El sufrimiento en la vida del Cristiano


«Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos»

Por  Raúl Alonso raul@catolicosfirmesensufe.org

En nuestras vidas todos, absolutamente todos hemos padecido por algo, puede ser desde un amor no correspondido, problemas en el trabajo, problemas familiares, una pérdida de trabajo, problemas financieros, hasta una ruina completa, una enfermedad fatal, un accidente, etc. Eso es parte de nuestra vida terrenal. Me imagino que ante retos fuertes, nuestra fe en Dios puede debilitarse, o acabarse por completo, y en algunos casos tener resentimiento contra Dios por no entender.

¿Por qué pasan las cosas? ¡No es justo! ¿Por qué a mí que he sido tan bueno?

En nuestra vida diaria vemos la tendencia normal a evitar el sufrimiento a toda costa, tenemos remedios instantáneos para dolor de cabeza, maquinas que prometen eliminar los kilos de más, pastillas para adelgazar, remedios para corregir defectos físicos, y ahora vemos como se propaga el llamado

 “Evangelio de la Prosperidad”

Donde el tenor es decirnos que Cristo ya padeció y murió por nosotros, y no necesitamos sufrir más. De una de estas “iglesias” que predican el Evangelio de la Prosperidad dicen:

“Revertir, cambiar el cuadro de sufrimiento en el que las personas viven, pues, quién es de Dios, jamás se somete a ningún tipo de fracaso en su vida. No acepta derrotas de orden espiritual, profesional, sentimental, familiar o físico”

Les dirán

“A lo mejor no estás diezmando como se debe, o no estás orando con fe, Ven y compra estas bendiciones que llevaremos a Israel y las meteremos en el muro de los lamentos para terminar con las penas”

¿A quién le gusta sufrir? Con esas promesas y sabiéndose es de Dios, pues lo que el mundo nos diría es: ¡CLARO! ¡Hace sentido!!¡Dios es Amor! Dios es un Padre Amoroso lo más lógico es que no nos deje sufrir……………………..

Pero, ¿Qué creen?

Dios nunca nos prometió evitar sufrir, de hecho fue todo lo contrario.

Lucas 14,27.El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío.

Hoy por hoy sabemos que muchas personas no entienden ni aman la Cruz, nos dicen que tenemos a un Cristo muerto, y sangrante, que El resucito y que no debemos de tenerlo crucificado.

La verdad es que nadie se escapa del dolor, entonces si la realidad es que en más de una ocasión sufriremos, entonces para que no sea esteril ¿Qué hacemos con el dolor?

Veamos lo que Pablo nos dice:

Col 1,24.Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia,

“Me alegro” dice Pablo, ¿se alegra por haber sufrido? ¿Cómo entender ese versículo los que no quieren la cruz? Este párrafo les cuesta mucho explicarlo a aquellos que predican el “evangelio de la prosperidad” Pablo nos dice que hay una finalidad útil en el dolor, sigamos con la exegesis de este versículo

“Soporte por vosotros” Ahí tenemos la finalidad, Pablo estaba alegre de haber padecido y soportado esos sufrimientos POR ELLOS, ofreció sus padecimientos por ELLOS. De ahí que cuando nosotros padecemos por algo, bien podemos ofrecerlo también por otros.

“y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo” ¿Acaso Pablo insinúa que la Pasión de Cristo no fue suficiente? No, de ninguna manera, una sola gota de su sangre hubiera bastado para salvar el mundo. A lo que Pablo se refiere es a una PARTICIPACION en los sufrimientos de Cristo, una participación en la divinidad de Cristo.  Pablo se unió a los padecimientos de Cristo. Ya que solo Cristo salva, y el hombre no puede por si mismo tener participación divina, es entonces que nosotros solo podemos lograr ofrecer esos sufrimientos en Cristo.

Si leemos Lucas 14,27 Jesús nos insta a tomar nuestra cruz y seguirle, ¿A dónde la tomo El? A la muerte, a una pasión dolorosa.

Por ejemplo, al leer las bienaventuranzas vemos que entre ellas dice  BIENAVENTURADOS SERÉIS CUANDO  POR CAUSA MIA, OS INSULTEN Y DIGAN TODA CLASE DE CALUMNIAS CONTRA USTEDES, ALÉGRENSE Y REGOCÍJENSE, PORQUE SU RECOMPENSA SERÁ GRANDE EN LOS CIELOS.

A los que participamos en Apologética padecemos esos insultos e injurias por su causa. ¿Qué podemos hacer? Enojarnos y ofender también? No de ninguna manera, veamos que recomendaba Pablo

I Cor 4,10.Nosotros, necios por seguir a Cristo; vosotros, sabios en Cristo. Débiles nosotros; mas vosotros, fuertes. Vosotros llenos de gloria; mas nosotros, despreciados. 11. Hasta el presente, pasamos hambre, sed, desnudez. Somos abofeteados, y andamos errantes. 12. Nos fatigamos trabajando con nuestras manos. Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. 13. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos.

Si nos insultan bendecimos.

Ofrezcamos esas humillaciones en participación de los padecimientos de Cristo, dice un gran santo, San José María Escrivá de Balaguer:

No eres humilde cuando te humillas, sino cuando te humillan y lo llevas por Cristo.

Muy buen resumen de este tema.

¿Cómo podemos entonces “alegrarnos” de sufrir? ¿Debemos de ser masoquistas?

El Masoquismo es una desviación en la que las personas buscan placer en el dolor, no es nuestro caso, ya que no es el placer lo que buscamos sino cambiar la pregunta ¿Por qué? a ¿Para qué? Si nosotros sufrimos podemos en Cristo obtener fuerzas para que nuestra carga sea más ligera y encontrar una finalidad trascendental de nuestro padecimiento, esto es unidos en Cristo podemos lograr la santificación en esa tribulación.

Jesús es el penitente perfecto, por tanto hagamos caso para estar alegres sabiendo esa tribulación nos está santificando, al unirlo a Jesús.

Veamos otro ejemplo de Pablo

Gal 4,13.Pero bien sabéis que una enfermedad me dio ocasión para evangelizaros por primera vez;

Pablo nos dice que encontró un camino para participar de la Salvación a otros. Su enfermedad dio vida!

Jesús nos deja un medio para participar en El, y poder sacar esas fuerzas necesarias.

14.Por tanto, así como los hijos participan de la sangre y de la carne, así también participó él de las mismas, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al Diablo, 15.y libertar a cuantos, por temor a la muerte, estaban de por vida sometidos a esclavitud.

Nosotros necesitamos de fuerzas sobrenaturales para poder con los padecimientos y lograr aceptar esos sufrimientos alegremente como nos dice Pablo, y permanecer en El, en Nuestro Señor. Y así santificarnos.

Veamos la Escritura para entender eso de “permanecer en El”

Juan 15,4.Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5.Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6.Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7.Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. 8.La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos. 9.Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. 10.Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.


Jesús claramente nos pide permanecer en El

¿Pero y cómo podemos permanecer en Él?

Juan mismo nos lo aclara

Juan 6,56.El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él.

Así es hermanos, Jesús nos deja un medio, un sacramento para permanecer en El y lograr obtener esas fuerzas sobrenaturales para unirnos a El en Comunión, y lograr ofrecer eficazmente nuestro sufrimiento y alegrarnos porque sabemos Dios nos escucha y podrá, si es para su gloria, escuchar nuestra petición y ofrecimiento, tal como Pablo ofreció alegremente su sufrimiento por la Iglesia y evangelizo por ese medio.

La sagrada Eucaristia hermanos, a eso se refiere Jesus con el medio que nos deja para poder sobrellevar los padecimientos


- Hay 4 pasos en eso de llevar el dolor:

a) Primero súfrelo con paciencia.
b) Luego trata de llevarlo ¨con gusto¨.

c) Comulga lo mas frecuente que puedas

d) Ofrécelo en unión a la Pasión de Cristo, ofrécelo a Dios por amor por alguna causa.

Métete en las llagas de Cristo Crucificado. —Allí aprenderás a guardar tus sentidos, tendrás vida interior, y ofrecerás al Padre de continuo los dolores del Señor y los de María, para pagar por tus deudas y por todas las deudas de los hombres.

San José María Escrivá de Balaguer

Espero les haya sido útil

Bendiciones en Cristo y María Santísima Theotokos

 

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