La adelphopoieisis no era matrimonio homosexual


Por Anwar Tapias Lakatt
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Dentro de la múltiples formas en que grupos homosexuales tratan de justificar y defender el derecho a que se legalice el matrimonio homosexual, y así sucedió en Estados Unidos (Junio de 2015), se han usado elementos sociales, políticos y hasta religiosos. Sí, religiosos, y si bien muchos de estos grupos y hasta "católicos" creen que Dios no se opone o bien, no tiene injerencia en esto, han querido hasta tergiversar la historia de la Iglesia para encontrar que en algún punto, fue favorable a las uniones homosexuales.
Cabe resaltar que no existe un sólo autor católico dentro de los Padres de la Iglesia, ni santos o teólogos posteriores en consonancia con el Magisterio, que se hayan atrevido a defender y justificar una relación contraria al orden natural creado por Dios. La evidencia es que no tendrían jamás forma de citar jamás algún documento católico al respecto.

La doctrina católica sobre la homosexualidad está clara y definida aun cuando mucho hay de distorsionado al respecto. Sólo por mencionar al Catecismo de la Iglesia Católica se deja claro que el homosexualismo es una inclinación desordenada, contraria al orden natural, que no procede de una complementariedad afectiva y sexual, y por lo tanto no pueden ser aprobadas (CIC 2357)
Al mismo tiempo reconoce que estas personas deben ser acogidas con respeto y sin discriminación; a la vez que las llama a la castidad y a una vida de oración y gracia sacramental para buscar la perfección cristiana. (CIC 2358 Y 2359)

Hace dos décadas, quien fue profesor de la Universidad de Yale, Jhon Boswell, publicó un libro titulado "Las uniones del mismo sexo en la Europa premoderna [1]" (1994, mismo año en que murió de sida) , con el fin de encontrar bases en la historia del Cristianismo que supuéstamente apoyarían la tesis de que la Iglesia en algún momento de la historia bendijo y formalizó "matrimonios" homosexuales. A simple vista es evidente lo absurdo de la tesis y totalmente contraria a la enseñanza de la Iglesia, no sólo ahora, sino desde siempre; sin embargo, lo particular de este libro y que da motivo a este artículo, es que Boswell toma manuscritos reales, que existieron y fueron utilizados en la antigüedad, pero los tergiversa y saca de contexto para dar la apariencia de que es cierta su postura.

¿Qué fue lo que dijo el libro que causó tanto impacto y emocionó a los grupos activistas homosexuales que buscan a como dé lugar conciliar a Dios con los actos homosexuales, aun cuando es imposible? El libro menciona que en la Edad Media, había un ritual en la Iglesia llamado "adelphopoieisis en el cual el sacerdote bendecía a dos personas del mismo sexo para unirlas, y que esto era una especie de matrimonio homosexual. Para sustentar esta tesis, Boswell aportó varios manuscritos en donde se sigue el ritual que se llevaba, y le da su propia traducción para que coincida con la postura que quiere defender.

Ya he mencionado que el rito sí existió, que era entre personas del mismo sexo, ¿pero de qué trataba? Partamos del mismo término griego: adelphopoieisis traduce como "hacerse hermanos". Este era un ritual por el cual se le daba un valor sagrado ante Dios a una amistad de dos personas que no tenían vínculo de sangre, por este ritual se hacían hermanos en lo espiritual, para servir juntos, cuidarse juntos, pero nada tenía que ver con uniones homosexuales. Boswell asume que esta ceremonia era un matrimonio, por encontrar elementos similares en ambas celebraciones como velas, unión de manos y recibir la comunión. Estos eran elementos comunes al matrimonio de rito bizantino[2] pero no significa que fuera un matrimonio. 
Vamos a mencionar a distintos autores que han dejado en evidencia las imprecisiones y errores de Boswell respecto al tema y la falsedad del tal matrimonio homosexual en la Edad Media.


Patrick Viscuso, sacerdote y canonista de la Arquidiócesis Ortodoxa Griega de Norte y Sudamérica expone en un artículo[3], las diferencias que existían entre un matrimonio bizantino y el rito del adelphopoieisis. Nos comenta:
A finales de Bizancio, la unión marital se estableció a través de un proceso que implicaba varias etapas: compromiso, contrato de matrimonio, noviazgo y coronación.
En esto expone una gran diferencia frente al adelphopoieisis, debido a que el matrimonio era un largo proceso e incluso involucraba la familia entera. Boswell parece obviar esto. Incluso, comete un grave error que hace notar Viscuso, y es que para los matrimonios se daban unas relaciones de parentesco y limitaciones para los familiares que no se daban para el adelphopoieisis. Es extraño que Boswell cite a un jurista del siglo X llamado Eustathios Rhomaius para decir que en el adelphopoieisis, las limitaciones e impedimentos sólo afectaban a los que hacían el rito pero no a los familiares. Adicionalmente, si en verdad la Iglesia bizantina contemplaba las disposiciones para los casos de divorcio de los matrimonios celebradas, no tuviera disposiciones para el adelphopoieisis si es que en verdad se consideraba un matrimonio legítimo.

Siguiendo con las objeciones que Viscuso coloca al libro de Boswell encuentra otras como por ejemplo que Boswell cita a Typikon de Juan Tzimisces en el siglo décimo a quien le traduce: "no se permite a cualquiera de los hermanos salir de la montaña para formar relaciones o uniones [sunteknias e adelfopoiesis] con los laicos, y en caso de que ocurra algo como esto ... ellos no pueden ir a sus hogares o desayunar con ellos.".
Viscuso deja ver que la palabra sunteknia expresa relación espiritual que se establece entre el patrocinador y ahijado en el Bautismo, pero Boswell cambió el contexto para adelfopoiesis.

Finalizando, Viscuso concluye:
El intento de Boswell para demostrar que los bizantinos consideraban adelfopoiesis como una forma de matrimonio fracasa porque su investigación presenta los hechos y acontecimientos históricos fuera de contexto.


Otro autor que logra extensamente refutar la postura de Boswell es Robing Darling Young, profesora de Teología en la Universidad Católica de América, la cual en un extenso artículo[4] logra responder claramente todos los supuestos de Boswell. Entre los argumentos más interesantes explica como Boswell acomoda la traducción del término griego "adelphos", a un significado oculto que le daría un sentido sexual. Realmente el argumento raya en la falsedad ingeniosa, y esto lo hace ver Darling Young quien explica que si bien hay términos griegos para amor (eros, agape y philo) y para matrimonio (gamos y nubere), que se superponen para describir las relaciones, Boswell intenta hacer lo mismo para adelphos, aduciendo que también puede implicar una relación homosexual. Para esto apela a que por ejemplo "dormir" hoy día puede implicar un contenido sexual de pareja, como quien dice "dormimos juntos". Expresa Darling Young:
Boswell en realidad cita el término "hermano", utilizado para referirse a los demás cristianos en los primeros siglos de la Iglesia, para reforzar su caso, que la palabra era metafórica y por lo tanto probable que signifique "amante", cuando en el contexto de los primeros cristianos significa simplemente perteneciente a la familia de Cristo, uno de los hijos adoptivos de Dios.

Como vemos, es demasiado forzado y rebuscado lo que plantea Boswell en su libro. Darling Young va más allá para lograr desenmascarar la mentira de Boswell sobre el cristianismo primitivo, pues para sostener su teoría de que "adelphos" también designaba relaciones homosexuales en forma oculta, debe hacer ver que desde el inicio, estas relaciones homosexuales eran aceptadas en el cristianismo primitivo. ¿Cómo lo hace? Tratando de mostrar que el matrimonio heterosexual y homosexual eran de rango equivalente en el Imperio Romano, y que el cristianismo adoptó y mantuvo ambas formas. Claramente esto contradice de frente la evidencia de la historia cristiana de los primeros siglos. Cita Young:
Durante los últimos quince años, todo el tema del matrimonio y la familia en la Antigüedad tardía ha sido objeto de un intenso escrutinio y Boswell dedica poco esfuerzo para la presentación de las conclusiones de esa investigación, sobre todo porque él está ansioso por demostrar la igualdad de derechos de las uniones homosexuales legales que supuestamente se puso al lado de matrimonio. 

Boswell va a remitirse a tres tipos de relaciones existentes en el imperio romano entre hombres, para suponer que ahí esta reflejado el matrimonio homosexual:
- Descripción novelada de un secuestro homosexual
- Un ritual similar a la hermandad de sangre
- Una forma de adopción legal entre varones. 
Sólo el tercero puede ser representante de cualquier procedimiento común a finales del Imperio, y ninguno es comparable a la institución del matrimonio. Sin embargo, por la cita selectiva Boswell da la impresión de que el matrimonio homosexual era aceptable y legal en el mundo al que llegó el cristianismo y descarta aquellos estudiosos que aceptaron el sentido llano de adopción fraterna como habiendo sido cegados por su homofobia.

Como nos muestra Young, Boswell lo que hace es acomodar datos, ser ambiguo en el contexto y forzar interpretaciones para querer encajar un matrimonio homosexual dentro del cristianismo. Y remata en su perverso intento en mostrar al cristianismo degradando el matrimonio (para ello cita a San Agustín antes de su conversión), a costa de desdibujar la acogida que tuvo entre los cristianos la vida ascética, y de que de forma arbitraria da por hecho que santos venerados como Sergio y Baco lo eran precisamente por ser homosexuales, una acusación aberrante y sin ningún fundamento, más en que son mencionados en el rito de Adelphopoieiesis. Lejos de eso, Sergio y Baco trabajaron juntos en la evangelización y así son representados, pero no porque hayan sido homosexuales, algo que sólo cabe en la cabeza de Boswell. Sería tan absurdo como decir que porque veamos a dos personas juntas en un servicio deban ser homosexuales.
Imagen de San Sergio y San Baco


Otro autor que llegó a refutar a Boswell fue Brent Shaw, profesor de Historia clásica de la Universidad de Princestone, el cual mencionó [5] en 1994, mismo año del libro de Boswell:
Dada la centralidad de la "nueva" evidencia de Boswell, por tanto, lo mejor es comenzar con la descripción de sus documentos y su importación. Estos documentos son liturgias para un ritual llamado adelfopoiesis eclesiástica o, en simples Inglés, el "hacerse un hermano." Lo que estos textos son, no son textos para las ceremonias de matrimonio. La traducción de Boswell de sus títulos (akolouthia eis adelphopoiesin y paralelos) como "La Orden de Celebración de la Unión de Dos Hombres" u "Oficio para unión de personas del mismo sexo" es incorrecto. En el original, los títulos dicen que no hay tal cosa. Y este tipo de traducción tendenciosa de los documentos se encuentra, por desgracia, todo el libro. Así, las palabras griegas que Boswell traduce como "estar unidos juntos" en la tercera sección del documento citado anteriormente son, de hecho, las palabras más comunes que significan "se convierten en hermanos" (genesthai adelphoi); y cuando se traducen de esta manera más sencilla, imparten un sentido bastante diferente para el lector.

Sobre los rituales en sí, Shaw menciona que nunca se deduce que sean matrimonios ni se tratan como tal:
No hay ninguna indicación en los textos mismos que estos sean matrimonios en ningún sentido que la palabra significaría para los lectores de ahora, ni en ningún sentido que la palabra habría significado a las personas luego: la formación de un hogar común, el intercambio de todo en una unidad de co-residencia permanente, la formación de una unidad familiar en la que los dos socios se comprometieron, a ser posible, a la otra, con la intención de criar a los hijos, y así sucesivamente.

Termina rematando:
Se emplearon los tipos de palabras usadas para expresar la nueva relación de "hermanos" (palabras que se encuentran también en los rituales eclesiásticos de Boswell) precisamente porque los hombres a menudo entraron en estas relaciones no por amor, sino por el miedo y la sospecha. De ahí el énfasis efusivo en la seguridad y confianza. Estas relaciones forman tan cerca un paralelo en las instituciones y prácticas sociales como uno podría desear tener como telón de fondo a las ceremonias de la iglesia, que se describen en los textos citados por Boswell. Aunque tales rituales hicieron crear vínculos de parentesco ficticios entre las partes en ellos, estos vínculos no se equivocaron o fueron confundidos con la unión del matrimonio. No se llevaron a cabo principalmente por razones eróticas o afectivas, para la formación de hogares, ni, siquiera en teoría, para la procreación de los hijos y la continuación de las líneas para el hogar.


Terminamos esta parte, mencionando a un autor cristiano ortodoxo que en siglos recientes escribió sobre el adelphopoieisis como fue Pavel Florensky [6], un sacerdote ortodoxo quien escribió una obra en 1914 titulada "El pilar y el baluarte de la verdad". En esta obra, Florensky hace mención del término adelphopoieisis y lo deja como la unión espiritual de amistad que tenemos como cuerpo de Cristo. Realza la amistad y utiliza tanto el filio como el ágape para mostrarlos combinados como elementos constitutivos.
Florensky enfrentó una época muy erotizada en Rusia, y frente a esto, levanta en enfoque muy teológico para darle el sentido a la amistad, a la relación filial de amor dentro del servicio a Dios.
Richard Somley en su obra "Amor Consciente: Perspectivas desde el cristianismo místico"[7] cita lo que Florensky consideraba el adelphopoieisis: "una clase de bendición sacramental de la amistad". Luego deja por tierra cualquier vínculo de este ritual con uniones homosexuales:
Viendo las cosas a la luz de lo que concierne hoy, algunos podrían ver la adelphopoieisis como un antecedente silencioso del matrimonio homosexual(y ha sido invocado en este contexto) pero esta visión no parece precisa ya que la Iglesia Ortodoxa tiene para bien o para mal, denuncias contra la homosexualidad.





Y Boswell no es el único que intenta hacer creer que el cristianismo en sus inicios aceptaba matrimonios homosexuales, un activista gay llamado Terence Weldon llega a la estupidez, porque no veo otro nombre de insinuar relaciones homosexuales entre personajes bíblicos como David y Jonatán, Rut y Noemí, lease bien: Jesús y San Juan. Luego de esto ya no queda más de qué ser capaz de blasfemar, pero lo tomo a consideración porque sí hay una tendencia y Boswell lo mostró, de querer a como dé lugar, insertar el homosexualismo realizado, dentro del cristianismo primitivo.

Weldon también apelará lo sucedido en la Edad Media:
La iglesia medieval mostró muchos ejemplos de honrar relaciones masculinas cercanas, por su valor espiritual, a partir del libro de Elredo de Rievaulx, "Sobre la amistad espiritual ", las cartas de amor y poesía abordados por muchos obispos y abades a sus amados.
Al igual que en el caso de Boswell, vamos a analizar qué escribió Rievaulx y por qué lo mencionan como prueba de relaciones homosexuales en la Edad media. Revaulx fue un religioso cisterciense que escribió en el siglo XII. En sus escritos le dedica gran espacio al valor de la amistad y precisamente Timothy Lin deja ver que recientemente se ha desatado una polémica al respecto de la obra de Revaulx alrededor del tema homosexual y su orientación sexual [8]. Podemos ver como Lin al explicar la obra de Revaulx zanja la cuestión y refuta la teoría según la cual, este autor mostraba inclinaciones al mismo sexo:
"Elredo escribió Amistad espiritual para aquellos comprometidos con un estilo de vida cisterciense, y que viven de acuerdo a las reglas monásticas benedictinas para una vida santa"
Por lo tanto, me resulta infructuoso sondear entre el Escila de las expresiones literarias formales de
Elredo sobre la amistad y la Caribdis de la motivos de la psicologización del santo, sentimientos y estado sexual con el fin de demostrar una interpretación especulativa de la sexualidad de Elredo que no tiene pruebas fuertes de aceptación. Reinterpretaciones de una supuesta atracción sexual hacia la masculinidad en la vida de Ninian, y en su elogio a Henry, hijo del rey David en 1153, deben ubicarse en el contexto de la espiritualidad monástica cisterciense. Por otra parte, a menudo se denunció la hipocresía cortesana y la promiscuidad monástica: es suficientemente para demostrar que para el abad, la castidad, es decir, la pureza en el santuario interior de su alma, es su lema para la vida, como se evidencia también en el espejo de la Caridad y Una regla de vida para el Recluse.

Por otro lado, Oscar de la Cruz Palma, de la Universidad de Barcelona dirá [9]:
Al ingresar en la vida monástica, Elredo, volviendo a la lectura de Cicerón, que le había sido tan útil, decide escribir un tratado sobre la amistad espiritual, completando, ‘endulzando’ y, sobre todo, reafirmando aquella opinión de un autor antiguo con la voz de las Sagradas Escrituras («et iterum atque iterum ea ipsa reuoluens, quaerebam si forte possent Scripturarum auctoritate fulciri», prol. 5) y de los santos padres («cum autem in sanctorum patrum litteris de amicitia plura legissem, uolens spiritaliter amare nec ualens, institui de spiritali amicitia scribere», prol. 6).

Así mismo, la hermana Forinda Panizo, de la comunidad de los cistercienses, de donde es Aelredus expone de forma muy clara en un artículo [10], el contenido del mensaje del monje; entre lo que menciona nos dice:
Como ya hemos aportado, el tratado de la Amistad Espiritualno puede ser entendido sino en relación con el Espejo de Caridad, obra que antecede en unos veinte años. Ya en su primera obra Elredo hablaba de la amistad como un abrazo de sacratísimo amor y como un género sacratísimo de caridad. San Elredo no puede concebir la amistad sino en el ámbito y clima de la caridad sobrenatural. Su vivencia y reflexión sobre la caridad fraterna lo lleva a descubrir dentro de ella un grado supremo: la amistad espiritual. En su tratado de la Amistad, no en vano llamada Espiritual, encontramos una psicología, una teología e incluso una mística de la misma.

Como vemos, Revaulx también es descontextualizado en su época y analizadas sus frases sin tener el contexto de su espiritualidad. De esta forma, el lobby gay intenta de forma desesperada apelar a autores medievales interpretando a su modo para justificar las uniones homosexuales. Incluso en su afán de desprestigio llegan a decir que el Cardenal Newman llegó a tener una relación homosexual con su amigo, lo cual carece de cualquier seriedad histórica.




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