Habemus Papam

HABEMUS PAPAM


El 13 de marzo de 2013, luego de cuatro rondas de votaciones por parte de los 115 cardenales que se encontraban en la Capilla Sixtina, fue escogido el Cardenal  Jorge Bergoglio, como el Papa N. 266 de la Iglesia Católica, y sucesor de Benedicto XVI.

El nombre escogido para ser el sucesor de San Pedro fue Francisco, aun cuando no hay certeza de saber en quien se inspiró, si en San Francisco de Asís, San Francisco de Sales o San Francisco Javier.

Es un hecho que no era de los "papables" más mencionados en los medios, pero Dios sabe por qué nos regaló este Papa en este momento de la historia de la Iglesia. Lo que sí es cierto, es que este Papa viene a representar a la mayoría católica en todo el mundo: la de Latino América. Seguro será un impulso para la Evangelización de América, al tiempo que desde Roma pueda recuperar el Cristianismo en Europa.

No es una tarea fácil, debe enfrentar varios temas:
- El escándalo de Vatileaks.
- El informe de los cardenales sobre temas de corrupción.
- La situación de la FSSPX.
- El lastre del pasado reciente de la pederastia.

Y así mismo, deberá continuar impulsando el año de la Fe, y sembrar el amor, la paz y la esperanza que transmite el Evangelio de Cristo.

Pedimos a Dios, por nuestro Papa para que lo guíe en tan ardua tarea.

Acá las palabras de su mensaje inicial:

“Hermanos y Hermanas, ¡Buenas Noches!”

“Sabéis que el deber del Conclave era dar un Obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscarlo casi al fin del mundo… Pero estamos aquí… Os agradezco la acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene a su Obispo: ¡Gracias! Y antes que nada, querría hacer una oración por nuestro Obispo Emérito, Benedicto XVI. Recemos todos juntos por él, para que el Señor le bendiga y la Virgen lo custodie. “

(Se ha rezado el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria)

“Y ahora, empezamos este camino: obispo y pueblo. Este camino de la Iglesia de Roma, que es la que preside en la caridad a todas las iglesias. Un camino de fraternidad, de amor, de confianza entre nosotros. Recemos siempre por nosotros: los unos por los otros. Recemos por todo el mundo, para que haya una gran fraternidad. Os deseo que este camino de la Iglesia, que hoy comenzamos y en el cual me ayudará mi Cardenal Vicario, aquí presente, sea fructuoso para la evangelización de esta ciudad tan hermosa. “

“Y ahora querría dar la bendición, … Pero antes, antes, os pido un favor: antes de que el obispo bendiga al pueblo, os pido que vosotros recéis al Señor para que me bendiga: la oración del pueblo, pidiendo la bendición para su Obispo. Hagamos en silencio esta oración de vosotros por mi. “

“Ahora os doy la bendición a vosotros y a todo el mundo, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.”

“Hermanos y hermanos os dejo. Muchas gracias por vuestra acogida. Rezar por mi y hasta pronto. Nos veremos pronto: mañana quiero ir a rezar a la Virgen, para que custodie a toda Roma. Buenas noches y que descanséis!”

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