Leyendas contra el 12 de octubre

Resultado de imagen para aztecas sacrificaban humanos

Por Anwar Tapias Lakatt


Cada vez que llega el 12 de octubre se pueden vislumbrar que todavía las leyendas negras afectan muchas mentes, que dan por hecho como con certeza comprobada lo que un grupo pequeño ha sentenciado sobre la presencia de España en América. Se analiza este acontecimiento tan complejo buscando volverlo un simple intento de una cultura aplastar a la otra, sin permitir ahondar todo lo que permite abordar el acontecimiento histórico. Y se reduce y denigra la llegada de España bajo dos formas engañosas: una, que los indígenas vivían en paz y armonía antes que llegaran los españoles, y dos, que España solo llegó a matar, robar y destruir. Si esto lo dice cualquiera en internet ya pues debe ser cierto, sin embargo es muy simplista analizar épocas de la historia en blanco y negro, pues entran en juego muchos factores y condicionantes que debemos tener presente para lanzar un juicio de valor.

No pretendo hacer un estudio sobre la llegada de España y las implicaciones, simplemente en pocas líneas quiero presentar evidencias que desmienten las dos falsas premisas, que se han vuelta el único punto de atención. No podemos negar obviamente que abusos, agravios, muertes y malos tratos si llegó a haber, y precisamente las muestras de rechazo son precisamente parte importante que hubo defensores y detractores, por lo que si le achacamos los malos a España, también se le deben achacar los buenos.  Nada es más sano que comprender, cuestionar y aceptar lo pasado, sin quitar ni ponerle. 

 


Los indígenas vivían en paz y armonía antes de llegar los españoles

Quienes venden esta idea se imaginan seguramente un paisaje de folleto de testigos de Jehová, en donde el niño juega con el león tiérnamente, pero las excavaciones que se han ido dando con los años logran demostrar que grupos aztecas sacrificaban personas en honor a los dioses, algo que se daba también en otras culturas, pero en esas no se intenta vender una armonía que acá sí se quiere afirmar.

Una de mucho impacto se dio en el año 2015, en el Gran Tzompantli de la antigua Tenochtitlán, en la que se descubrió un templo en el cual se sacrificaban hombres, mujeres y niños, cuyos cráneos se evidenció que eran de Mesoamérica, mucho antes de la llegada de los españoles. Esto demuestra que las tribus indígenas más que pacíficas, eran violentas y no como nos quieren vender. Las imágenes fueron publicadas en este enlace por la National Geographic., que precisamente no se caracteriza por querer dejar bien al Cristianismo.

¿Esto es lo único que se podría mostrar de estas culturas? Evidentemente no, pero sí dejan ver que fue un ambiente hostil el que encontraron los españoles, y cuando se enfrentan una hostilidad violenta con una conquista por las armas, se va a generar mas violencia, así como había grupos más tranquilos y españoles con sano deseo.

El historiador mexicano, sí, no español, mexicano, Alfredo Lopez describe en un escrito titulado El Templo mayor de México Tenochtitlán según los informantes indígenas, lo siguiente que narró Fray Bernardino de Sahagún en esa época[1]:

“Y también arriba estaba la piedra redonda, muy grande, llamada téchcatl (piedra de los sacrificios;) o encima de ella se sacrificaba; así  honraban a sus dioses. Y la sangre, de los que morían, llega­ hasta abajo, hasta acá escurría: en todos (los templos) era así; en todos los templos estaban los dio­ses.

En otra parte se describe así:

Tzompantli de Yopico: ahí se ensartaban las cabezas de los cautivos y de los que rayaban en (la veintena de) Tlacaxipehualiztli; también anualmente.

Tzompantli, el tzompantli de Yacatecutli: ahí se ensartaban las cabezas de los cautivos que mo­rían en lo alto del templo de Yacatecutli, en (la veintena de) Xocotl Huetzi del calendario.

Estas descripciones gráficas se pueden corroborar con las excavaciones realizadas y notar que los aztecas de esa época eran pueblos sangrientos. Incluso vivían en guerra civil, por lo que el panorama que encontraron los conquistadores no fue el de pueblos en paz y armonía absoluta respetándose la vida. De esta forma es que se entiende que los conquistadores hayan encontrado apoyo de ciertos grupos indígenas que querían librarse del yugo dominante de otras tribus.


También se puede verificar la página web del Museo del Templo Mayor, en donde en la sección referente a sacrificios explica:

Resultado de imagen para museo del templo mayor sacrificio humano

También pueden observarse objetos relacionados con rituales como el sacrificio humano, como por ejemplo, los cuchillos-rostro, así como las impactantes máscaras-cráneo. Así mismo, se exhibe un grupo de cráneos de decapitados, los cuales presentan las características perforaciones en el temporal por las que se cruzaba una estaca para colocarlos en el altar Tzompantli. Además, estos cráneos presentan huellas de haber sido desollados, antes de ser exhibidos en dicho altar

El visitante podrá conocer otros objetos relacionados con las ceremonias rituales, como los braseros, en los que se quemaba el copal, figuras hechas con esta resina, instrumentos musicales, collares y cuentas de adornos suntuarios, entre otros[2].


El arqueólogo mexicano Enrique Martínez Vargas, investigador del Centro INAH Tlaxcala, describe el acontecimiento en que una caravana del conquistador Cortez fue interceptada por un grupo indígena de los Zultec, caravana que estaba conformada entre otros, por enfermos y mujeres, quienes fueron apresados y sacrificados por los indígenas. En uno de los relatos de la época, el arqueólogo describe:

Hallóse allí en aquel pueblo mucha sangre de los españoles que mataron, por las paredes que habían rociado con ella a sus ídolos; también se halló dos caras que habían desollado, y adobado los cueros como pellejos de guantes, y las tenían con sus barbas puestas y ofrecidas en unos de sus altares; así mismo se halló cuatro cueros de caballos curtidos, muy bien aderezados, que tenían sus pelos y con sus herraduras, coladas y ofrecidas sus ídolos en el cu mayor: y halláronse muchos vestidos de los españoles que habían muerto, colgados y ofrecidos a los mismos ídolos[3].

Con estos textos y evidencias históricas, no opiniones personales, simplemente es para mostrar que lo que los españoles encontraron en América, fue hostil, violento en muchos casos, y no solo indígenas pacíficos.

Vea también
El altar azteca de sacrificios que horrorizó a Hernán Cortés y a los conquistadores españoles

Así fue la lucha en el Imperio español por defender los derechos de la población indígena

 

Los españoles (y la Iglesia) sólo vinieron a saquear, violar y matar

Esta acusación es injusta con todo lo que España trajo al nuevo continente, empezando por la fe en Cristo, medicinas, idioma, productos, estudio, civilización, mestizaje y todo lo propio del choque de dos culturas. También llegaron maleantes, gente sin buenas intenciones, otros con deseo de poder, corruptos, pero era difícil evitar que se diera. Muchos se aventuraron a tener dinero, poder y causaron daño y dolor en los indígenas. Sin embargo quiero aportar dos pruebas de la intención de la Corona Española y la Iglesia por proteger la vida y dignidad de los indígenas, pues siempre se pinta a la Corona y a la Iglesia como los principales causantes de todo el daño.


Las leyes de Burgos

Las leyes de Burgos son el resultado de una reunión en Burgos, de juristas y teólogos para definir el trato y leyes aplicables a los indígenas en América, y fueron dictadas en 1512. Como precedente se tiene que en 1511, un fray dominico llamado Antonio de Montesinos, predicó un serrmón en el que condenaba el trato injusto que varios compatriotas daban a los indígenas, esto fue un detonante que hizo que el rey Fernando convocara una junta que tratara el tema del trato a los indios. Los principios que debían regir las leyes eran:

  •       Los indios son libres y deben ser tratados como tales, según ordenan los Reyes
  •       Los indios han de ser instruidos en la fe como mandan las bulas pontificas
  •       Los indios tienen obligación de trabajar sin que eso estorbe en su fe
  •     El trabajo que hagan los indios debe ser acorde a su constitución, de modo que lo puedan  soportar, y ha de ir acompañado de sus horas de distracción y descanso.
  •       Los indios han de tener casas y haciendas propias

Como se puede apreciar, hubo un deseo legítimo de salvaguardar la vida y dignidad de los indígenas. Pero en la práctica fue difícil, lo que no permite lanza una injusta acusación contra España. Es decir, no se niegan los abusos, pero no se puede acusar que eso era una política de Estado, pues a diferencia de las regiones conquistadas por los ingleses, la Corona permitió el desarrollo de los indios. ¿Se ha preguntado como le fue a los nativos americanos en Estados Unidos?

Como dirá Cesar Cervera en su artículo[4] en el País sobre estas leyes:

Pese a sus defectos, las Leyes de Burgos fueron precursoras dentro del derecho internacional y representaron una legislación vanguardista para su tiempo; sin embargo, la realidad es que no siempre se cumplió en los territorios españoles de ultramar y su valor efectivo se limitó a acotar las encomiendas.

En un edicto de 1530, Carlos I de España prohibió toda forma de esclavitud en cualquier tipo de circunstancia, pero los abusos siguieron una vez más, a pesar de los esfuerzos de la Corona, dando lugar a la voz más crítica de entre todos los misioneros: Bartolomé de Las Casas.

Le puede interesar 10 razones que desmontan el genocidio indio en la conquista de América



La condena contra la esclavitud 

Otro punto importante es notar lo que la Iglesia legisló en contra de la esclavitud. Por ejemplo, Rino Cammilleri, en su obra Los monstruos de la razón: viaje por los delirios de utopistas y revolucionarios resume la acción de los Papas de la época así:

"Ya en 1434 el Papa Eugenio IV había definido la esclavitud como un acto ilícito y criminal. En 1462  Pio II tronaba contra el “impío comercio”; sucesivamente, Sixto IV daba facultad a los misioneros para excomulgar a los esclavistas y en 1537 Pablo III escribía claramente que los dichos indios y todos los otros pueblos que en un futuro podrían constituir parte de la cristiandad no serán privados de su libertad y de sus bienes aunque no sean cristianos"[5]

En esta misma línea sobresalen figuras de la Iglesia como Bartolomé de las Casas o san Pedro Claver, que retratan en detalle la preocupación de la Iglesia por el trato de indios y esclavos. Acusar a la Corona y a la Iglesia sin entrar a analizar a detalle, es ignorar la labor de personajes como estos, y como muchos otros.

 Resultado de imagen para bartolome de las casasResultado de imagen para san pedro claver


Un tercer punto lo retrata el Catecismo de 1583, establecido en Lima en un concilio provincial, presidido por Santo Toribio de Mogrovejo. El Catecismo daba los lineamientos de como evangelizar a los indios. Seguro alguno imagina el rifle y el látigo, pero veamos lo que la Iglesia en el Perú enseñaba:

"El tercero aviso es del modo de proponer esta doctrina y enseñar nuestra fe: que sea llano, sencillo, claro y breve, cuanto se com­padezca con la claridad necesaria.
Y, así, el estilo de sermones o pláticas para indios se requiere ser fácil y humilde, no alto ni levan­tado; las cláusulas no muy largas, ni de rodeo; el lenguaje no exqui­sito, ni términos afectados; y más a modo de quien platica entre compañeros, que no de quien declama en teatros. 
Finalmente, el que enseña ha de tener presente el entendimiento del indio a quien ha­bla, y a su medida ha de cortar las razones, mirando que la garganta angosta se ahoga con bocados grandes. Esto advierte el sabio, cuando dice: Doctrina prudentium facilis (Pr. 14, 6).

Pero entonces, ¿todo fue bueno? No. Claro que hubo excesos, violencia, maltrato, pero no se puede condenar el legado de España de forma tan irresponsable creyendo lo que pulula por ahí. Los acontecimientos deben revisarse en su contexto histórico. Se debe hacer un juicio ponderando todo lo ocurrido y bajo unos parámetros que tal vez no sean los mismos hoy día.

Bien decía la Comisión Teológica Internacional sobre las culpas del pasado en la Iglesia:

La identificación de las culpas del pasado de las que enmendarse implica, ante todo, un correcto juicio histórico, que sea también en su raíz una valoración teológica. Es necesario preguntarse: ¿qué es lo que realmente ha sucedido?, ¿qué es exactamente lo que se ha dicho y hecho? Solamente cuando se ha ofrecido una respuesta adecuada a estos interrogantes, como fruto de un juicio histórico riguroso, podrá preguntarse si eso que ha sucedido, que se ha dicho o realizado, puede ser interpretado como conforme o disconforme con el Evangelio, y, en este último caso, si los hijos de la Iglesia que han actuado de tal modo habrían podido darse cuenta a partir del contexto en el que estaban actuando. Solamente cuando se llega a la certeza moral de que cuanto se ha hecho contra el Evangelio por algunos de los hijos de la Iglesia y en su nombre habría podido ser comprendido por ellos como tal, y en consecuencia evitado, puede tener sentido para la Iglesia de hoy hacer enmienda de culpas del pasado[6].

Solo pedimos objetividad para no vender los extremos de que nada fue bueno o que todo fue bueno. En nuestra historia hay un legado venido de España que no podemos rechazar, más si eres cristiano, pues la fe llegó por ahí. 

Comments