Hoy cometí 50 pecados

Hoy cometí 50 pecados

 Por Jaime Velázquez

 


No, no es una declaración de un asesino serial, o de un político, o de una prostituta. Es mi propia declaración, personal y vergonzante. Hoy cometí  50 pecados. Y  con su venia, me permito hacer esta reflexión personal, no sin antes ponerme en sus consideraciones, pidiendo clemencia y caridad en lo que propiamente deba ser corregido.

 

Cuando hablamos del pecado, tendemos a pensar de forma textual en el decálogo. Es muy común encontrar a muchos que se creen santos porque “no roban, no matan, no mienten y van a misa”. Sin embargo, pensar así conlleva un riesgo gravísimo, riesgo que nos puede llevar incluso a la impenitencia, y bien vale la pena comentarlo.


El pecado es ofender a Dios, ya sea de manera directa o a través de nosotros mismos o a través de nuestros hermanos. Toda transgresión a la Ley del Amor implica ya un pecado. Sin embargo, y he aquí el punto central de este asunto, es que no todos los pecados son mortales.


Leamos la Sagrada Escritura:

1 Juan 5,17

Aunque toda maldad es pecado, no todo pecado lleva a la muerte.


El apóstol san Juan hace una clara distinción de los tipos de pecado. Unos causan la muerte y otro no, pero todos son pecados, y en eso es contundente: ...toda maldad es pecado.

 

Pero, ¿qué pecado es aquel que no nos lleva la muerte? La Iglesia los reconoce como Pecados Veniales, y como se ha dicho anteriormente, no causan la muerte del alma, pero sí la dañan, sí tiene efectos negativos, nos aleja de Dios y nos van predisponiendo a cometer pecados mortales. Su nombre indica que es un pecado leve, pero no por eso deja de ser un pecado por el cual debamos pedir perdón. Y es gracias a la infinita misericordia de Dios, que estos pecados son perdonados con un simple, pero sincero acto de contrición. Y toma especial sentido entonces, el saber que en la Santa Misa, al reconocernos pecadores y recitar con fervor el Acto de Contrición, estos pecados son verdaderamente perdonados, y no necesitan ser confesados ante el sacerdote en el Sacramento de la Confesión.

 

Algunos ejemplos de pecados veniales serían, retrasar nuestras obligaciones sin motivo justo, proferir malas palabras, festejar una burla o cometer alguna indiscreción, no tirar la basura en su lugar, contestar de mala manera a otro, etc. No son pecados graves, pero sí son pecados, y debemos pedir perdón a Dios por ellos. No está de más decir que, si cometiste un pecado y no sabes si es mortal o venial, confiésalo al sacerdote, él te aconsejará.

 

Y habiendo dicho esto, ¿Te has preguntado, cuántos pecados cometiste hoy?


Me encomiendo a sus oraciones, Dios les bendiga

 

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