La Virgen Maria y los Jovenes

La Virgen María y los Jovenes
 
 
 
Sobre un escenario presidido por la cruz y un icono de la Virgen María, ubicado en el Paseo Marítimo, jóvenes de distintas nacionalidades rezaron, en español, francés, inglés, italiano y brasileño, los misterios gozosos del Santo Rosario. [1]
 
 
"Como un aporte personal, durante muchos años nunca medite el Rosario, solo cuando fui llamado y acepte el llamado osea la voluntad del Padre pude ver lo que tenia oculto y ahí es cuando como Cristianos nacemos de nuevo e iniciamos un nuevo caminar con nuestra propia Cruz. No dejes que te engañe el mundo se cauto como Cristo mismo cuando fue tentando por el Mal, el cual le prometia muchas cosas del mundo, no dejes que el mundo te absorva, por lo contrario lleva al mundo a DIOS."
Pensamiento de Cesar Parra
 

La Iglesia no se cansa de asegurar que los jóvenes son la esperanza del mañana. Y si María es la que mejor ayuda y ofrece el ejemplo de vivencia de la esperanza, el joven debe acogerse a Ella con un interés y un amor entrañable, como lo hicieran los jóvenes en los mejores tiempos.

La juventud actual siente anhelos de hacer nuevas las cosas. Pues bien, María puede llegar a ser el tipo ideal al cual dirigir su mirada y su ilusión; tipo en el cual se pueden inspirar sus ansias de renovación de la sociedad actual, porque la Virgen señala con rasgos seguros el camino de la humanidad nueva, que se dirige hacia el hombre nuevo, Jesucristo.

Siendo cierto lo que dice Juan Pablo II de que "María debe encontrarse en todas las vías de la vida cotidiana de la Iglesia" y por ende, en la vida del joven, éste puede hallar la figura concreta que ilumine su vida, puesto que en Ella culmina la auténtica vida cristiana de liberación y santificación.

Esto resulta evidente, ya que el joven de hoy quiere a toda costa ser libre de todo aquello que no es vida auténtica o que no llega a responder plenamente a la más verdadera realidad. El joven busca mayor autenticidad; rehúsa lo tradicional por hallarlo falto de creatividad o por depasado: rechaza el legalismo porque lo encuentra frío y sin vida: desprecia la autoridad cuando ve que ésta se halla desprovista de competencia y de testimonio auténtico; quiere romper a toda costa con los esquemas opresores del pasado porque los considera una ofensa a la persona-lidad.

Precisamente la Virgen María ofrece el gran modelo de libertad y de realidad verdadera. Ella estaba sometida a la Ley mosaica, pero en su interior, obrando libremente, dejó la estructura del Antiguo Testamento para entrar en la etapa nueva del Nuevo Testamento; se presenta como la anti-estructura porque llegó a sumergirse en el régimen divino de la gracia, de la libertad y de la comunión con Dios y su prójimo, tanto que su canto del Magníficat se considera como la Carta Magna de la revolución evangélica. ¡Qué bueno sería que nuestros jóvenes la reflexionaran bajo esta perspectiva!.

El mundo juvenil siente una fuerte llamada a la vivencia de la pobreza y para ello, muchos jóvenes tratan de librarse de lo superfluo y aún de cierta cultura adquirida, llena de lujo y de egoísmo muchas veces, para tratar de vivir en fraternidad y aún llegar hasta la comunidad de bienes. Estos son anhelos muy válidos que tienen una gran fuerza evangélica cuando se los sabe canalizar debidamente.

Aquí también María les ofrece una imagen vivísima de la pobre de Yahvé, totalmente libre, sin apegos terrenales y siempre dispuesta a ceder sus ideas y pensamientos para dar paso en Ella al Espíritu de Dios, quien para llenar el hombre primero lo despoja.

De esto, el ejemplo más claro lo tenemos en el Calvario, al pie de la Cruz, en donde la Virgen perdió todo, hasta su propio hijo, para llegar a ser la Madre de todos, la Madre de la humanidad. Mirando así el joven a la Virgen, puede llegar a poseer una riqueza espiritual tal, que lo esté impulsando siempre a vivir en la pobreza material de desapego y autenticidad.

De todas maneras, nadie se imagina a la Virgen en un palacio, con grandes riquezas. Pero tampoco se identifica María, con los numerosos pobres y míseros, entre ellos muchos jóvenes, que viven en su interior llenos de amargura y aún de envidia para con los demás, siendo así ricos ellos mismos en su propia ambición humana y material.

El joven debe ver en María pobre, aquella persona llena de felicidad, que ama con pleno gozo y que siente la perfecta alegría de poseer en plenitud, con la energía de la esperanza, la riqueza más grande que el mismo Dios, su todo.

Es por tanto, la Virgen María, un estímulo para todos los jóvenes, para que realicen una verdadera espiritualidad y sus anhelos interiores de contemplación, en medio del quehacer cotidiano, en medio de los demás. Allí en el cumplimiento del deber diario, con todas la consecuencias que éste conlleva, han de tener cabida y plena realización, el espíritu y el ideal de oración y de contemplación, como lo hizo María. No en una huída extravagante del mundo, sino en la misión que cada uno debe cumplir en su vida según el designio de Dios.

Hay algo más aún: Los jóvenes de hoy, muchos de ellos, habiendo roto con la estabilidad local, sienten un gran deseo de movilidad, de viajar, de salirse del medio ambiente restrictivo y encerrado, para ir en busca de mundos nuevos que sueñan, sin saber en qué consisten. Es una especie de búsqueda en la oscuridad que para no pocos termina en la náusea o en el suicidio.

María se presenta ante estos jóvenes así desorientados, como la gran peregrina, la gran viajera de la historia, porque su vida fue un viaje continuo, conociendo varios lugares entre sí distantes, tras "el mundo nuevo", tras "la buena nueva" del Evangelio de Cristo.

Finalmente, el joven actual habla mucho de amor, canta al amor. Sería bueno que por medio de la catequesis, se penetrara bien del valor religioso de esa virtud, para no desvirtuarla. Debe aprender de María el vivir en el amor: el amor puro, el amor casto, el amor desinteresado, el amor a Dios y al prójimo. Fue precisamente la obra por excelencia de la Virgen el generar la presencia de Jesús a través del amor, por medio y la acción del Espíritu Santo, que es el Amor en Dios.

¡Cuánto podría hacer la Religiosidad Popular bien orientada, para que nuestros jóvenes, a la luz de la devoción mariana y de la imitación de la vida de la Virgen, den impulso nuevo a la vida cristiana y del mundo moderno, con su "sangre nueva", revitalizando y re-creando, la vivencia cristiana a su alrededor. [2]

 
 
 
Como María nos enseña la relación con Dios en la Biblia
 
 
"Dijo María: Yo soy la servidora del
Señor; que haga en mí lo que has
dicho" (Lc 1,38

"Por esos días, María partió apre-
suradamente a una ciudad ubicada
en los cerros de. Judá. Entró a la
casa de Zacarías y saludó
Isabel" (Lc 1, 39-40)

"María dijo entonces: Celebra todo
mi ser la grandeza del Señor y mi
espiritu se alegra en el Dios que
me salva" (Lc, 46

"Junto a la cruz de Jesús esta su
madre" (Jn 1 9.25

"María, por su parte, observaba
cuidadosamente todos estos acon-
tecimientos y los. guardaba en su
corazón" (Lc 2,19

"Todos ellos (los apóstoles) perse-
veraban en la oración y con un
mismo espíritu, en compañía de
algunas mujeres, de María,
madre de Jesús..." (Act 1,14) [3]
 
 

 
 
 

"MARIA, MODELO PARA UNA JUVENTUD ACTUAL

       A. MARIA, LA JOVEN DE NAZARET

-       María fue una muchacha de su tiempo. Llevó, sin duda, la vida nor­mal de una joven israelita, en el seno de una familia creyente, según los usos y costumbres de su época. Creció con las ilusiones lógicas de su edad y compartió la esperanza de su pueblo en las promesas de Dios.

-       María era todavía una jovencita cuando Dios le propone la noble misión de ser la Madre del Salvador. Dios, de esta manera, irrum­pe en la vida de María cuando ella es joven, cuando apenas em­pieza a abrirse al mundo, cuando su corazón está lleno de ilusio­nes, de proyectos y de ideales grandes.

-       Y María se entrega generosamente al plan de Dios. Le dice "SI". Firma en blanco para el Dios sorprendente que le va a llevar por caminos insospechados y nuevos.

-       María con su respuesta pone de manifiesto una gran capacidad de fe, de confianza, de entrega y disponibilidad. Pero también muestra su ESPIRITU JOVEN por aceptar el compromiso arriesgado, por su apertura a lo nuevo y por su corazón grande.

 

B. LAS ACTITUDES FUNDAMENTALES DE MARIA

 

* CONTEMPLACION

 

-       María aparece en los evangelios como una mujer que medita y pro­fundiza los acontecimientos para descubrir en ellos la luz de la Palabra de Dios. María guarda en su corazón palabras, gestos y actitudes, intuyendo que se encuentra ante el hecho misterioso de la salvación de Dios.

 

-       Hoy el mundo necesita personas contemplativas que, a la luz de la fe, mediten la presencia de Dios en nuestra historia.

 

 

* DISPONIBILIDAD ABSOLUTA A DIOS

 

-       El "SI" de María en la Anunciación es un "SI" generoso y total que no sabe de tacañerías, limitaciones y condiciones... María estuvo siempre de parte de Dios, al servicio de su acción en el mundo. Ella es modelo de disponibilidad absoluta al amor de Dios y a lo que El nos pide para la construcción del Reino en nuestra socie­dad.

 

* SERVICIO DEDICADO A LOS DEMAS

 

-       La vida de María fue una vida de servicio. La ayuda que prestó a su prima Isabel, a los novios de Caná y a los temerosos discípulos reunidos en el Cenáculo, son un botón de muestra. Con esta acti­tud de servicio María nos enseña que a Dios lo encontramos en el hermano que tiene necesidad de ayuda.

 

* COMPROMETIDA EN LA TAREA DE LA LlBERACION

 

-       María tiene la experiencia vital de su pobreza, indigencia y necesi­dad de la intervención salvadora de Dios. Ella es la primera entre los humildes y olvidados de la tierra. Ella es la primer liberada por Dios.

 

-       María, en el canto del "Magnificat" (Lc 1,46-55), proclama que Dios ayuda a los humildes y cambia la situación de injusticia, de opre­sión y de privilegio que tratan de mantener los poderosos para su propio provecho.

 

-       María es signo de liberación para todos nosotros. Como ella, pode­mos aspirar a nuestra propia y total liberación del mal, del pecado y de las esclavitudes o situaciones injustas, contando con la ayuda de Dios.

 

* FIDELIDAD EN EL SUFRIMIENTO

 

-       María, unida en todo a su hijo Jesús, conoce bien pronto el alcan­ce de las palabras que le dijo el anciano Simeón: "una espada te atravesará el corazón" (Lc 2,35). María siente esa espada de dolor a lo largo de toda su vida en forma de destierro, angustia, persecu­sión, incomprensión, pérdida de su Hijo, soledad...

 

-       El dolor de María alcanza su punto culminante en el Calvario. Ahí, de pie junto a la cruz, ve morir a su Hijo. Tiene la experiencia más amarga de la injusticia y de su propia impotencia.

 

-       María con su fortaleza nos descubre el sentido cristiano del dolor y nos anima a continuar con fidelidad y esfuerzo nuestras responsa­bilidades de hombres y cristianos.

  

 

      C. LA JOVEN MARIA: UN MODELO PARA LOS JOVENES

 

-       María comprende a los jóvenes. Ella fue una mujer que vivió plena­mente la etapa de su juventud, compartió las ilusiones de los jóve­nes de su tiempo y acompañó atentamente la adolescencia y ju­ventud de su Hijo, Jesucristo.

 

En María aparecen bien definidos los rasgos propios de la juventud de todo tiempo: generosidad, entrega, compromiso arriesgado, ilu­sión, disponibilidad, apertura a lo nuevo... Todo un ejemplo de cómo ser joven cristiano en el mundo actual. [3]
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Preparado Por:
Cesar Parra
 
 
Biografía:
    Texto propiedad de:
     Un proceso de Formación para los Grupos Juveniles 2
     Javier González Ramírez
     Editorial San Pablo  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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