Meditación del Tercer Día



Otra de las mayores penas que afligen a esas benditas ánimas es la vista espantosa de los pecados que están expiando. En la vida presente no se conoce la fealdad del pecado, pero bien se conoce en la otra, y este conocimiento es uno de los más vivos dolores que sufren las almas en el Purgatorio.

¡Oh Dios mío!, os amo sobre todas las cosas porque sois infinita bondad; duélome con todo mi corazón de haberos ofendido; concededme la santa perseveracia; tened piedad de mí y de aquellas santas almas atormentadas con la vista de los pecados que no quisieron evitar y cometieron sin horror.

Y Vos ¡Oh María, Madre de Dios! socorredlas con vuestros ruegos poderosos y rogad tambén por nosotros que estamos aún en peligro de condenarnos.

PADRE NUESTRO, AVE MARIA Y GLORIA.

(Aquí pedirá interiormente a Cristo crucificado lo que desea conseguir por medio de esta novena para sufragio de las almas del Purgatorio.)


Luego de haber hecho la meditación, se reza el lamento de las Benditas Almas en el siguiente enlace: Lamento de las Benditas Almas
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