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La Virgen María, un modelo a seguir

 

Por Eucaris Causil

eucaris@catolicosfirmesensufe.org


La Virgen María nace en un pequeño pueblo de Galilea, se llama Nazaret y ahí vivió con José y Jesús. Nazaret era un pueblo de artesanos, carpinteros y tal vez albañiles. Personas dedicadas a la manufactura, pero que en ese entonces representaban la parte menos favorecida de Israel, la familia de Jesús era pobre, María no tenía empleada domestica, ella hacía todos los deberes del hogar.

Cundo Jesús tal vez estaba en su adolescencia enviudó, Jesús a esa edad se pondría a trabajar lo que José le habría enseñado, pero de todas maneras no podía traer el sustento de la casa era todavía un joven. Al vivir cerca de sus parientes pienso que ellos le ayudaban y el Templo también, era un mandato que la ofrenda se diera a los huérfanos y viudas, así que María, pasó por momentos de escasez, su vida fue en medio de privaciones y trabajo duro, como la mayoría de todos los que estamos aquí.

En esa época, la mujer no contaba con una buena posición, se le negaba el derecho a hablar en público y no entraba en la Sinagoga, ni le era lícito estudiar la Palabra; pero los padres de la Virgen la consagraron al Señor y por ello la llevaron al Templo cuentan los apócrifos, y María vive desde los tres años hasta su desarrollo en el Templo, es ahí donde María escuchando podía aprender todo lo relacionado a las Sagradas Escrituras.

José era un hombre muy sabio, debió no sólo haberle enseñado la carpintería sino muchas cosas más a Jesús, pero la enseñanza de las Sagradas escrituras debió haberla recibido de su madre, aunque Jesús era la Verdad y la Palabra viva, era un niño normal de su época y recibía lo que sus padres le daban, Jesús creció en medio de las explicaciones de los libros Sagrados de Israel y de las alabanzas que escuchaba de su Madre. La Virgen era una mujer criada en medio de sacerdotes su vida era la alabanza y la oración a Dios, Jesús lo que debió haber visto fue a una mujer entregada a Dios, que le ofrecía al Señor oraciones y alabanzas.

Con base en lo anterior pregunto: ¿Qué es lo que hoy en día les enseñamos a nuestros hijos?


1.      Se le enseña la calle, porque se pasa más tiempo donde la vecina que en la casa.

2.      Se le enseña a ver televisión, porque no le sacan tiempo para llevarlos a escuchar la palabra de Dios, en la misa.

3.      Se le enseña la ociosidad porque no se les incentiva a la lectura, las madres no sacan tiempo para leerles una parte de la biblia antes de acostarlos.

4.      Se les enseña a no amar a Dios, porque el escuchar las alabanzas es de evangélicos, porque antes de comer no se agradece a ese Dios que suministró el alimento, porque se ríen enseñándoles palabras vulgares cuando están comenzando a hablar, sin preveer que al crecer dirán peores, se discute al frente de ellos y se les enseña la violencia. No se les enseña a darle un puesto en su vida a Dios.

 

En las revelaciones privadas a María Valtorta, redacta una visión en la que el Señor le mostró una escena, era en Nazaret, Jesús llegaba de hacer uno de sus recorridos por la región predicando, cuando volvió a casa, La Virgen se le tiró en brazos, estaba feliz de ver nuevamente a su hijo y se emocionaba, no sabia ni que decirle, le buscaba ropa limpia para que se cambiara, le limpiaba los pies, se ponía a buscar los alimentos para prepararle lo que más le gustaba. Pero él no quería nada de eso, sólo quería sentarse y apoyar la cabeza sobre sus piernas y descansar, para que ella suavemente le acariciara la cabeza. Eso era lo que más le gustaba a Jesús, según las revelaciones de Maria Valtorta.

Si eso hacía María a su hijo de más de 30 años, cuánto más cuando Jesús era niño. Te pregunto nuevamente:

1.      ¿Qué lenguaje de amor enseñamos a nuestros hijos hoy?

2.      ¿Qué palabras diriges a tus hijos?

3.      ¿Qué cuidados ofreces a tus hijos?

Cuando la delicadeza y la feminidad de la mujer se ha perdido, no podemos dar a nuestros hijos mucho, al llamarles la atención se hace con palabras groseras, hasta vulgares, no hay una caricia temprano ni un beso en la noche, vemos niños pidiendo en las calles, niñas adolescentes vendiendo su cuerpo, niños perdidos, dónde están sus madres? Ya no hay una conciencia de lo que es realmente un HIJO. Un Hijo es una bendición de Dios, la prueba del amor de Dios, que estamos haciendo con esas bendiciones.

Ahora cuando la popularidad de Jesús creció y hablaba en el Templo, los escribas y fariseos no gustaban de él, lo primero que le cayó a Jesús fue la familia, lo criticaban, se burlaban de él, le decían loco e insultaban a María con palabras, ella sin embargo lo acompañó todo el tiempo y mostró María sus virtudes y lo que había en su corazón,  nuestra Madre nos dejó muchas enseñanzas pero me voy a enfocar en tres de acuerdo a lo que vivió con Jesús en ese momento.

1.      Prudencia: Cuando observaba la forma cómo trataban a su hijo, ella callaba para no discutir con los demás, ni recibir el veneno que le podían ofrecer en cada insulto, tan prudente que en su entrada triunfal a Jerusalén, la Virgen no se figuró por ninguna parte, pero desde el momento de su apresamiento hasta su muerte estuvo a sus pies. En la primera escena no quiso ser vanagloriada por ser la madre del Mesías, pero en la segunda escena no le importó que dijeran que era la madre de un condenado, ahí fue cuando salió, porque es ahí cuando su hijo la necesitaba ver.

2.      Humildad: Porque a pesar de saber que Jesús tenía la razón, que era hijo de Dios y que todo lo que predicaba era por orden del Dios altísimo, no reveló el plan divino, renunció a su orgullo y hasta su dignidad de mujer, permitiendo que la juzgarán por el comportamiento de Jesús, se sometió a la voluntad de Dios, que sabia que si todo estaba revuelto y todo estaba en contra de Jesús, así lo había dispuesto Dios y así tenía que ser. Ocupó su lugar de esclava del Señor, por ello fue coronada como Reina y Madre de todo lo creado.

3.      Servicio: No guardó resentimientos en su corazón y sus manos siguieron sirviendo al que necesitaba de ellas, Alfeo padre de judas y Simón, primos del Señor, estaba enojado con Jesús, había insultado a María porque su casa se estaba cayendo y los únicos hijos varones que tenía estaban detrás de Jesús predicando locuras, y cuando Alfeo enfermó María fue quien lo asistió. Esto también hace parte de una de las revelaciones que recibió Valtorta. No importa cual era su sufrimiento, ni su necesidad, ella siempre estaba dispuesta a servir.

La Virgen Santísima, es un ejemplo de mujer, de esposa, de madre, de sierva del Señor, y lo hizo en las peores condiciones, nosotros tenemos otra situación, mejores condiciones que en las que ella se desenvolvió y mas sin embargo nos equivocamos tanto.

Hoy quiero que te cuestiones en tres aspectos:

1.      ¿Cuál es la imagen que mi hijo tiene de mi?

2.      ¿Cómo es la relación que he mostrado con la familia?

3.  ¿Cómo ve mi hijo, mi relación con la comunidad?.

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