El Tribunal de la Misericordia



De acuerdo con los datos existentes en el diario de Sor Faustina, Nuestro Señor considera la Confesión Sacramental como uno de los medios idóneos para rendir culto o a reclamar de toda la Misericordia Divina---honor que tiene derecho a reclamar de todas sus criaturas---.


Jesús apremio a Sor Faustina:

"Escribe, habla de Mi misericordia, cuenta a la almas, donde quiera que se encuentren, que busque consuelo, esto es,
que acudan al Tribunal de la Misericordia.
Allí tienen lugar los más sorprendentes milagros que se repiten incesantemente.... basta con llegarse con fe a los pies de Mi representante y
hacerle saber la postración espiritual en que uno se encuentra y el milagro de la Misericordia Divina se producirá.


Supongamos que un alma es como un cuerpo en estado de descomposición, de forma que desde un punto de vista humano es inútil todo intento  de volverla a la vida y no hay esperanza alguna de recuperación; con Dios esto no es así.  Gracias a un milagro de la Misericordia Divina, esta  última se restablece completamente (V. 60).

Cuando te acerques a confesarte, sabe que yo mismo te espero  en el confesionario, oculto en el sacerdote, pero soy yo el que opera en tu alma.
Aquí, el alma en estado de postración, encuentra al Dios de la Misericordia. 
Día a las almas que de este manantial de mercedes fluyen gracias que solo con el vaso de la confianza pueden recogerse.

Abandónese el alma en Mí con confianza y mi generosidad no conocerá límites" ( VI, 6-7)

El Sacramento de la Reconciliación es uno de los requisitos necesarios para obtener la gran promesa de la total remisión de las culpas en el momento de recibir la Sagrada Comunión en la Fiesta de la Misericordia.  No es extraño que Jesús llamara la Confesión Sacramental y a la Comunión Eucarística manantiales de misericordia.  Es igualmente significativo que la institución del Sacramento de la Reconciliación se proclame en el pasaje del Evangelio prescrito para la Fiesta de la Misericordia.
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