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Introducción ¿Qué es la Apologética? ¿Para que sirve?


Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen.

(1 Pe 3, 15)

 

INTRODUCCION A LA APOLOGÉTICA

La mentira se descubre si se examina detenidamente y eso lo sabe el mentiroso, por eso evitará a toda costa dedicar más de un minuto a la explicación de los hechos, cambiará de tema, se ofenderá y tratará de retirarse. No lo dejes ir.[1]

Esta frase que encontré en Internet refleja muy bien hoy día, una realidad dada en todos campos no sólo el religioso. Y es que estamos expuestos a la calumnia, a la desinformación y la negación; muchas veces sin más argumento que el subjetivo: no me gusta, no creo, no me parece, prefiero pensar que…siendo que estos no son realmente argumentos que puedan corresponder a un análisis serio o por lo menos teniendo en cuenta los criterios del método científico[2]

Refiriéndonos al ámbito religioso, hoy día hay una oferta abundantísima de credos, doctrinas y creencias, para todos se podría decir, y que para poder sobrevivir en audiencia se han tenido que valer de argucias, ofrecimientos mágicos y denigración de los rivales. Por ejemplo, José Luis de Jesús Miranda se hace llamar Jesús Hombre y dice que es Cristo que vino por segunda vez, hace que sus fieles se tatúen con el 666

 

  

 Otro caso es el de Moon, fundador de la Iglesia de la Unificación, quien en 2004 se proclamó como el Mesías en un congreso en Estados Unidos

 

 

Incluso la misma ciencia tiene sus exponentes en este sentido, y vemos hoy día como un personaje como Richard Dawkins ataca la existencia de Dios mismo con frases como esta:

Nosotros explicamos nuestra existencia combinando el principio antrópico y el principio de selección natural de Darwin. Esta combinación proporciona una explicación completa y profundamente satisfactoria de todo lo que vemos y sabemos. La hipótesis divina no sólo es innecesaria. No es en absoluto parsimoniosa. No solamente no necesitamos a Dios para explicar el universo y la vida. Dios aparece en el universo como algo flagrantemente superfluo. Por supuesto, no podemos demostrar la inexistencia de Dios, como tampoco podemos demostrar la inexistencia de Thor, las hadas, los duendes y el Monstruo Espagueti Volador[3]

Todo este tipo de situaciones con las que se enfrenta el católico hace necesario que esté preparado para dar respuestas convincentes de su fe, sabiéndola defender, de manera que no parezca un fanático irracional sino una persona consciente que sigue la Verdad, y que esta verdad es un regalo para todo aquel que la busque con sinceridad.

La labor de defender la fe es una obligación de todos pero requiere un arduo trabajo, donde siempre estaremos conscientes que la gracia de Dios es el principal elemento cuando se ejecuta esta tarea, pues sin la gracia de Dios nada podremos hacer, y esa gracia viene de Cristo:

“Yo soy la vid, ustedes los sarmientos.

El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer”. (Jn 15, 5)

Pero así mismo, para poder corresponder a la gracia de Dios, es necesario que el católico se forme y se prepare, estudie su doctrina y sobre todo la haga vida y no letra muerta. Puede que nos digamos a nosotros mismos: yo no nací para esto o no soy capaz, no tengo el talento, la paciencia o el tiempo; pero si nos mueve el deseo ardiente de defender el Evangelio de Cristo, lo haremos.

En la antigüedad existió un personaje llamado Demóstenes, quien es reconocido como el mejor orador de la época. Demóstenes fue una persona que desde pequeña tuvo problemas con el habla y enfrentó la burla, pero con dedicación y esfuerzo logró vencer esa dificultad y convertirse en el mejor orador[4]

En la misma Escritura podemos citar el ejemplo de Gedeón quien al ser llamado por Dios, le colocó trabas al llamado:

El Señor se volvió hacia él y le dijo: "Ve, y con tu fuerza salvarás a Israel del poder de los madianitas. Soy yo el que te envío". Gedeón le respondió: "Perdón, Señor, pero ¿cómo voy a salvar yo a Israel, si mi clan es el más humilde de Manasés y yo soy el más joven en la casa de mi padre?".

"Yo estaré contigo, le dijo el Señor, y tú derrotarás a Madián como si fuera un solo hombre". (Jue 6, 14-16)

Por esa misma respuesta al llamado de Dios para defender la fe surge la Apologética, como la forma en que de manera racional podemos exponer las razones de nuestra fe ante los no creyentes y dar respuestas concretas a los católicos que la requieran para afianzar su fe.

 


¿QUÉ ES LA APOLOGETICA?

Lo primero será responder a esta pregunta para poder saber hacia donde nos dirigimos en ese curso. Vamos a cita una definición dada por la Enciclopedia Católica:

Apologética significa ampliamente hablando, una forma de apología[5]. El término se deriva del adjetivo latino Apologeticus, el cual proviene del adjetivo griego: Apologetikos.

Definiendo Apologética como una forma de apología, nosotros entendemos recientemente la palabra en su significado primario como una defensa verbal contra un ataque verbal, una falsa acusación o una justificación de una acción o línea de conducta errada hecha objeto de censura. Tal, por ejemplo, es la Apología de Sócrates, la Apología de Jhon Henry Newman. Este es el único sentido dado al término como fue usado por los antiguos Griegos y Romanos, o por los franceses o alemanes de hoy día.[6]

Hoy día el término Apologética, como dice el Dr Riaño Gil, se aplica a la defensa y justificación racional de toda la religión católica; realiza una legitimación científica y perennemente válida de toda la fe[7]. Quiere decir que cuando la Teología define algo que debemos aceptar, la Apologética explica el por qué lo debemos aceptar, de ahí la necesidad de ella en estos tiempos donde constantemente la fe está siendo bombardeada e incluso dentro de fieles que se dicen llamar católicos pero van en contra del Magisterio de la Iglesia.

Es en esta parte donde hoy día más encuentra acogida la Apologética, dentro del mismo seno de la Iglesia, pues puede enfrentar los retos que tienen los católicos para ayudarlos a vivir mejor su fe.

 Otra definición bastante amplia es la siguiente de  un artículo en EWTN:

Bien podemos decir que la Apologética es la Ciencia de los por qué en cuestión de Religión, pues ella contesta todos los por qué que se han hecho, que se hacen o que se harán al Catolicismo. Ella da razón de todo cuanto ésta enseña.[7]

 Así, la apologética es una apología pero en temas de fe, y por tanto está relacionada con la Teología como expresamos líneas arriba. La Teología define y se basa en unos supuestos aceptados y creídos por la autoridad divina y eclesiástica de donde provienen[8], siendo la fe el don con el cual son recibidos, mientras la Apologética busca de manera racional y sistemática explicar el por qué debemos aceptar los enunciados de la Teología Dogmática. Por ejemplo, la Teología define que fuera de la Iglesia no hay salvación, pero es la Apologética la que busca explicar este dogma ante quienes se levanten en contra sin entenderlo realmente, dando las razones de en qué forma se aplica y cual es el contexto de entenderlo.

Por eso la misma Enciclopedia Católica en inglés expresa:

La Apologética por otro lado, al menos en teoría sigue a la fe. La primera empieza donde la última termina.

  

Inicios de la Apologética Católica

Justino Martir, 160 D.C. Apologista griego


La historia de la Apologética en el Cristianismo empezó muy temprano, ya en el siglo II surgieron los Padres apologistas, quienes empiezan a defender de manera sistemática la doctrina cristiana ante las persecuciones romanas y el rechazo de los judíos.

 Entre los principales exponentes de esta época están Justino Martir, Arístides, Teófilo de Antioquia, Ireneo de Leyon, Cuadrato, entre otros. Sus obras son de un manejo ejemplar de las razones sistemáticas para justificar sus creencias ante los ataques y difamaciones que sufrían de los enemigos. Incluso los apologistas del siglo II debieron enfrentar también las herejías que empezaron a surgir al seno de la Iglesia como lo fue el gnosticismo y el montanismo[9]. Nos expresa así J.Olarte en el Tesoro de los Padres[10]:

Otro peligro—más insidioso, y mucho más grave—fue la aparición de herejías en el seno de la Iglesia. Se trata fundamentalmente de dos errores: el gnosticismo y el montanismo. Mientras el primero es partidario de un cristianismo adaptado al ambiente cultural-religioso del momento—y, por tanto, vaciado de su contenido estrictamente sobrenatural—, los montanistas predicaban la renuncia total al mundo.

 Para mayor ilustración mostraremos un extracto de una apología de estos padres para que el lector pueda familiarizarse con la forma de defensa que usaban, corresponde a una obra llamada Carta a Doiogneto, escrita hacia el año 180 D.C

 II. Refutación del judaísmo.

¿Por qué los cristianos no practican la misma religión que los judíos? Los judíos, en cuanto se abstienen de la idolatría y adoran a un solo Dios de todas las cosas al que tienen por Dueño soberano, piensan rectamente. Pero se equivocan al querer tributarle un culto semejante al culto idolátrico del qué hemos hablado. Porque los griegos muestran ser insensatos al presentar sus ofrendas a objetos insensibles y sordos; pero éstos hacen lo mismo, como si Dios tuviera necesidad de ellas, lo cual más parece propio de locura que de verdadero culto religioso. Porque el que hizo «el cielo y la tierra y todo lo que en ellos se contiene» (Sal 145, 6) y que nos dispensa todo lo que nosotros necesitamos, no tiene necesidad absolutamente de nada, y es él quien proporciona las cosas a los que se imaginan dárselas... No es necesario que yo te haya de informar acerca de sus escrúpulos con respecto a los alimentos, su superstición en lo referente al sábado, su gloriarse en la circuncisión y su simulación en materia de ayunos y novilunios: todo eso son cosas ridículas e indignas de consideración. ¿Cómo no hemos de tener por impío el que de las cosas que Dios ha creado para los hombres se tomen algunas como bien creadas, mientras que se rechazan otras como inútiles y superfluas? ¿Cómo no es cosa irreligiosa calumniar a Dios, atribuyéndole que él nos prohíbe que hagamos cosa buena alguna en sábado? ¿No es digno de irrisión el gloriarse en la mutilación de la carne como signo de elección, como si con esto ya hubieran de ser particularmente amados de Dios?... Con esto pienso que habrás visto suficientemente cuánta razón tienen los cristianos para apartarse de la general inanidad y error y de las muchas observaciones y el orgullo de los judíos(11).

 

La Apologética católica enfrentó varios períodos más en su desarrollo. Ya vimos el primero contra los judíos y paganos. Un segundo período se vivió contra el Islamismo y la Filosofía, un tercer período contra el Protestantismo en el siglo XVI, y un último período contra el Racionalismo en el siglo XIX[12]


¿PARA QUE LA APOLOGETICA HOY?

Hoy día la Apologética no es un privilegio de cuantos sino un llamado evangelizador de todos. La fe está siendo atacada desde todos los frentes: grupos cristianos fundamentalistas, religiones, ateísmo, nueva era; y es algo que no podemos negar ni quedarnos únicamente evangelizando dentro de la Parroquia. Debemos lanzar las redes como pide Cristo.

¿Cuál es la realidad que enfrentamos?

Las estadísticas del crecimiento de las sectas y movimientos alternos muestran como su crecimiento viene aumentando a medida que pasan los años. Comparto unas estadísticas tomadas de un libro de Martin Zavala[13], gran apologista católico:

Grupos fundamentalistas

§         En América Latina cada hora 400 personas abandonan la Iglesia Católica.

§         En 1900 eran 250,000  para el año 1990 ya son 46 millones en América latina.

§         En Guatemala aproximadamente el 25% de la población ya es evangélica. (hoy día se estima que es el 50%)

§         En el Salvador cerca del 30% ya no son católicos y han pasado a diversas sectas.

§         En Brasil de seguir el mismo ritmo de crecimiento para el 2050 la mitad de la población sería evangélica.

§         En México, a pesar de no ser de los mas dañados en este aspecto, en 1970 el total de protestantes era 880,000  actualmente ya son cerca de cinco millones.

§         En Estados Unidos todas las sectas tienen un altísimo ritmo de crecimiento. Algunas llegan a más del 1000%.


Grandes Religiones

Así mismo con otras religiones sucede algo similar. Por ejemplo con los judíos han pasado algunos inconvenientes como el surgido en el 2009 cuando un programa israelí pasó unos videos de burla y blasfemia contra la Virgen y Jesús[14]. También pueden mencionar las torturas y matanzas infringidas por los musulmanes contra los católicos[15]. Todo esto surgido de la intolerancia e incomprensión de la doctrina católica como Revelación de Dios.


Errores al interior de la Iglesia

Y ni qué decir de aquellos que estando dentro de la Iglesia se levantan contra ella cuestionando la autoridad del Magisterio actual como los lefevbristas o sedevacantistas.

La Apologética entonces busca responder preguntas cruciales que se plantean ante la fe católica como por ejemplo: ¿por qué soy católico?, ¿Dios fundó una Iglesia? ¿Qué garantía hay de que la Iglesia Católica es la fundada por Cristo? ¿Es Cristo Dios o el anunciado por los profetas? ¿Es la Biblia inspirada?

Estas preguntas las responde la Apologética teniendo en cuenta las circunstancias del mundo en que vivimos, siempre buscando llegar a dar respuesta a los nuevos dilemas que se presentan en cada época.

 Así que la Apologética se enfoca para responder a: 

  • Los creyentes que necesitan confirmar su fe. Muchos católicos aman al Señor de corazón, viven felices en la Iglesia pero muchas veces no tienen las herramientas para evangelizar, no tanto por ellos sino por los que se les acercan. La Apologética se presenta a ellos como la oportunidad de vivir un catolicismo por convicción, como dirá el folleto referido de EWTN lineas arriba:
La excelencia de la Apologética consiste, pues, en llevarnos a ser católicos por convicción, a profesar TRIUNFALMENTE nuestra religión
, por estar plenamente convencidos de que el Catolicismo es la Religión Verdadera, de que es la RELIGION DE DIOS. 
  • Los no católicos, que sea por ignorancia, resentimiento u odio, se enfilan contra la Iglesia para desvirtuarla e imponer su credo como el verdadero. A estos debemos tener siempre la valentía y la humildad para mostrar la verdad de la Iglesia. La Apologética se presenta ante ellos como una oportunidad de diálogo para esclarecer sus errores y mostrar la verdad de la doctrina católicaEl Concilio Vaticano II, en el documento Unitatis Redintegratio expresa frente a los hermanos separados[16] :

La fe católica hay que exponerla al mismo tiempo con más profundidad y con más rectitud, para que tanto por la forma como por las palabras pueda ser cabalmente comprendida también por los hermanos separados.

 Finalmente, en el diálogo ecumenista los teólogos católicos, bien imbuidos de la doctrina de la Iglesia, al tratar con los hermanos separados de investigar los divinos misterios, deben proceder con amor a la verdad, con caridad y con humildad. Al confrontar las doctrinas no olviden que hay un orden o "jerarquía" de las verdades en la doctrina católica, por ser diversa su conexión con el fundamente de la fe cristiana. De esta forma se preparará el camino por donde todos se estimulen a proseguir con esta fraterna emulación hacia un conocimiento más profundo y una exposición más clara de las incalculables riquezas de Cristo (Cf. Ef., 3,8). 

  • Los no creyentes, los ateos y agnósticos que consideran innecesario a Dios y falsa toda creencia en una divinidad. A estos hay que mostrarles con el uso de la ciencia como esta no contradice a Dios. Dice el Concilio Vaticano Segundo al respecto: El remedio del ateísmo hay que buscarlo en la exposición adecuada de la doctrina y en la integridad de vida de la Iglesia y de sus miembros

 

Como vemos, la labor de la Apologética es muy amplia y muy rica en contenido, pues es poder explicar la doctrina católica a todo el que la necesite. Esto fue entendido por Juan Pablo II, quien en un discurso a los Obispos de Canadá dio las pautas de la Apologética correcta. Coloco el extracto completo pues creo es muy necesario para que vayamos entendiendo el por qué de este curso y la finalidad para ponerlo al servicio de la Iglesia[17]:

 6. Enseñar la fe y evangelizar significa proclamar al mundo una verdad absoluta y universal; pero debemos hablar de un modo apropiado y coherente, que permita a la gente acoger dicha verdad. Reflexionando sobre lo que eso implica, Pablo VI especificó estas cuatro cualidades: perspicuitas, lenitas, fiducia y prudentia, es decir, claridad, mansedumbre, confianza y prudencia (cf. Ecclesiam suam, 75).

Hablar con claridad quiere decir que debemos explicar de manera comprensible la verdad de la Revelación y las enseñanzas de la Iglesia. No sólo debemos repetir, sino también explicar. En otras palabras, hace falta una nueva apologética, que responda a las exigencias actuales y tenga presente que nuestra tarea no consiste en imponer nuestras razones, sino en conquistar almas, y que no debemos entrar en discusiones ideológicas, sino defender y promover el Evangelio. Este tipo de apologética necesita una "gramática" común con quienes ven las cosas de forma diversa y no comparten nuestras afirmaciones, para no hablar lenguajes diferentes, aunque utilicemos el mismo idioma.

Esta nueva apologética también tendrá que estar animada por un espíritu de mansedumbre, la humildad compasiva que comprende las preocupaciones y los interrogantes de los demás, y no se apresura a ver en ellos mala voluntad o mala fe. Al mismo tiempo, no ha de ceder a una interpretación sentimental del amor y de la compasión de Cristo separada de la verdad, sino que insistirá en que el amor y la compasión verdaderos plantean exigencias radicales, precisamente porque son inseparables de la verdad, que es lo único que nos hace libres (cf. Jn 8, 32).

Hablar con confianza significa que, a pesar de que otros puedan negar nuestra competencia específica o reprocharnos las faltas de los miembros de la Iglesia, nunca debemos perder de vista que el evangelio de Jesucristo es la verdad a la que aspiran todas las personas, aunque nos parezcan alejadas, reticentes u hostiles.

Por último, la prudencia, que el Papa Pablo VI define sabiduría práctica y buen sentido, y que san Gregorio Magno considera la virtud de los valientes (cf. Moralia, 22, 1), significa que debemos dar una respuesta concreta a la gente que pregunta: "¿Qué hemos de hacer?" (Lc 3, 10. 12. 14). El Papa Pablo VI concluyó afirmando que hablar con perspicuitas, lenitas, fiducia y prudentia, "nos hará discretos. Nos hará maestros" (Ecclesiam suam, 77). Queridos hermanos en el episcopado, estamos llamados a ser ante todo maestros de la verdad, que no dejan de implorar "la gracia de ver la vida en su totalidad, y la fuerza de hablar eficazmente de ella" (Gregorio Magno, In Ezechielem, I, 11, 6).

 

La Apologética requiere claridad para no imponer sino conquistar almas, humildad para preocuparse por los interrogantes de los demás, confianza para saber sortear los reproches y reconocer que la Verdad está en Cristo, y prudencia para saber responder lo que se nos pregunta.

 

Resumen

La Apologética es la defensa sistemática de la fe católica, busca llegar a los creyentes, a los no católicos y a los no creyentes, para cada uno se exige un compromiso de responder los retos presentados. Busca explicar lo que la Teología define por fe en la autoridad divina y eclesiástica.

Se inició desde el siglo II como respuesta a los ataques judíos y romanos que enfrentó el Cristianismo. Entre sus exponentes están Justino Martir, Teófilo de Antioquía y Aristides.

Su importancia hoy día es fundamental ante el crecimiento de las sectas y enemigos de la fe.

Debe basarse en la confianza, humildad, claridad y mansedumbre, y sobre todo estar siempre sujeta a la gracia de Dios, sin la cual nada podemos hacer.

 

Preguntas para reflexionar

-          ¿Diferencio entre apología y apologética?

-          ¿Qué relación hay entre Teología y Apologética?

-          ¿A quienes se dirige la Apologética?

-          ¿Qué valores debe tener la Apologética hoy día?

-          ¿Siento real interés en continuar y aprender con el curso?

 

Para profundizar más puedes consultar la bibliografía utilizada en este tema.

 BIBLIOGRAFIA DE CONSULTA

[4] Cuando era niño, Demóstenes tenía un defecto de elocución en el habla. Esquines se burlaba de ello, y se refería a él en sus discursos por el apodo que le ponían, Bátalo, que al parecer podrían haber inventado o bien sus pedagogos o bien sus propios compañeros de juegos. Según Plutarco, durante el primer discurso público del joven Demóstenes, la audiencia se burlaba de su problema de elocución (dificultad en pronunciar la /R/) y su extraño y correoso estilo, que estaba plagado de largas frases con argumentos formalistas hasta un extremo duro y desagradable. Afirmaba el de Queronea que tenía una debilidad en la voz, un habla extraña y difícil de entender y una falta de aire que, al romper y desenlazar las frases, oscurecía mucho el sentido y el significado de lo que decíaDemóstenes llevó a cabo un estricto programa para superar esas deficiencias y mejorar su locución. Trabajó la dicción, su voz y sus gestos hasta el punto que su ahínco y su devoción se volvieron proverbiales. (Tomado de Wikipedia)

[5] Según la RAE: Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo. 

[6] http://www.newadvent.org/cathen/01618a.htm

[7] https://www.fernando-casanova.com/Apolog_tica.html 

[8] http://www.ewtn.com/library/SPANISH/EVC343SP.TXT

[9] http://www.newadvent.org/cathen/01618a.htm

[16] http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_decree_19641121_unitatis-redintegratio_sp.html

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