El uso del incienso en la Biblia


Por Anwar Tapias Lakatt
administrador@catolicosfirmesensufe.org

Por la red me encontré con una imagen anticatólica con la foto del Papa Francisco queriendo hacer creer que el uso del incienso en a Iglesia Católica es algo condenado por la Biblia. Mi primera impresión además de reirme de tamaña ignorancia fue no darle importancia, pero luego analizando que lo que para uno puedo no tener coherencia, a otro menos formado lo puede confundir. Espero este artículo aclare el tema.



La publicación hacía referencia a una cita del profeta de Isaías que expresa:

"No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes". (Is 1, 13 RV 1960)

Y a una cita del profeta Jeremías:

"Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis" (Jer 7, 9 RV 1960)

¿Cuál es el objetivo de poner esa imagen y las dos citas? Supongo que es para mostrar que el uso del incienso por parte de la Iglesia Católica es algo que Dios condena en la Biblia. Sin embargo el argumento carece de sentido queriendo suponer que por algo sea usado de manera incorrecta por quienes no creen en Dios, no significa que no pueda usarse de manera correcta para hacerlo con Dios. Pongamos algunos ejemplos:

La oración: los judíos y cristianos invocan a Dios por medio de oraciones, pero si un pagano invoca a sus dioses también por medio de la oración, ¿diremos que el orar a Dios es malo o es una práctica pagana? El profeta Elías enfrentó a profetas de Baal que invocaban a su dios:

"Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: !! Baal, respóndenos" (1 Re 18, 26 RV 1960)

¿Será que no podemos invocar a Dios con oraciones porque los paganos también lo hacen?

Utensilios: En el culto a Dios, el pueblo judío utilizaba diferentes utensilios. Ex 25, 8 nos muestra que:

"Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis" (Ex 25, 8-9 RV 1960)

Pues los paganos también fabricaban utensilios en honor a los dioses:

Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén en el campo del Cedrón, e hizo llevar las cenizas de ellos a Bet-el. (2 Re 23, 4)

¿Diremos entonces que es antibíblico utilizar  utensilios para el culto a Dios, sólo porque los paganos también los usan?

Sacerdotes: El pueblo judío tenía un linaje sacerdotal procedente de la tribu de Leví para oficiar el culto a Dios. Sin embargo también los paganos tenían sacerdotes e incluso si alguien quería nombrar de su cuenta a alguien como sacerdote, lo hacía aunque no tuviera autoridad. Esto lo vemos en el libro de Jueces:

Y este hombre Micaía tuvo casa de dioses, e hizo efod y terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote. En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía. (Jue 17, 5-6 RV 1960)

¿Será inválido el sacerdocio de Israel, por el hecho de que cualquiera quiera nombrar sus sacerdotes o los tengan otras creencias? Por supuesto que no. Con este análisis debería ser suficiente para echar por tierra las acusaciones sectarias contra el uso del incienso por parte de la Iglesia Católica. Sin embargo vamos a analizar el uso del incienso en la Biblia.

 

Mandato de Dios

La primera mención del incienso en el Antiguo Testamento se da en el libro del Éxodo y para pesar de las acusaciones infundadas, el uso viene mandado por Dios mismo para el uso en el culto sagrado:

"Esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: oro, plata y bronce; tela azul, púrpura y escarlata, lino fino y pelo de cabra; pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa y madera de acacia; aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático (Ex 25, 4-6)

Vemos aquí el uso de incienso aromático para el culto a Dios. ¿Diremos que esto es algo abominable? Claro que no. Y el uso irá más allá, porque Dios pedirá que se haga hasta un altar para quemar el incienso. Sí, Dios pidió un altar para quemar el incienso:

“Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás” (Ex 30, 1 RV 1960).

Y si esto no le parece suficiente vamos a leer versos adelante:

"Dijo además Jehová a Moisés: Toma especias aromáticas, estacte y uña aromática y gálbano aromático e incienso puro; de todo en igual peso, y harás de ello el incienso, un perfume según el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santoY molerás parte de él en polvo fino, y lo pondrás delante del testimonio en el tabernáculo de reunión, donde yo me mostraré a ti. Os será cosa santísimaComo este incienso que harás, no os haréis otro según su composición; te será cosa sagrada para Jehová. (Ex 30, 34-37)

Este texto es súper importante porque nos deja en evidencia que el incienso era fabricado según las indicaciones dadas por Dios y que era PURO Y SANTO. No era simplemente una hierba común, era algo utilizado en el culto divino (Ex 40, 27). Más aun, el texto nos deja claro que ese incienso se colocaba en el Tabernáculo y era cosa santísima y sagrada.

¿Quién ofrecía el incienso preparado sobre el altar? Lo hacía el Sacerdote Aarón:

Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará. Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Jehová por vuestras generaciones (Ex 30, 7-8 RV 1960)

 

¿Cuál era el sentido de usar el incienso?

Una razón era contrarrestar los olores del animal sacrificado y otra era ser algo agradable a Dios, que recibía la fragancia del incienso como la disposición de quien lo ofrecía, de unirse a Dios[1].

El incienso también era utilizado en el Gran día de la Expiación como nos relata Levítico:

Después tomará un incensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehová, y sus puños llenos del perfume aromático molido, y lo llevará detrás del velo. Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera. (Lev 16, 12-13 RV 1960)

En el capítulo siete de Números vemos también a las tribus de Israel ofreciendo incienso ante al Señor. Incluso en el libro de Crónicas nos resumen la actividad de Aarón mencionando que ofrecía incienso a Dios:

"Mas Aarón y sus hijos ofrecían sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar santísimo, y hacían las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moisés siervo de Dios había mandado". (1 Cro 6, 49)

La Misma Biblia cuando quiere mostrar la desobediencia en la que había caído Israel lo hará mencionando que hasta habían dejado de ofrecer el incienso:

"Y les dijo: !!Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia. Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas. Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las lámparas; no quemaron incienso, ni sacrificaron holocausto en el santuario al Dios de Israel". (2 Cro 29, 5-7)

Precisamente vemos que una de las muestras de desobediencia a Dios era que habían dejado de quemar el incienso, así que es absurdo que acusen a la Iglesia Católica por usar el incienso en la Liturgia.

 

La condena al incienso

Como hemos expresado, el uso del incienso en el culto a Dios fue pedido por el mismo Dios, y se condenó el que lo hayan dejado de usar. ¿Por qué entonces la condena en las primeras dos citas del artículo al incienso? El problema no es el incienso, el problema es que lo usaron mal, porque lo usaban para el culto de dioses falsos o lo usaban para el culto a Dios sin un corazón puro. Veamos la primera cita:

"Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. ¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.

¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas.

Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. (Is 1, 10-15 RV 1960)

El contexto de la cita es mucho más claro que fijarse sólo en el incienso. La cita expresa el rechazo de Dios por parte de quienes viviendo en pecado le quieren ofrecer sacrificios a Dios. Lo que Dios detesta es que esos ofrecimientos no brotan de un corazón sincero. Pensar que esta cita condena el incienso sería tan absurdo que nos llevaría a decir que en la época de Isaías, Dios también detesta el día de reposo, las ofrendas, las fiestas solemnes que él mismo ordenó, incluso que detesta la oración. No es así, esos elementos de culto, Dios sí los acepta y recibe, pero con manos llenas de sangre (v15) no tienen valor.

Veamos a diferencia de este rechazo, lo que expresa el salmo 66:

"Holocaustos de animales engordados te ofreceré, con sahumerio de carneros; Te ofreceré en sacrificio bueyes y machos cabríos" (Sal 66, 15)

En esta cita, un corazón agradecido le ofrece a Dios holocaustos y sacrificios, incluyendo sahumerios. La palabra que traduce aquí es la misma raíz de las otras citas para “incienso”. La palabra hebrea es קְטֹ֣רֶת es ketoreth que también traduce como incienso. Por tanto no podemos atrevernos a decir que Dios rechaza el incienso.

El salmo 142 también usa esta raíz:

Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde. (Sal 141, 2 RV 1960)

Esta cita es clave porque nos permite comprender cuál es el sentido del incienso, y de esta forma lo utilizamos en la Iglesia. Para simbolizar el ofrecimiento a Dios. Precisamente la Instrucción General del Misal así lo indica en el numeral 276 haciendo referencia justamente al Salmo (aunque con la numeración sin división):

La turificación o incensación expresa reverencia y oración, tal como se indica en la Sagrada Escritura (cfr. Sal 140, 2; Ap 8, 3)[2].

La otra cita bíblica utilizada fue una sentencia de Jeremías contra el pueblo de Judá, y empieza así la cita:

Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. (Jer 7, 1-3 RV 1960)

Para quien ha estudiado la historia del pueblo judío, sabe que Jeremías fue un profeta que debió profetizar en las cercanías e incluso durante el mismo destierro a que fueron sometidos por Babilonia. Jeremías por orden de Dios profetiza contra TODO el pueblo a raíz de sus pecados. Y entre esos pecados estaba la adoración que daban a Baal y lo adoraban usando incienso:

Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis (Jer 7, 9 RV 1960)

Lo malo y condenable no es el incienso, sino que lo estaban usando no para el culto a Dios sino para el culto a falsos dioses. Es absurdo de esta cita sin su contexto pretender condenar el uso del incienso en el culto a Dios. Por tanto esta cita no sirve a quienes nos acusan.

 

El Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento también se hace mención del incienso, ya no como usado en el culto pues el Templo de Jerusalén en la época de Jesús apenas estaba siendo reconstruido. Sin embargo hay dos citas que nos dan prueba del uso del término.

La primera es la conocida cita cuando los sabios de Oriente se presentan ante Jesús y precisamente le llevan como uno de los presentes: el incienso:

"Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” (Mt 2, 11)

¿Si en verdad el uso del incienso fuera algo condenado y reprochado, sería un presente que narraran los Evangelistas sin hacer algún comentario al respecto? No lo hay porque el incienso no era reprochado en sí.

La otra mención se tiene en el libro del Apocalipsis que dice:

"Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. (Ap 8, 3)

Lo importante de esta cita es que la mención se hace de una visión en el cielo en donde un mismo ángel estaba en el altar del cielo con un incensario y recibía incienso para añadirlo a las peticiones de todos, y esto llegaba finalmente a Dios. Este es el sentido del uso que tiene el incienso en la Iglesia Católica hoy.



[1] http://serjudio.com/dnoam/ketoret.htm

[2] Instrucción General del Misal Romano, Numeral 277

Comments