El origen de la Cuaresma

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Por Anwar Tapias Lakatt

La Cuaresma es un tiempo litúrgico de carácter penitencial y preparatorio, que vivimos durante cuarenta días, antes de entrar en la Semana Santa, semana en que celebramos desde la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén hasta su gloriosa Resurrección. Este tiempo es precioso y nos ayuda a hacernos fuertes espiritualmente, a la vez que nos ayuda al desprendimiento de aquello con lo que luchamos por caminar a la santidad.

La Cuaresma como tiempo de preparación no es una celebración que veamos enseñada en la Biblia, sin embargo tiene un fuerte fundamento bíblico y su desarrollo atestiguado en la Tradición de la Iglesia. Cuando buscamos algo a la luz de la Escritura no tenemos necesariamente que encontrarlo de manera textual, sino entender si puede tener un fundamento con base en la Escritura y sobre todo, que no sea contrario al mensaje bíblico. La Cuaresma por tanto a quien tiene por centro es a Cristo, y bien nos enseña la Escritura:

"Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre" (Col 3, 17)

Antes de remitirnos a la Cuaresma, debemos remitirnos a la Pascua de Resurrección, ya que es la celebración central de nuestra fe (1 Cor 15, 14). La Pascua siempre marcó para los cristianos, la celebración del triunfo de Cristo sobre la muerte:

“Despójense de la vieja levadura, para ser una nueva masa, ya que ustedes mismos son como el pan sin levadura. Porque Cristo, nuestra Pascua,  ha sido inmolado. Celebremos, entonces, nuestra Pascua, no con la vieja levadura de la malicia y la perversidad, sino con los panes sin levadura  de la pureza y la verdad”. (1 Cor 5, 7-8)

Si bien esta cita no prueba una celebración anual de la Pascua de Resurrección, sí la importancia que la Pascua tenía para los primeros cristianos, para quienes tiene un sentido distinto al de la Pascua judía como cena o memorial. Para los judíos, la Pascua conmemoraba la salida del Egipto y según mandato bíblico la celebraban cada año el día 14 del mes de Nisán:

Lo guardaréis [cordero] hasta el día catorce de este mes; y toda la asamblea de la comunidad de los israelitas lo inmolará entre dos luces… Así lo habéis de comer: ceñidas vuestras cinturas, calzados vuestros pies, y el bastón en vuestra mano; y lo comeréis de prisa. Es Pascua de Yahveh. (Ex 12, 6.11)

Como vemos, los judíos celebraban la Pascua anualmente el día catorce de Nisán, e incluso Cristo mismo celebró la Pascua ese día según nos narran los sinópticos:

Llegó el día de los Ácimos, en el que se debía inmolar la víctima pascual.

Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: "Vayan a prepararnos lo necesario para la comida pascual". (Lc 22, 7-8)

Los cristianos venidos del judaísmo siguieron celebrando la Pascua (Institución de la Eucaristía) el 14 de Nisán (cayera domingo o no)[1], por lo que fueron llamados los cuaterdecenarios.

Pero al mismo tiempo, los cristianos que no eran judíos fueron tomando conciencia de la importancia del acontecimiento de la Resurrección, el cual ocurrió un domingo (Lc 24, 1.6) y por ello, una tradición decidió celebrar la Pascua de Resurrección un domingo, mientras que otra tradición decidió mantener la fecha del 14 de Nisán para la Pascua. Esta divergencia de criterio llegó a tener enfrentados a los cristianos, al punto de darse un encuentro entre San Policarpo de Esmirna y el Papa Aniceto, en el siglo II, lo que narra Eusebio en su Historia Eclesiástica, citando una carta de San Ireneo de Lyon:

Y hallándose en Roma el bienaventurado Policarpo en tiempos de Aniceto , surgieron entre los dos pequeñas divergencias, pero en seguida estuvieron en paz, sin que acerca de este capítulo se querellaran mutuamente, porque ni Aniceto podía convencer a Policarpo de no observar el día- como que siempre lo había observado, con Juan, discípulo de nuestro Señor, y con los demás apóstoles con quienes convivio-, ni tampoco Policarpo convenció a Aniceto de observarlo, pues este decía que debía mantener la costumbre de los presbíteros antecesores suyos. »Y a pesar de estar así las cosas, mutuamente comunicaban entre sí, y en la iglesia Aniceto cedió a Policarpo la celebración de la eucaristía, evidentemente por deferencia, y en paz se separaron el uno del otro; y paz tenía la Iglesia toda, así los que observaban el día como los que no lo observaban».[2]

Esta diferencia incluso llegó a tornarse más complicada en tiempos del Papa Victor, quien escribió una carta a Polícrates de Efeso para que se celebrara la Pascua de Resurrección solamente en domingo, y no el catorce de Nisán, so pena de excomunión. Policrates reinvidicó con firmeza la costumbre de las Iglesias del Asia menor de mantener la fecha del 14 de Nisán de acuerdo a la tradición[3]. La situación fue tan crítica que debió intervenir San Ireneo de Lyon para calmar los ánimos y evitar un cisma.

Será en el Concilio de Nicea en donde se fije fecha única para la celebración de la Pascua de Resurrección, quedando de esta manera:

"Se celebraría el primer domingo después de la Luna llena que coincida o que suceda al equinoccio de primavera del hemisferio norte y en caso de que la Luna llena tuviera lugar en domingo, la Pascua se traslada al siguiente"[4]

A partir de aquí, la fecha de la Pascua se tenía determinada. Queda entonces estudiar cómo se preparaba para esta celebración, pues es aquí en donde entramos a estudiar la Cuaresma

La palabra “cuaresma” viene del latín quadragesima (francés: carême; italiano:quaresima; español: cuaresma), de mayor precisión que significa "cuarenta días", o, más literalmente, "el cuadragésimo día"[5]. Quiere decir que es posible que la palabra “cuaresma” por su propia etimología pueda ser usada en diferentes contextos, y no significa que siempre que la palabra “cuaresma” sea usada tiene que tener un sentido religioso o espiritual. Esta claridad es válida a la hora de derribar las muchas mentiras que los no católicos levantan contra la Cuaresma, como por ejemplo:

La Cuaresma se originó en la antigua religión de los misterios de Babilonia. “Los cuarenta días de abstinencia de la Cuaresma fueron tomados directamente de los adoradores de la diosa babilónica… Parece que entre los paganos esta Cuaresma era una preparación indispensable para la gran fiesta anual en conmemoración de la muerte y la resurrección de Tamuz” (Las Dos Babilonias)

Sobre esto hay que resaltar varias cosas. Es una estrategia anticatólica mencionar que pueblos paganos celebraban “cuaresma” sólo para decir que por 40 días celebraban algo. Con esto, quien hoy día ve que la Cuaresma es un tiempo litúrgico católico, pensará que todos los elementos y propuestas de la Iglesia para Cuaresma, eran así vividos por los paganos. Ya mencionamos que “cuaresma” viene de una palabra en latín que significa el cuadragésimo día, por lo que en sí, se asocia más a un lapso o período de tiempo que a un acontecimiento espiritual. Igual sucedería con distintas palabras que etimológicamente se asocien a duración de tiempo.

Cuando el texto que mencionamos resalta a la “diosa babilónica” se refiere a Semiramis o Isthar, quien hizo un duelo de cuarenta días por la muerte de Nimrod (su esposo) que luego fue reencarnado en Tammuz (su hijo). Otra variante del mito dice que su esposa Isthar fue al inframundo para traer a la vida a Tammuz. Pero cuando revisamos cuál es la fuente de esta afirmación vemos que es de Alexander Hislop, protestante que escribió un libro contra la Iglesia y del que beben todas las páginas sectarias en internet.

Si el uso de cuarenta asociado a duración de 40 días tuviera un trasfondo absolutamente pagano, entonces tendríamos que aceptar que es pagana la mención que hace la Biblia con este número y la duración de tiempo para narrar acontecimientos bíblicos, por poner a personajes como Noe, Mosiés o Elías, un tiempo con el número cuarenta. Incluso podría acusar a los evangelistas de paganismo por asegurar que Cristo duró en el desierto el mismo número de días que los antiguos paganos hacían sus cultos. Si esto es un despropósito, igual lo es acusar a la Cuaresma católica de conexiones con Babilonia, pero aun así insisten las acusaciones haciendo paralelo con cuaresmas egipcias:

De hecho, esta Cuaresma egipcia de cuarenta días fue observada expresamente en honor a Osiris, también conocida como Adonis en Syria y Tammuz en Babilonia (Sabaean Researches, por John Landseer, pp. 111, 112).

Es muy posible que en distintas culturas, algunas celebraciones pudieran tener una duración igual en días a las celebraciones cristianas, pero que de ahí se quiera evidenciar antecedentes o raíces, hay mucha distancia. Por poner un ejemplo podemos considerar que los egipcios celebraban el culto al Toro Apis por siete días:

Los egipcios celebran la Fiesta del Toro Apis, que duraba siete días. Una multitud de personas se reunían en Memphis para ver a los sacerdotes, llevar el toro sagrado en una procesión sagrada entre la bienvenida de la multitud[6]

Si luego leyéramos en la Escritura que los judíos celebraban la fiesta de los ázimos también por siete días, ¿tendríamos que pensar que esto es una paganización del culto egipcio, sólo porque duren los mismos días? No he conocido a ningún no católico acusar a los judíos de haber paganizado cultos egipcios en la celebración de la fiesta de los ázimos. La diferencia acá es que a los cuarenta días se les quiso llamar “cuaresma” y luego se le dio un enfoque religioso a la palabra. Y es curioso que los grupos sectarios sean capaces de recabar mitos para ver raíces paganas en las celebraciones católicas, sin saber que de lo mismo acusan los ateos a lo que narra la Biblia sobre Cristo. Y así como los sectarios llaman paganismo a la Cuaresma por supuestamente representar el luto por Tammuz, así los no creyentes acusan que Cristo es una réplica de Tammuz.

Pero continuando con la supuesta referencia a Tammuz con que acusan las sectas:

La Fiesta de Tamuz era usualmente celebrada en junio (también llamado el “mes de Tamuz”). La Cuaresma era celebrada 40 días antes de la fiesta, “celebrada con llanto y regocijo alternos”. Esta es la razón por la cual la Cuaresma significaba “primavera”; porque se llevaba a cabo desde la primavera hasta principios del verano.

La Biblia registra a la antigua Judá adorando a este falso Mesías: “Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa del Eterno, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz” (Eze. 8:14). ¡Esta fue una gran abominación ante los ojos de Dios!

Sobre esto hay que precisar varias cosas, y para esto qué mejor que dejar que sea un pastor protestante quien les derribe el mito. El Pastor Joseph Abrahamson es graduado del Seminario teológico luterano de Bethany y del departamento de estudios semíticos y hebreos de la Universidad de Wisconsin, escribe:

El ayuno de 40 días no procede del llamado "llanto de Tamuz" como afirma el escritor radical anticatólico romano Alexander Hislop, en su libro Las Dos Babilonias. Hislop formó mitos y conexiones de la nada a causa de su odio a la religión católica[7]

Es decir, es cierto que las mujeres ejercían luto por Tamuz, y eso lo menciona la Biblia pero ¿dice la Biblia que lo hacían por 40 días? No. Entonces, ¿de dónde lo creen? De la obra de Hislop, y así hacen muchas páginas evangélicas y sectarias, que replican sin verificar realmente con qué fuentes cuenta Hislop.

Los judíos en su calendario tienen un mes llamado Tammuz, esto es algo curioso. Los judíos adoptaron nombres babilónicos para su calendario cuando estuvieron desterrados, y el cuarto mes (contado a partir de Nisán) es el mes de Tammuz[8], aproximadamente hacia Julio. Este mes representa para los judíos el inicio de las tres semanas de duelo, ya que en ese mes ocurrió la destrucción del Templo, así como la destrucción de las tablas de la Ley por parte de Moisés, entre otras cosas[9]. En el último texto citado de los ataques sectarios se colocó:

La Fiesta de Tamuz era usualmente celebrada en junio (también llamado el “mes de Tamuz”). La Cuaresma era celebrada 40 días antes de la fiesta, “celebrada con llanto y regocijo alternos”. Aquí por tanto, tenemos que supuestamente se tenían cuarenta días de llanto por Tammuz hasta que en Junio o Julio se celebraba su fiesta. Hislop va más allá en sus falsas acusaciones e introduce una ambigüedad respecto a la palabra Easter para decir que la Pascua era algo totalmente diferente:

Ahora, veamos la Pascua. ¿Qué quiere decir el término Pascua Florida o Easter? No es un nombre cristiano, pues lleva en su misma frente su origen caldeo. Easter es nada menos que Astarté, uno de los títulos de Beltis, la reina del cielo, cuyo nombre, pronunciado por la gente de Nínive, era evidentemente idéntico al que ahora se emplea comúnmente en este país[10]

Según Hislop, la palabra Easter significa Astarté, pero en su nota bibliográfica 61 expresa: El nombre de Easter es característico de las Islas Británicas. Quiere decir que a la Pascua se le llama Easter en el idioma inglés, y según la Wikipedia este término proviene del inglés antiguo, el cual puede fecharse en la Edad Media[11]. ¿De dónde sacó Hislop que Easter significa Astarté? De su odio contra la Iglesia Católica únicamente. Y aún más, que en una parte del mundo se le llame Easter y en otros se le llame Pascua, no es porque sean cosas diferentes sino sentido común de idiomas diferentes.

Sigue Hislop:

La fiesta de la cual leemos en la historia de la Iglesia con el nombre de Pascua era, en el siglo tercero o cuarto, bastante diferente de la que ahora se celebra en la Iglesia romana, pues en ese tiempo nadie la conocía por el nombre de Easter. Se le daba el nombre de Pascua, o la Pascua, y aunque no era una institución apostólica, fue observada muy pronto por muchos cristianos creyentes en conmemoración de la muerte y resurrección de Cristo.

Sí, usted ha leído bien. Para Hislop, la Pascua no es lo mismo que Easter porque en ese tiempo (siglo III y IV), antes de la Edad Media, cuando aún se estaba forjando el inglés antiguo, nadie llamaba a la Pascua como Easter. Suena demasiado absurdo ese argumento pero tristemente los sectarios se lo creen. Toda esta antesala es por lo siguiente que comenta Hislop:

Originalmente, esa fiesta tenía lugar en el tiempo de la pascua judía, cuando Cristo fue crucificado; período éste que, en los días de Tertuliano, a fines del siglo segundo, se creía que había ocurrido el 23 de marzo. Esa fiesta no era idólatra, y no estaba precedida por ninguna cuaresma

Hislop nos está diciendo que la Pascua originalmente se celebraba en el tiempo de la Pascua judía pero que no era precedida por Cuaresma. Luego Hislop dirá:

Parece que entre los paganos esta Cuaresma era una preparación indispensable para la gran fiesta anual en conmemoración de la muerte y de la resurrección de Tamuz, que se celebraba con alternación de llanto y regocijo y que, en muchos países se celebraba mucho más tarde que la fiesta cristiana. En Palestina y en Asiria se celebraba en junio, llamado por tanto el “mes de Tamuz.

Aquí podemos empalmar las diferentes mentiras que se unen sobre Cuaresma, pues si la Cuaresma lo que rememora son los 40 días de luto por la muerte de Tammuz, cuya fecha es en Julio, cuarto mes judío, la cuaresma debía empezar mucho antes, por lo menos en mayo algo que jamás ha ocurrido, pues la Pascua de resurrección es el domingo posterior a la luna llena siguiente al 21 de marzo. Hay una incoherencia de fechas entre lo que se hacía respecto a Tammuz, con las fechas de la Cuaresma católica. Y en esto vuelvo a citar a autores protestantes:

Nuevamente el pastor Abrahamson:

El mes de Tamuz en el Antiguo Testamento es más o menos equivalente a nuestro mes de julio. Para mejor evidencia, fue cuando los paganos de Babilonia, y los hijos de Israel cayeron mencionados en Ezequiel 8:14 que "lloran por Tamuz". Además, este llanto se llevó a cabo en el segundo día de ese mes, justo después de la luna nueva. No por cuarenta días. [Lo dice un protestante]

Dos hechos básicos: 1) El llanto por Tammuz no era una cosa de 40 días. Esa es la ficción de Hislop. 2) El mes de Tamuz es de 4 meses después de la Pascua. Ni siquiera están en la misma época del año.

Comprendamos bien entonces lo que el pastor está afirmando: que no eran cuarenta días de luto sino uno solo, y que además es imposible que la Cuaresma tenga relación con Tammuz, pues siendo preparación a la Pascua, ¿cómo es que el luto por Tammuz se daba cuatro meses DESPUÉS de la Pascua? Es una incoherencia que nos quieren vender los sectarios.

Y cito una obra bien anticatólica llamada: La religión de Babilonia: cómo una diosa babilónica llegó a ser la Virgen María. Y si bien el autor de esta obra considera a Hislop fuente fiable reconoce que muchas de las citas que investigó Hislop no se pueden hallar (vaya fuente confiable es Hislop). Pero lo interesante es que el autor menciona que utilizando una herramienta computacional desarrollada por Brandon Staggs, pudo encontrar referencias bibliográficas sobre Tammuz, que expongo a continuación[12]:


·         Easton, Biblie dictionary: En el calendario caldeo había un mes apartado en honor de su dios, del mes de junio a julio, el inicio del solsticio de verano. En esta festividad que duraba seis días, los adoradores, con lamentos y en voz alta, lloraban el funeral del dios y estaban sentados “endechando a Tammuz” (Ezequiel 8, 14)

·         International Standard Bible: Este duelo por Tammuz era celebrado en Babilonia, el segundo día del cuarto mes, que adquirió así el nombre de Tammuz

 

Quiere decir que un autor anticatólico que investigó fuentes encontró que el luto por Tammuz no duraba 40 días sino unos cuantos días, y que este luto asociado al mes de Tammuz era en julio y no cuarenta días antes de la Pascua que se celebraba en el mes de Nisán. ¿Qué podemos decir? Dos fuentes no católicas derribando el mito de las sectas.

 

Luego de este análisis entremos a constatar cómo se fue desarrollando la Cuaresma. Debemos conceder que en la Iglesia primitiva no había Cuaresma, y no vemos problema en ello, así como tampoco es mandato apostólico celebrar una Pascua de resurrección de forma anual. Pero sí habían ayunos preparatorios a la celebración Pascual en los primeros siglos.

 

El ayuno es una práctica difundida a lo largo de la Sagrada Escritura, y puesta en sentido de purificación y penitencia:

 

“Pero aún ahora —oráculo del Señor—   (Joel 2, 12)

 

Yo volví mi rostro hacia el Señor Dios para obtener una respuesta, con oraciones y súplicas, mediante el ayuno, el cilicio y las cenizas”. (Dan 9, 3)

 

“Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño” (Jon 3, 5)

 

Cristo mismo hablará del ayuno de manera especial cuando le critiquen que los discípulos no lo hagan:


Entonces se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?" Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. (Mt 9, 14-15)


Precisamente la Cuaresma es un camino penitencial, de recorrer ese llamado a la conversión permanente de parte de Dios, en donde el ayuno es una práctica para volver a Dios, para suplicar a él, y para cada día convertirnos.


Entre los padres Apostólicos hay referencias claras al ayuno, por ejemplo en San Policarpo de Esmirna:

Permaneciendo sobrios para la oración (ver 1 P 4,7), constantes en los ayunos, suplicando en nuestras oraciones a Dios, que lo ve todo, que no nos introduzca en la tentación (Mt 6,13), pues el Señor ha dicho: El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil (Mt 26,41)[13].

 

El Pastor de Hermas también nos dejará ver cómo era concebido el ayuno en el siglo II, mencionando que llegaron a llamarlos “estaciones” para referirse a los días de ayuno y oración los miércoles y los viernes[14], escogidos estos días porque en uno fue acusado Cristo por los judíos, y en el segundo fue ejecutado :

Esta es, pues, la manera en que has de guardar este ayuno [que estás a punto de observar]. Ante todo, guárdate de toda mala palabra y de todo mal deseo, y purifica tu corazón de todas las vanidades de este mundo. Si guardas estas cosas, este ayuno será perfecto para ti. Y así harás. Habiendo cumplido lo que está escrito, en el día en que ayunes no probarás sino pan y agua; y contarás el importe de lo que habrías gastado en la comida aquel día, y lo darás a una viuda o a un huérfano, o a uno que tenga necesidad, y así pondrás en humildad tu alma, para que el que ha recibido de tu humildad pueda satisfacer su propia alma, y pueda orar por ti al Señor. Así pues, si cumples así tu ayuno, según te ha mandado, tu sacrificio será aceptable a la vista de Dios, y este ayuno será registrado; y el servicio realizado así es hermoso y gozoso y aceptable al Señor. Estas cosas observarás, tú y tus hijos y toda tu casa; y, observándolas, serás bendecido; sí, y todos los que lo oigan y lo vean serán bendecidos, y todas las cosas que pidan al Señor las recibirán[15]

 

El ayuno fue una práctica cristiana siempre en perspectiva de purificar el corazón y en relación con la oración. Ya San Clemente de Alejandría en su Stromata menciona que el ayuno se hacía el miércoles y viernes[16].


Con el tiempo, los cristianos colocaron el ayuno previo a la celebración de Pascua, algo que vemos mencionado por Eusebio citando la carta que le llevó San Ireneo al Papa Victor en el siglo II, sobre la mencionada disputa por la fecha de la Pascua; en el fragmento dice:

«Efectivamente, la controversia no es solamente acerca del día, sino también acerca de la forma misma del ayuno, porque unos piensan que deben ayunar durante un día, otros que dos y otros que más; y otros dan a su día una medida de cuarenta horas del día y de la noche[17]

Podemos por tanto notar, que ya en el mismo siglo II, previo a la Pascua se celebraba un ayuno que iba de uno a varios días, y es aquí donde empezamos a ver las raíces de la Cuaresma y no como quieren hacer creer las sectas.

Tertuliano en el siglo III, nos deja ver también que el ayuno se hacía en la preparación de Pascua desde el viernes anterior, aun cuando esta obra es de su época de montanista, nos deja ver cómo celebraban los cristianos, un ayuno desde el mismo viernes previo a Pascua:

¿Por qué nos dedicamos a las estaciones de los cuarto (miércoles) y sexto (viernes) días de la semana, y el ayuno del día de preparación? De todos modos, a veces incluso continúan su estación el día de descanso, día que nunca debe guardarse como un ayuno, excepto en la época de la pascua, según una razón dada en otra parte[18].

Otra evidencia la tenemos en la obra llamada Dydascalia Apostolorum, que si bien tampoco menciona cuarenta días, por lo menos vemos que extiende la práctica del ayuno unos días más a seis:

Por lo tanto, ayunen en los días de la Pascua desde el décimo, que es el segundo día de la semana; tomando solo pan, sal, y agua, a la hora novena, hasta el quinto día de la semana. Pero el viernes y el sábado pásalos en total ayuno, sin tomar nada en absoluto[19]

Es evidente que no había una preparación de Cuaresma por 40 días, pero poco a poco, los cristianos fueron profundizando en la forma más adecuada para prepararse para la Pascua. San Hipólito de Roma es otro ejemplo importante a resaltar antes de Nicea pues menciona que el ayuno era también por dos días, es decir desde el viernes[20], esto en la parte occidental.

Llegaremos por tanto al  siglo IV y serán varios los testimonios a favor del tiempo cuaresmal. Por ejemplo, Eusebio de Cesarea dejará evidencia del ayuno Pascual, es decir el ayuno que terminaba para los días de Pascua. Si bien había dos corrientes para la celebración de la Pascua, es evidente que antes de Pascua se tenía un ayuno. Eusebio dirá que es un signo de luto motivado por nuestros pecados pasados y el recuerdo de la Pasión del Salvador[21].

San Atanasio mostrará con fuerza, la evidencia del ayuno de cuarenta días y así lo deja expresado en su carta a Serapion de Thmuis:

Pero también he considerado muy necesario y muy urgente dar a conocer a vuestra modestia -porque he escrito esto a cada uno- que anuncies el ayuno de cuarenta días a los hermanos, y persuadirles a que ayunen. Todo el mundo está ayunando, nosotros que estamos en Egipto debemos ser ridiculizados, como las únicas personas que no ayunan, pero tenemos nuestro placer en estos días. Porque si por causa de la carta que no está siendo aún leída, no ayunamos, debemos quitarle este pretexto, y leerla antes del ayuno de cuarenta días, para que no haga esto una excusa para el descuido. Además, cuando se lee, pueden ser capaces de aprender sobre el ayuno. Pero, oh amado mío, ya sea de esta manera o de cualquier otra, persuádelos y enséñales a ayunar los cuarenta días. Porque es una desgracia que cuando todo el mundo hace esto, los que están en Egipto, en lugar de ayunar, tengan su placer. Porque aun siendo yo afligido porque los hombres se burlan de nosotros por esto, me he visto obligado a escribirte. Cuando, pues, recibáis las cartas, y las hayáis leído y dado la exhortación, escribidme a cambio, amados míos, para que yo también me regocije al saberlo[22].

La carta evidencia que los cuarenta días es un precepto ya en Roma, y por ende debe ser aplicado en Alejandría. Citando la Enciclopedia Católica podemos evidenciar en otra carta de San Atanasio lo siguiente:

“Cuando Israel era encaminado hacia Jerusalén, primero se purificó y fue instruido en el desierto para que olvidara las costumbres de Egipto. Del mismo modo, es conveniente que durante la santa cuaresma que hemos emprendido procuremos purificarnos y limpiarnos, de forma que, perfeccionados por esta experiencia y recordando el ayuno, podamos subir al cenáculo con el Señor para cenar con él y participar en el gozo del cielo. De lo contrario, si no observamos la cuaresma, no nos será licito ni subir a Jerusalén ni comer la pascua”[23]

San Atanasio relaciona el ayuno cuaresmal como preparatorio a la Pascua. Esos cuarenta días se traducían en seis semanas, por lo que posteriormente tomó sentido el miércoles de ceniza como inicio de Cuaresma, pues no se acostumbraba a ayunar en domingo. Inicialmente se tomaba un ayuno de 36 días y luego se pasó a 40 para que esa práctica de ayuno cuaresmal de 36 días pudiera coincidir con el sentido del número 40 como penitencial.

En el siglo V, San León Magno nos dirá en su Homilía 28:

“La oración es el primer paso para la renovación santificadora de las prácticas cuaresmales. Es también la primera lección que Cristo nos ofreció en su vida pública. Sus cuarenta días de oración, en diálogo entrañable con el Padre, fortalecido con el Espíritu Santo, constituyen el ejemplo a seguir en este santo tiempo de Cuaresma. Si queremos tomar en serio nuestra vocación y condición cristianas, si queremos salir victoriosos de la tentación, debemos orar como Cristo hizo en el desierto”[24]

En tiempos de Gregorio Magno (590-604) en Roma se utilizaban seis semanas de cinco días cada una, haciendo un total de 36 días de ayuno, las que San Gregorio, seguido después por muchos autores medievales, describe como el diezmo espiritual del año, ya que 36 días equivalen aproximadamente a la décima parte de 365. Más tarde, el deseo de cuadrar perfectamente los cuarenta días llevó a la práctica de comenzar la Cuaresma a partir de nuestro actual Miércoles de Ceniza, aunque la iglesia de Milán, hasta el día de hoy se adhiere al formato primitivo, que aún se nota en el Misal Romano cuando el celebrante, durante la Misa del primer domingo de Cuaresma, habla de "sacrificium quadragesimalis initii", el sacrificio del inicio de la Cuaresma (La versión actual española de la oración sobre las ofrendas para ese domingo dice: "...el santo tiempo de la Cuaresma, que estamos iniciando.", N.T.)[25]

De esta forma podemos comprender cómo fue el desarrollo de la Cuaresma en los primeros siglos


[1] http://encuentra.com/el_calendario_liturgico/que_es_la_pascua_14197/

[2] Historia Eclesiástica, V, 24, 16-18

[3] BERGAMINI, Augusto. Cristo, fiesta de la Iglesia. San Pablo, pág. 269.

[4] http://www.catolicosfirmesensufe.org/cmo-se-determina-la-fecha-de-la-semana-santa-1

[5] http://ec.aciprensa.com/wiki/Cuaresma

[6] http://www.touregypt.net/featurestories/bull.htm

[7] http://www.patheos.com/blogs/geneveith/2013/02/lent-and-ash-wednesday-are-not-pagan-relics/

[8] http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2289882/jewish/El-mes-judo.htm

[9] http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1240766/jewish/17-de-Tamuz-Leyes-y-Costumbres.htm

[10] http://idcb.org/Articulos/Las-Dos-Babilonias-Alexander-Hislop-ESP.pdf

[11] https://en.wikipedia.org/wiki/Easter#Etymology

[12] DANIELS, David. La religión de Babilonia: cómo una diosa babilónica llegó a ser la Virgen María. Chick Publications, pág 194-195

[13] SAN POLICARPO, Carta a los Esmirneos

[14] http://humbertofp.blogspot.com.co/2010/03/las-estaciones-cuaresmales-rito-y.html

[15] PASTOR DE HERMAS, 65, III. Otra visión (quinta)

[16] CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Stromata, Libro VII. Cap. XII.

[17] EUSEBIO, Historia eclesiástica, V, 24. 12

[18] TERTULIANO, De Jejunio, XIV. http://www.tertullian.org/anf/anf04/anf04-21.htm#TopOfPage

[19] Didascalia Apostolorum, V 19. http://www.earlychristianwritings.com/text/didascalia.html

[20] SAN HIPOLITO, Traditio Apostólica, 33. Mencionado por Raniero Cantalamessa en La Pascua de nuestra Salvación, pág. 160. Editorial San Pablo.

[21] EUSEBIO, De solemnitate paschali, PG 24, 706B.

[22] SAN ATANASIO, Carta a Serapión de Thmuis. http://st-takla.org/books/en/ecf/204/2040421.html

[23] http://ec.aciprensa.com/wiki/Cuaresma

[24] SAN LEON, Papa. Homilía 28.

[25] http://www.mercaba.org/FICHAS/Enciclopedia/C/cuaresma.htm


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