Los Ataques al Sacerdocio Cristiano

Estamos viviendo otra de esas épocas en las que la Iglesia es atacada a través de lo que hacen sus miembros o sus instituciones, en estos momentos vivimos un ataque a lo que representa la figura del sacerdote así que no está de más el que recordemos la razón de su existencia.

El sacerdocio no es un trabajo o una afición dentro de la Iglesia, tampoco es el objetivo de todos los católicos el ser sacerdote (o Papa): El sacerdocio es una vocación sagrada para todos los que están dispuestos a servir a Dios a través de ese servicio a la Iglesia, reuniendo al “rebaño” de la Iglesia en torno a ellos, porque un sacerdote es (y debe ser) eso, alguien que esté dispuesto a renunciar a si mismo (“ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi”:Galatas 2,20) (1 Corintios 32-34) para ir a donde la Iglesia le necesite.

Por eso cuando Benedicto XVI escribe a los católicos de Irlanda (junto con unas palabras que dejan algún espacio a la misericordia) dedica unas palabras tan duras a los que se han aprovechado de su cargo para cometer un crimen tan horrendo:

http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/letters/2010/documents/hf_ben-xvi_let_20100319_church-ireland_sp.html

7. A los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños


Habéis traicionado la confianza depositada en vosotros por jóvenes inocentes y por sus padres. Debéis responder de ello ante Dios Todopoderoso y ante los tribunales debidamente constituidos. Habéis perdido la estima de la gente de Irlanda y arrojado vergüenza y deshonor sobre vuestros semejantes. Aquellos de vosotros que son sacerdotes han violado la santidad del sacramento del Orden, en el que Cristo mismo se hace presente en nosotros y en nuestras acciones. Junto con el inmenso daño causado a las víctimas, un daño enorme se ha hecho a la Iglesia y a la percepción pública del sacerdocio y de la vida religiosa.
Os exhorto a examinar vuestra conciencia, a asumir la responsabilidad de los pecados que habéis cometido y a expresar con humildad vuestro pesar. El arrepentimiento sincero abre la puerta al perdón de Dios y a la gracia de la verdadera enmienda.
Debéis tratar de expiar personalmente vuestras acciones ofreciendo oraciones y penitencias por aquellos que habéis ofendido. El sacrificio redentor de Cristo tiene el poder de perdonar incluso el más grave de los pecados y extraer el bien incluso del más terrible de los males. Al mismo tiempo, la justicia de Dios nos llama a dar cuenta de nuestras acciones sin ocultar nada. Admitid abiertamente vuestra culpa, someteos a las exigencias de la justicia, pero no desesperéis de la misericordia de Dios.
El sacerdocio existe porque Cristo (sacerdote eterno) bajó a la tierra y por eso está intimamente unido a Él, es más hay momentos en la función del sacerdote en las que su propio poder o autoridad desaparecen para ser sustituidas por las de Cristo mismo, esto ocurre en momentos como la consagración del pan y el vino o en la confesión, en ellos Cristo sacerdote se une a la Iglesia como el esposo a su esposa (2 Corinitos 11, 1-3; Efesios 5, 32; Apocalipsis 19 7-9; Ap. 21 2-3; Ap. 22,16-20), por ello no es por el poder del sacerdote, sino por Cristo, que se obran esos milagros.

Por eso quien busque el sacerdocio para conseguir poder, prestigio o cualquier beneficio personal obra mal, pero quien movido por su amor a Cristo y a su Iglesia lo busque obra bien.
Comments