Sermon de San Andrés de Creta En la Natividad de la Siempre Virgen María

Sermon de San Andrés de Creta - En la Natividad de la Siempre Virgen María
 
 
 
 
 
San Adrés de Creta, Obispo
-Nació en Damasco
-Entro en el monasterio de Mar Saba y sirvió en el Santo Sepulcro (Jerusalén).
-Desde su monasterio en Jerusalén fue enviado a Constantinopla (hoy: Estanbul), donde fue ordenado diácono de la gran iglesia Hagia Sophia alrededor del 685.
-Dirigió un refugio para huérfanos y ancianos.
-Durnante el reinado del emperador bizantino Filippicus Bardanes, fue ordenado arzobispo de Gortyna, en la isla de Creta (692) [1]
 

San Andrés, nació en Damasco hacia el 660. Profesó la vida monástica. Fue Arzobispo de Gortina en Creta. En ese lugar le dedicó un Santuario a la Virgen con el título de la «Fuente Viva». Falleció el 4 de julio del año 740.
 
Las (8) ocho homilías marianas que conocemos son extraordinarias:
  • (4) Cuatro corresponden a la Natividad de la Santísima Madre de Dios,
  • (1) Una a la Anunciación
  • (3) Tres a la Dormición de Nuestra Señora
 
 

EN LA NATIVIDAD DE LA SIEMPRE VIRGEN MARÍA

“No es posible que, si uno va recorriendo la Escritura divinamente inspirada, no encuentre por todas partes cosas que se refieren a María y, si tú mismo tomas con interés esta labor, verás muy claramente cuán grande es la gloria que Dios le ha concedido.

 Mira, pues, con cuántos y con cuán gloriosos nombres se la designa y celebra en la Escritura, como son, por ejemplo, los siguientes:

  • Virgen 
  • Jovencita
  • Profetisa
  • Tálamo nupcial
  • Casa de Dios
  • Templo santo
  • Segundo tabernáculo
  • Mesa santa
  • Altar
  • Propiciatorio
  • Incensario de oro
  • Santo de los santos
  • Querubines de la gloria
  • Vasija de oro
  • Tablas de la alianza
  • Vara sacerdotal
  • Cetro real
  • Diadema de hermosura
  • Depósito del óleo de la unción
  • Vaso de ungüentos
  • Candelabro
  • Humo vaporoso
  • Antorcha
  • Mecha de lámpara
  • Vehículo
  • Arbusto
  • Roca
  • Tierra
  • Jardín
  • Campo
  • Labrantío
  • Fuente
  • Cordera
  • Gota,

y otros diversos nombres con que los insignes intérpretes del Espíritu Santo designan a María, a fin de interpretar místicamente las figuras simbólicas.

Estos símbolos son por ejemplo, los que mencionamos a continuación: zarza, por aquello que dijo Moisés: Iré a ver esta gran visión, ¿cómo es que arde la zarza y no se consume?[6]; retoño, como cuando Isaías dice: Brotará un retoño del tronco de Jesé, y de su raíz se elevará una flor[7]; raíz: Aparecerá la raíz de Jesé y el que se levanta para imperar en las naciones: en él las naciones esperarán[8]; tierra santa: Moisés, Moisés, quítate el calzado de los pies, porque la tierra que pisas es tierra santa[9]; tierra deseable: Despreciaron la tierra deseable[10]; tierra productiva: La verdad brotó de la tierra[11]; Temán: Vendrá Dios de Temán[12]. monte: El Santo vendrá del monte umbroso y lleno de espesura[13]; Se desprendió del monte una piedra, sin intervención de mano alguna[14]. Monte en el que Dios se complace en habitar[15]; olivo: Yo como olivo fructífero en la casa de Dios[16]; arca: Levántate, Señor, y ven al lugar de tu descanso, tú y el arca de tu santidad[17]; trono: Vi al Señor sentado en un trono excelso y elevado y toda la casa llena de su gloria[18]; puerta: Y me dijo el Señor:«Esta puerta estará cerrada y no se abrirá y nadie pasará por ella, porque el Señor Dios de Israel entrará y saldrá por ella y será puerta cerrada»[19]; Sión: Vendrá de Sión para rescatar, a aquellos de Jacob que se conviertan de su rebeldía[20]; El Señor ha elegido a Sión, la ha elegido para habitación suya[21]; madre: La madre Sión dirá: «Éste y el otro han nacido en ella y es el Altísimo quien la ha cimentado»[22], y «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí[23]; litera: Hízose el rey Salomón una litera de maderas del Líbano[24]”. [5]

 
[6] Ex 3, 3.
[7] Is 11, 1.
[8] Is 11, 10.
[9] Ex 3, 5.
[10] Sal 106 (105), 24.
[11] Sal 85 (84), 12.
[12] Ha 3, 3.
[13] Ibid.
[14] Dn 2, 45.
[15] Sal 68 (67), 17.
[16] Sal 52 (51), 10.
[17] Sal 132 (131), 8.
[18] Is 6, 1.
[19] Ez 44, 2.
[20] Is 59, 20.
[21] Sal 132 (131), 13.
[22] Sal 87 (86), 5.
[23] Lc 1, 43
[24] Ct 3, 9
 
 
 
 
 
 
Madre inmaculada
(Homilía I en la Natividad de la Santísima Madre de Dios)

Exulte hoy toda la creación y se estremezca de gozo la
naturaleza. Alégrese el cielo en las alturas y las nubes esparzan la
justicia. Destilen los montes dulzura de miel y júbilo las colinas,
porque el Señor ha tenido misericordia de su pueblo y nos ha
suscitado un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, es
decir, en esta inmaculadísima y purísima Virgen por quien llega la
salud y la expectación de los pueblos.

Que las almas buenas y agradecidas entonen un cántico de
alegría; que la naturaleza convoque a todas las criaturas para
anunciarles la buena nueva de su renovación y el inicio de su
reforma (...). Salten de alegría las madres, pues la que carecía de
descendencia [Santa Ana] ha engendrado una Madre virgen e
inmaculada. Alégrense las vírgenes, pues una tierra no sembrada
por el hombre traerá como fruto a Aquél que procede del Padre sin
separación, según un modo más admirable de cuanto puede
decirse. Aplaudan las mujeres, pues si en otros tiempos una mujer
fue ocasión imprudente del pecado, también ahora una mujer nos
trae las primicias de la salvación; y la que antes fue rea, se
manifiesta ahora aprobada por el juicio divino: Madre que no
conoce varón, elegida por su Creador, restauradora del género
humano.

Que todas las cosas creadas canten y dancen de alegría, y
contribuyan adecuadamente a este día gozoso. Que hoy sea una y
común la celebración del cielo y de la tierra, y que cuanto hay en
este mundo y en el otro hagan fiesta de común acuerdo. Porque
hoy ha sido creado y erigido el santuario purísimo del Creador de
todas las cosas, y la criatura ha preparado a su Autor un
hospedaje nuevo y apropiado.

Hoy la naturaleza, antiguamente desterrada del paraíso, recibe
la divinidad y corre con paso alegre hacia la cima suprema de la
gloria.

Hoy Adán ofrece María a Dios en nuestro nombre, como las
primicias de nuestra naturaleza; y estas primicias, que no han sido
puestas con el resto de la masa 1, son transformadas en pan para
la reparación del género humano.

Hoy se pone de manifiesto la riqueza de la virginidad, y la Iglesia,
como para las bodas, se embellece con la perla inviolada de la
verdadera pureza.

Hoy la humanidad, en todo el resplandor de su nobleza
inmaculada, recibe el don de su primera formación por las manos
divinas y reencuentra su antigua belleza. Las vergüenzas del
pecado habían oscurecido el esplendor y los encantos de la
naturaleza humana; pero nace la Madre del Hermoso por
excelencia, y esta naturaleza recobra en Ella sus antiguos
privilegios y es modelada siguiendo un modelo perfecto y
verdaderamente digno de Dios. Y esta formación es una perfecta
restauración; y esta restauración una divinización; y ésta, una
asimilación al estado primitivo (...).

Hoy ha aparecido el brillo de la púrpura divina, y la miserable
naturaleza humana se ha revestido de la dignidad real.

Hoy, según la profecía, ha florecido el cetro de David, la rama
siempre verde de Aarón, que para nosotros ha producido Cristo,
rama de la fuerza.

Hoy, de Judá y de David ha salido una joven virgen, llevando la
marca del reino y del sacerdocio de Aquél que, según el orden de
Melquisedec recibió el sacerdocio de Aarón.

Hoy la gracia, purificando el efod místico del divino sacerdocio,
ha tejido—a manera de símbolo—el vestido de la simiente levítica,
y Dios ha teñido con púrpura real la sangre de David.

Por decirlo todo en una palabra: hoy comienza la reforma de
nuestra naturaleza, y el mundo envejecido, sometido ahora a una
transformación totalmente divina, recibe las primicias de la
segunda creación.
........................
1. Clara alusión a que la Santísima Virgen estuvo inmune del pecado
original, con el que en cambio nacen todos los demás seres humanos. [2]
 
 
 
EL NACIMIENTO DE LA INMACULADA
 
Hoy, Adán ofrece María a Dios en nuestro nombre como las primicias de nuestra naturaleza, y estas primicias, que no han sido puestas con el resto de la masa, son transformadas en pan para la reparación del género humano. Hoy se pone de manifiesto la riqueza de la virginidad, y la Iglesia, como para las bodas, se embellece con la perla inviolada de la verdadera pureza. Hoy la humanidad, en todo el resplandor de su nobleza inmaculada, recibe el don de su primera formación por las manos divinas y reencuentra su antigua belleza. Las vergüenzas del pecado habían oscurecido el esplendor y los encantos de la naturaleza humana; pero nace la madre del Hermoso por excelencia, y esta naturaleza recobra en Ella sus antiguos privilegios y es modelada siguiendo un modelo perfecto y verdaderamente digno de Dios. Y esta formación es una perfecta restauración, y esta restauración, una divinización, y ésta una asimilación al estado primitivo. Hoy, la mujer estéril se convierte en madre contra toda esperanza; y es una madre que engendra una descendencia que no tiene madre, y nacida ella misma de la infecundidad, consagró todos los alumbramientos de la naturaleza. Hoy ha aparecido el brillo de la púrpura divina y la miserable naturaleza humana se ha revestido de la dignidad real. Hoy, según la profecía, ha florecido el cetro de David, la rama siempre verde de Aaron que para nosotros ha producido Cristo, rama de la fuerza. Hoy, de Judá y de David ha salido una joven virgen, llevando la marca del reino y del sacerdocio de Aquel que, según la orden de Melquisedec, recibió el sacerdocio de Aaron, Hoy la gracia, purificando el principio místico del divino sacerdocio, ha tejido, a manera de símbolo, el vestido de la simiente levítica, y Dios ha teñido con púrpura real la sangre de David. Por decirlo todo en una palabra: hoy la reforma de nuestra naturaleza comienza, y el mundo envejecido, sometido ahora a una transformación totalmente divina, recibe las primicias de la segunda creación.

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El ámbito espiritual de la esperanza siempre está abierto al hombre, con la ayuda de la gracia divina y con la colaboración de la libertad humana.

Es en la cruz salvífica de Jesús, en el don del Espíritu Santo, en los sacramentos que brotan del costado traspasado del Redentor (cf. Jn 19, 34), donde el creyente encuentra la gracia y la fuerza para observar siempre la ley santa de Dios, incluso en medio de las dificultades más graves. Como dice san Andrés de Creta, la ley misma «fue vivificada por la gracia y puesta a su servicio en una composición armónica y fecunda. Cada una de las dos conservó sus características sin alteraciones y confusiones. Sin embargo, la ley, que antes era un peso gravoso y una tiranía, se convirtió, por obra de Dios, en peso ligero y fuente de libertad».

Sólo en el misterio de la Redención de Cristo están las posibilidades «concretas» del hombre. «Sería un error gravísimo concluir... que la norma enseñada por la Iglesia es en sí misma un "ideal" que ha de ser luego adaptado, proporcionado, graduado a las —se dice— posibilidades concretas del hombre: según un "equilibrio de los varios bienes en cuestión". Pero, ¿cuáles son las "posibilidades concretas del hombre"? ¿Y de qué hombre se habla? ¿Del hombre dominado por la concupiscencia, o del redimido por Cristo? Porque se trata de esto: de la realidad de la redención de Cristo. ¡Cristo nos ha redimido! Esto significa que él nos ha dado la posibilidad de realizar toda la verdad de nuestro ser; ha liberado nuestra libertad del dominio de la concupiscencia. Y si el hombre redimido sigue pecando, esto no se debe a la imperfección del acto redentor de Cristo, sino a la voluntad del hombre de substraerse a la gracia que brota de ese acto. El mandamiento de Dios ciertamente está proporcionado a las capacidades del hombre: pero a las capacidades del hombre a quien se ha dado el Espíritu Santo; del hombre que, aunque caído en el pecado, puede obtener siempre el perdón y gozar de la presencia del Espíritu» [4]

 
 


LA FIESTA DE LA PLENITUD Y DEL ALIVIO

 

Una fiesta como la de la Natividad de la santísima virgen María, por la época en que se celebra —es decir, cuando el tiempo, después de los calores estivales, se hace más suave, y cuando la uva y tantos otros frutos llegan a madurar— expresa muy bien dos conceptos: el de la "plenitud de los tiempos" (cf Gál 4,4; Ef 1,10; Heb 9,26) y el del alivio beneficioso aportado por el nacimiento de María.

Todo en el AT converge hacia el tiempo de la encarnación, y en este punto comienza el NT. En ese momento de plenitud se inserta María, La natividad de María —comenta san Andrés de Creta en la homilía sobre la segunda lectura del oficio de la fiesta (cf Sermón 1: PG 97, 810)— "representa el tránsito de un régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo". La liturgia de la fiesta de la Natividad de la santísima virgen María reafirma en diversos tonos la idea de la plenitud de los tiempos: en la primera lectura del oficio se preanuncia el gran momento de la aparición de la íntima colaboradora de aquel que conseguiría la victoria definitiva sobre la serpiente infernal, aparición, por ello, destinada a iluminar a toda la iglesia.

El tema de la luz recurre constantemente en la fiesta de la Natividad de la santísima virgen María: "Por su vida gloriosa todo el orbe quedó iluminado" (segundo responsorio de las lecturas del oficio). "Cuando nació la santísima Virgen, el mundo se iluminó" (segunda antífona de laudes). "De ti nació el sol de la justicia" (ant. del Benedictus). Y junto al tema de la luz, obviamente, el tema de la alegría. "Que toda la creación... rebose de contento y contribuya a su modo a la alegría propia de este día" (segunda lectura del oficio).
"Celebremos con gozo el nacimiento de María" (tercera ant. de laudes). "Tu nacimiento... anunció la alegría a todo el mundo" (ant. del Benedictus).

Plenitud de los tiempos, luz y alegría. Quizá se logre entender mejor lo que representa el nacimiento de la Virgen para la humanidad si se tiene en cuenta la condición de un encarcelado. Los días del encarcelado son largos, interminables... Cuenta los minutos de la última noche que transcurre en la cárcel. Después, finalmente, las puertas se abren: ¡ha llegado la hora tan esperada de la libertad! Esos minutos interminables, contados uno a uno, nos recuerdan las páginas evangélicas de la genealogía de Jesús. Unos nombres se suceden a otros con monotonía: "Abrahán engendró a lsaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá... Jesé engendró a David, el rey. David engendró a Salomón..." (Mt 1,2.6ab). Hasta que suena, finalmente, la hora querida por Dios: es la plenitud de los tiempos, el inicio de la luz, la aurora de la salvación: "Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, el llamado Cristo" (Mt 1 .16). 
 
 
 

 
Otras Palabras de los Santos
 
San Andrés de Creta: «No temas, encontraste gracia ante Dios, la gracia que perdió Eva... Encontraste la gracia que ningún otro encontró como Tú jamás». [3]
 
 
  
Sermon de San Andrés
 

Sermon de San Andres de Creta

 
 
 
Preparado Por:
Cesar Parra
 
 
 
Biografía:
 
 
[6] Ex 3, 3.
[7] Is 11, 1.
[8] Is 11, 10.
[9] Ex 3, 5.
[10] Sal 106 (105), 24.
[11] Sal 85 (84), 12.
[12] Ha 3, 3.
[13] Ibid.
[14] Dn 2, 45.
[15] Sal 68 (67), 17.
[16] Sal 52 (51), 10.
[17] Sal 132 (131), 8.
[18] Is 6, 1.
[19] Ez 44, 2.
[20] Is 59, 20.
[21] Sal 132 (131), 13.
[22] Sal 87 (86), 5.
[23] Lc 1, 43
[24] Ct 3, 9
 
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