La Encarnación de Cristo en Nuestra Vida


por Ina Hecker

“La paz se define como la concordia entre las partes disidentes. Por esto, cuando cesa en nosotros esta guerra interna, propia de nuestra naturaleza, y conseguimos la paz, nos convertimos nosotros mismos en paz, y así demostramos en nuestra persona la veracidad y propiedad de este apelativo de Cristo. Además, considerando que Cristo es la luz verdadera sin mezcla posible de error alguno, nos damos cuenta de que también nuestra vida ha de estar iluminada con los rayos de la luz verdadera. Los rayos del sol de justicia son las virtudes que de él emanan para iluminarnos, para que dejemos las actividades de las tinieblas y nos conduzcamos como en pleno día, con dignidad. ” San Gregorio de Niza


En el tiempo de Adviento, en el cual nos preparamos para la celebración de la venida de Cristo al mundo, Dios nos llama a mirar con ojos distintos nuestras vidas.
Dejamos nuestra ceguera de lado, nos dejamos iluminar por Jesús , por su vida en el Evangelio, para ver con Sus propios ojos , que es necesario cambiar, que es necesario entregar a El mismo para que por su gracia sea transformado desde materia simple a materia divina, de pan a Cuerpo de Cristo. 
En mi vida experimento este proceso en que Jesús mismo quiere tomar mi vida para llevar a cabo Su Obra, la Venida del Reino, mi propia santificación. Es curioso y hermoso como Dios obra en nuestra humanidad y va divinizando nuestro existir, si le pedimos, y dócilmente le dejamos obrar.

Pensaba  en mi propia vida contingente,justo un para de semanas antes de comenz
ar el Adviento , mi esposo tuvo que viajar hasta unos pocos días antes de Navidad, y el mismo día que viajaba, mi hijo mayor se quebró el pie, quedando yo acá con mis 4 hijos sola y con todo el peso del hogar , trabajo y quehaceres , una que otra batalla interna y una que otra batalla externa con los adolescentes que viven en mí casa, mis hijos!
Pensaba como en medio de mis pequeñas tribulaciones y terremotos personales, y precisamente en ellos, Dios quiere alumbrar, Dios quiere hacer que ahí precisame
nte en medio de mis propias tinieblas, mis propias áreas lúgubres, Jesús el Dios hombre, el hijo de Dios que vino al mundo para que el hombre se haga hijo de Dios, ilumine, para que vea todo como oportunidades de amar y de santificarme. 
En medio de mi tribulación me preguntaba porque Dios deja que los problemas lleguen cuando uno se siente mas desvalida, en medio de esos minutos de incertidumbre y debilidad, me ilumino pensar que  El esta conmigo aunque no lo veo, y recordé invocar al Espíritu Santo, la intercesión de todos los santos y en especial de nuestra Madre María. Me sentía como que el maligno me tenia agarrada de un brazo y me zarandeaba espiritualmente.
No es necesario que les diga que después de varios días de parecer que las tinieblas realmente me estaban rodeando y ganando terreno, Dios se ha encargado de hacer de todas estas situaciones de prueba, un paso mas a su competo Reinado, elevandolo todo, iluminándolo con su presencia y la asistencia de su Espíritu Santo. No sin antes llamarme a una mayor y constante conversión, a  dejar de lado mis faltas de esperanza, mis miedos, mis faltas de disposición para entregarme a los demás y mis egoísmos, para expresar mejor el Amor que el me ha dado para compartir como mama, en los pequeños detalles de cada día, y en especial en los que el me llama durante estos días de tempestad. No ha sido fácil, porque nuestra humanidad siempre nos traiciona, pero aceptar las cruces con alegría nos da una cierta licencia de llanto pero un llanto digno, un llanto ofrecido...

Siempre que mi esposo viaja le digo que vuelva pronto, porque no nací para ser mama soltera, pero Dios siempre me pone a prueba cuando el no esta, quizás porque me apoyo mucho en el o porque quiere que aprenda a apreciar mas al gran hombre que ha puesto a mi lado.  O bien Dios quiere recordarme de Su AMOR y Providencia que nunca me han fallado ni a mi familia.
Así, en estos días en que mi hijo se quebró el pie, todo se ha hecho mas dificultoso, y se me ha complicado la vida, pero al mismo tiempo he experimentado  como la gracia de Dios me  ha hecho caminar con mas firmeza con mas generosidad y con mayor diligencia,  virtudes que no podría tener por mi misma dado mi condición  natural de egoísmo, debilidad y flojera. 

 La Misa diaria y confesión regular han permitido este obrar de Dios en mi vida, quien transforma todas nuestras situaciones,haciendolas nuevas y luminosas, cuando libremente nos abandonamos en El. Dios se Encarna de esta forma en nuestra vida, quiere en cada situación de oscuridad y de pecado, sanar, iluminar y con su presencia. 

El nos impulsa a vivir un vida nueva que antes nunca podríamos haber vivido porque no le teníamos a El. Así a través del tiempo,Cristo a quien hemos declarado nuestro Rey va tomando posesión de cada situación, reformandonos y enseñándonos con su propia vida a ser personas distintas, a imagen suya. Nos llama a ser nuevos Cristos, a ser sagrarios vivientes de su Amor y divinidad, obra que lograremos solo con su ayuda.
En medio de un pesebre pobre y maloliente,Jesús quiso nacer, de la misma manera en nuestras oscurecidas, atribuladas e imperfectas vidas, El quiere reinar.

Digamos en este día esta hermosa palabra de invocación  y repitámosla toda esta semana, MARANATHA,  Ven Señor Jesús! Ven a nuestras imperfectas vidas, y como al pan del altar transformado en Eucaristía, para que tu te Encarnes realmente en nosotros y no seamos nosotros quienes vivamos sino Tu en nosotros, MARANATHA!!

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