¿Eusebio apoyaba la Sola Scriptura?


Por: Anwar Tapias Lakatt

Un hermano en la fe hizo una consulta, sobre la veracidad de una cita de Eusebio de Cesarea que supuestamente apoyaba la doctrina de la Sola Scriptura que defienden los protestantes. Me sorprendió, porque las escasas referencias que logran "encontrar" los protestantes, que incluso no son tales, estaban centradas en otros autores, pero desconocía que incluyeran a Eusebio en ese grupo.

 

La supuesta cita es: "«Creed las cosas que están escritas; las cosas que no están escritas, ni penséis en ellas ni las examinéis.» (Eusebio, Coment. Act.-Conc. Nic., p. 2, cap. X, pág. 185. Edit. Balf.). 

Al parecer, la cita fue sacada de una obra protestante de Samuel Vilas, según informó el hermano que hizo la consulta.

Cuando se revisa en la red la cita de forma textual, se encuentra uno con que es plasmada así en páginas de Facebook o en foros de debate únicamente.

La editorial que se menciona “Balf” no aparece en la red, así que ya es sospechosa la autenticidad de la cita.

 

¿Escribió Eusebio una carta sobre el Concilio?

La primera pregunta surge entonces: ¿escribió Eusebio tal carta? La respuesta es SI. Eusebio escribió una carta a los fieles de Cesárea posterior al Concilio de Nicea, para explicar sobre la declaración del credo expuesto como símbolo de fe presentada al Concilio, y la versión que finalmente quedó redactada en el Concilio.

La carta puede ser leída aquí en su versión en inglés: Carta de Eusebio a la comunidad de Cesarea

 

El contexto de la época cuando se escribe la carta

En la carta, Eusebio  le narra a la comunidad de Cesárea, sobre el desarrollo de la fórmula del Credo durante el Concilio de Nicea. Cuando se hizo el Concilio de Nicea para combatir la herejía arriana, se buscó la forma de preparar un credo que fuera claro a la hora de enfrentar la herejía arriana y que no permitiera introducir nuevas herejías al respecto de la divinidad de Cristo.

Recordemos que la herejía arriana negaba que Cristo fuera Dios desde la eternidad, sino que era una creatura hecha por Dios, algo así como lo que creen hoy los testigos de Jehová. Incluso, los arrianos podían hacer uso de textos bíblicos y acomodarlos para dar a entender que de algún modo Cristo no era Dios verdadero, eterno y de la misma naturaleza del Padre.

Conocer realmente las actividades llevadas en el Concilio de Nicea no es fácil, pues sólo hay 3 referencias escritas: (a) fragmentos de una memoria de San Eustacio de Antioquía, (b) algunos capítulos de San Atanasio y (c) la carta en mención de Eusebio[1]

Para el efecto de este artículo, es importante mencionar que San Atanasio, cuando habla del Concilio deja ver en varias partes lo complejo del uso de terminología no bíblica para dejar clara la divinidad de Cristo, sobre todo el término “esencia”, generaba rechazo en varios sectores porque no era bíblico, pero el mismo san Atanasio comprende que era inevitable su uso para cortarle a los arrianos cualquier intento de torcer las Escrituras.

Pero mientras el término 'esencia', ha sido adoptado por los Padres en simplicidad, da como delito ser malinterpretado por el pueblo, y que no está contenido en las Escrituras, ha parecido bien quitarlo, y que nunca en todo caso Dios lo usará de nuevo, porque las Sagradas Escrituras no han hecho ninguna mención del Padre y del Hijo[2]

El punto es que el texto como fue presentado por los obispos arrianos, tenía la sutileza de introducir la palabra “esencia” pero de esta forma: y antes de toda esencia comprensible, fue engendrado de Dios impasible, con esto se corría el peligro de hacer ver a Cristo como que en un tiempo no fue. Ante esto, San Atanasio menciona que la mala intención se hizo evidente por parte de quienes buscaban favorecer la causa arriana, con una terminología favorable a su interpretación, y por tanto extirparon la herejía con una fórmula distinta. Por ello, menciona San Atanasio:

Por lo que desean anular el formulario aprobado en Nicea, que se enmarca en contra de la herejía arriana. Ellos nos han presentado, además de un credo elaborado por ellos mismos desde fuera, y totalmente ajeno a la santa Iglesia; el cual no podríamos legalmente recibir.[3]

Por tanto, parte del debate era sobre el uso o no, de terminología no bíblica para explicar el dogma trinitario. En este caso, el debate gira en torno a la palabra “esencia” o “sustancia”, que si bien era necesaria utilizar, el dilema era por el hecho de no ser bíblica. Incluso, el mismo Kelly en su obra siendo no católico expresa que resultó imposible utilizar terminología bíblica solamente sin que los arrianos buscaran la forma de justificar sus creencias, por lo que debieron finalmente introducir las expresiones: “de la sustancia del Padre y de la misma sustancia del Padre”[4]

Esto será importante comprenderlo, porque  precisamente el uso de estos términos en la versión final de Nicea darán lugar a la molestia de Eusebio cuando escribe su carta, ya que la versión final del Concilio por un fuerte contenido antiarriano, introdujo y cambió varias partes del Credo que habían presentado inicialmente y que otros autores suponen era la versión del credo aprendido por Eusebio.[5]

El mismo San Atanasio mencionará la carta de Eusebio, cuando dice:

Y sobre todo, ¿qué puede decir Acacio de su propio maestro, Eusebio, que no sólo dio su suscripción en el Concilio de Nicea, pero incluso en una carta explicó a su rebaño, que esa era la verdadera fe, que había declarado el Consejo? Porque, si él mismo explicó la carta a su manera, sin embargo, no contradijo términos del Consejo, sino que incluso le encargó a los arrianos, que su posición de que el Hijo no era antes de su generación, ni siquiera estaba en consonancia con su ser antes de María[6]

Esto lo menciona porque en el pasado, Eusebio había sido acusado de ser favorable al arrianismo, pero con esto, el mismo San Atanasio muestra la ortodoxia a la hora de suscribir por parte de Eusebio, la declaración final de Nicea.

 

¿Eusebio excomulgado?

Ante la aparición del arrianismo, Eusebio se había quedado en una postura intermedia entre los arrianos y los sabelianos, pues para contrarrestar a los arrianos se exponía que Cristo era de la misma esencia del Padre, pero Eusebio temía que se fuera a entender cómo al ser la misma esencia fueran tres modalidades del mismo Dios, lo que enseñaban los sabelianos. Por ello, Eusebio fue excomulgado en un sínodo en Antioquía, y llegaba al Concilio de Nicea con la firme voluntad de mostrar su ortodoxia.[7] El apoyar la versión final del Concilio servía para mostrar su ortodoxia y zanjar cualquier duda sobre el levantamiento de su excomunión.

 

Dos versiones del credo

Por la carta de Eusebio a la comunidad de Cesárea se sabe que hubo dos versiones, y así lo deja ver en su introducción en la carta, que había una versión presentada y una versión final, en donde el punto central fue introducir el término “homoousios” (sustancia). En su carta deja ver a la comunidad, que sólo firmó cuando se aclararon los términos y los anatemas establecidos en el Concilio. Esto porque mientras el emperador Constantino pidió la introducción del término “sustancia”, los redactores hicieron cambios importantes para dejar un lenguaje totalmente antiarriano. En ello, veía Eusebio, casi una nueva teología. Incluso, Eusebio no ocultó la consternación que causó a los teólogos  de su escuela  la proposición del término.

La versión inicial la menciona en el capítulo 2 y 3:

A medida que hemos recibido de los Obispos que nos precedieron, y en nuestros primeros catequesis, y cuando recibimos el Santo Bautismo, y como hemos aprendido de las Escrituras divinas, y como hemos creído y enseñado en el presbiterio, y en el propio episcopado, así creyendo también en el momento presente, informamos a usted nuestra fe, y es la siguiente:  

Creemos en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador de todas las cosas visibles e invisibles. Y en un solo Señor Jesucristo, el Verbo de Dios, Dios de Dios, Luz de Luz, Vida de Vida, Hijo unigénito, primogénito de toda criatura, antes de todas las edades, engendrado del Padre, por quien también toda se hicieron las cosas; Quien por nuestra salvación se hizo carne y vivió entre los hombres, y sufrió, y resucitó al tercer día y ascendió al Padre, y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos[8]

 

Como se aprecia, esta era la fe que profesaba Eusebio. Luego mencionará la versión final que aceptó Nicea:

Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles, y en un solo Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, engendrado del Padre, unigénito, es decir, de la esencia del Padre; Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la esencia con el Padre, por quien fueron hechas todas las cosas, tanto las cosas en el cielo y en la tierra; Que por nosotros los hombres y por nuestra salvación descendió y se hizo carne, se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió a los cielos, y viene a juzgar a vivos y muertos.[9]

Como se puede notar, las palabras en rojo corresponden a cambios o añadidos, mientras lo azul se refiere a lo eliminado en Nicea.

Eusebio, luego mostrará su preocupación por dos cosas:

a)    Constantino había solicitado incluir la palabra “esencia” y finalmente los cambios fueron mayores

b)    Se introducían términos no bíblicos y se eliminaban términos bíblicos de su profesión de fe expresada y defendida.

Por eso Eusebio, posteriormente dirá:

En su dictando esta fórmula, no dejamos pasar sin consulta en qué sentido se introducen “de la esencia del Padre”, y “uno en esencia con el Padre”. En consecuencia, preguntas y explicaciones tuvieron lugar, y el significado de las palabras se sometió al escrutinio de la razón. Y ellos profesaban, que la frase de la esencia era indicativa de que siendo el Hijo del Padre, aún sin ser como una parte de él. Y con este entendimiento pensamos bien a asentir a la sensación de tal doctrina religiosa, la enseñanza, como lo hizo, que el Hijo era del Padre, no obstante, una parte de su esencia. En esta cuenta que asentimos al sentido de nosotros mismos, sin disminución, incluso el término Uno en esencia, la paz es el objetivo que nos pusimos delante de nosotros, y la constancia en la visión ortodoxa.[10]

Es decir, Eusebio finalmente acepta las introducciones de los nuevos términos, pero luego de un examen y análisis de dichos términos, y es lo que le hace ver a su comunidad, que pudiera preguntarse como Eusebio presenta una declaración de fe y termina aceptando otra.

 

¿La carta prohíbe creer en algo distinto a las Escrituras?

Volviendo a la afirmación protestante de la supuesta cita de Eusebio

"«Creed las cosas que están escritas; las cosas que no están escritas, ni penséis en ellas ni las examinéis.» (Eusebio, Coment. Act.-Conc. Nic., p. 2, cap. X, pág. 185. Edit. Balf.). 

 

Podemos afirmar que la carta según la versión en inglés que indicamos, tiene 11 capítulos. Si nos basáramos en el capítulo X según la cita, no hace ninguna alusión a lo que afirma el protestante, es más ni siquiera menciona el término “escrito”.

La cita que más se acerca es el capítulo 8, que enseña:

Así que mucho entonces se dijo acerca de la fe que fue publicada; a la cual todos confirmamos, no sin una investigación, pero acorde a los sentidos indicados, mencionados antes por el más religioso emperador[Constantino], y justificado por las consideraciones antes mencionadas. Y en cuanto a los anatemas publicados por ellos al final de la Fe, no fue doloroso para nosotros, ya que prohibían usar palabras que no estaban en la Escritura, de lo cual casi toda la confusión y el desorden de la Iglesia han llegado. Desde entonces han utilizado frases que no son de las Escrituras divinamente inspiradas: de la nada, y una vez que él no era, y el resto que siguen, no apareció ningún motivo para usarlas o enseñarlas; a lo que también nosotros asentimos como una buena decisión, ya que no había sido nuestra costumbre hasta entonces usar estos términos.

¿Pero se está refiriendo Eusebio a la doctrina protestante de la Sola Scriptura? Claro que no. El contexto de esta frase está en el uso de los términos inventados por los arrianos, lo cual queda claro por los términos mencionados: “de la nada” y “una vez que él no era”; estos términos serán los mismos que mencione San Atanasio más adelante para recriminar igualmente a los arrianos. Sepamos que en esta disputa las dos partes apelaron a términos no bíblicos: los padres al término que ayudará a extirpar la herejía dejando clara la divinidad de Cristo, y los herejes en su afán por sostenerla.

Pero volveremos a lo narrado por San Atanasio en sus escritos para comprender donde radicaba el problema con los términos utilizados por el credo de Nicea. San Atanasio cuando menciona los argumentos dados por los Obispos arrianos para rechazar los términos “esencia” y “coesencial” expone:

Las frases de la esencia y coesencial,' dicen, 'no nos agrada, porque son una ofensa para algunos y un problema para muchos. Esto es, entonces, lo que alegan en sus escritos; pero uno puede responder razonablemente a ellos así: Si las mismas palabras por sí mismas son una causa de ofensa a ellos, debe haber seguido, que no sólo algunos deberían haberse sentido ofendidos, sino que también todo el resto deberíamos habernos sentido ofendidos por ellas de la misma manera.[11]

¿Quiénes son los que pretenden sentirse ofendidos y preocupados por estos términos? De los que son religiosos hacia Cristo ninguno; por el contrario, los defienden y los mantienen. Pero si son arrianos que así se sienten, ¿me extraña que deban afligirse ante las palabras que destruyen su herejía? …¿por qué ustedes no están satisfechos con la frase "de la esencia" (esto debe ser primero pregunto), cuando ustedes mismos han escrito que el Hijo es generado del Padre? Si al dar nombre “del Padre”, o usar la palabra “Dios”, no manifiesta la esencia, o no lo entiende de acuerdo a la esencia, que es lo que Él es, sino que significan algo más acerca de él, por no decir inferior, entonces ustedes no deben haber escrito que el Hijo viene del Padre, pero que es acerca de él o en él; y así, reduciéndolo de decir que Dios es verdaderamente Padre, y haciéndolo un simple compuesto, en una forma material, ustedes serán autores de una blasfemia más reciente.[12]

 

Pero lo más sorprendente para quien intente leer posteriormente en Eusebio, algún trazo de Sola Scriptura, es cuando menciona San Atanasio:

Pero dicen: "todo esto no está escrito: y rechazamos estas palabras como no escritas. Pero esto de nuevo, es una excusa desvergonzada en la boca. Porque si ellos piensan que todo debe ser rechazada porque no está escrito, por tanto, cuando el partido arriano inventa un montón de frases, que no son de la Escritura: "De la nada," y "el Hijo no fue antes de su generación" y "Una vez Él no era, "y" Él es alterable, "y" el Padre es inefable e invisible al Hijo, "y" el Hijo no sabe siquiera su propia esencia; 'y todo lo que Arrio ha vomitado en su luz e irreligiosos Thalia, ¿por qué no se habla en contra de estos, sino que toman partido, y por esa cuenta contienden con sus propios padres? ¿Y, en qué parte de la Escritura ellos encuentran: 'sin origen ", y" el término esencia ", y" hay tres subsistencias, "y" Cristo no es Dios ", y" Él es una de las cien ovejas,' y 'la sabiduría de Dios es no engendrada y sin principio?, y que los poderes creados son muchos, de la cual Cristo es uno? ¿O ¿qué, cuando en la llamada Dedicación, Acacio y Eusebio y sus compañeros utilizan expresiones que no están en la Escritura, y dijo que "el primogénito de la creación " era "la imagen exacta de la esencia y el poder y la voluntad y la gloria?, "de qué ellos reclaman a los Padres, de hacer mención de las expresiones contrarias a las Escrituras, y en especial de la esencia? Deberían reclamarse a sí mismos, o no encontrar ninguna falta en los Padres[13]

De esta forma, San Atanasio hace una defensa contra los argumentos arrianos apelando a que se usen términos que no estén en la Escritura cuando con otros sí lo hacen para justificar su herejía. Sin embargo hará ver que si bien el término no aparece en la Escritura, sí aparece su contenido:

Y escribí en otra carta una refutación de la falsa acusación que trae contra mí, que yo niego que Cristo es coesencial con Dios. Porque aunque yo digo que no he encontrado o leído este término en cualquier parte de la Sagrada Escritura, sin embargo, mis observaciones que siguen, y que no se han dado cuenta, no son incompatibles con esa creencia.[14]

Así, San Atanasio toma distancia de los arrianos en cuanto a la aceptación de ciertos términos no bíblicos para expresar la fe de la Divinidad de Cristo.

Eusebio tiene las mismas preocupaciones, ya que se podría pensar que la palabra “sustancia” pudiera apoyar a los sabelianos en su herejía, que el Padre y el Hijo comparte la misma sustancia y por tanto eran la misma persona. Tanto así, que los argumentos en contra del término muestran un rechazo hacia la errada interpretación de que el término implicaba tener dos seres no engendrados, o una sustancia dividida corporalmente de dos formas.

Por ello, al terminar su carta a la comunidad, Eusebio les hará saber que él se resistió hasta el final en aprobar ciertos términos, pero que lo hizo luego del análisis de cada término:

Esto hemos sido obligados a transmitirlo a ustedes, Amados, como dejando claro a ustedes la deliberación de nuestra investigación y el asentimiento, y cómo hemos resistido razonablemente hasta el último minuto, siempre y cuando nos ofendimos por las declaraciones que difieren de las nuestras , pero recibido sin discusión mayor lo que ya no nos dolió, tan pronto como, en un examen sincero del sentido de las palabras, que parecían a nosotros para que coincidían con lo que nosotros mismos hemos profesado en la fe que ya hemos publicado[15]

De esta forma, debe quedar claro que cuando padres de la Iglesia como Eusebio aludan a evitar términos no bíblicos, no lo hacían por enseñar Sola Scriptura como erradamente ha supuesto Samuel Vilas, sino porque no comprendían la necesidad del uso para extirpar la herejía arriana, de la cual el mismo Eusebio había sido señalado por buscar rechazar a los sabelianos.

El Concilio de Nicea utilizó el término no bíblico sustancia “homoousios”, y con ello llevó a los arrianos a no poder sostener más su herejía.



[1] KELLY, J.N.D Primeros credos cristianos. Pág 255. Versión digital.

[2] San Atanasio, De Synodis, 8. http://www.newadvent.org/fathers/2817.htm

[3] Ib, 11.

[4] KELLY, J.N.D Primeros credos cristianos. Pág 255. Versión digital.

[5] MAIER, Paul. Eusebio, Historia de la Iglesia. Pág 12. Versión digital.

[6] San Atanasio, De Synodis, 8. http://www.newadvent.org/fathers/2817.htm

[7] VELASCO DELGADO, Argimiro. Historia Eclesiástica. BAC. Pág XXIV. Versión digital.

[8] Eusebio, Carta a la comunidad de Cesarea, 2-3. http://www.newadvent.org/fathers/2804.htm

[9] Eusebio, Carta a la comunidad de Cesarea, 4. http://www.newadvent.org/fathers/2804.htm

[10] Ib 5.

[11] San Atanasio, De Synodis, 33. http://www.newadvent.org/fathers/2817.htm

[12] Ib, 34

[13] San Atanasio, De Synodis, 36. http://www.newadvent.org/fathers/2817.htm

[14] Ib 44.

[15] Eusebio, Carta a la comunidad de Cesarea, 11. http://www.newadvent.org/fathers/2804.htm

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