentos, que son los canales por donde nos llega la Gracia de Dios, la vida Divina que Él nos quiere comunicar. 

 

San Pablo nos dice: 

Y no se adapten (no se conformen) a este mundo, sino transfórmense mediante la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno y aceptable (agradable) y perfecto. (Rm 12,2). 


El Evangelio nos dice: 

"Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; (Mt 5,14) 


Que se cumpla en nosotros la oración del Divino Maestro: 

"No Te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del (poder del) maligno (del mal), (Jn 17,15). 



¡Bendiciones en Cristo! 

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