Meditemos el Rosario

El Rosario es un hermoso regalo con el que podemos acercarnos al Señor a través de su Madre María Santísima.
Meditemos esta poderosa oración, caminando en la vida de Nuestro Señor Jesús.


La recitación del Santo Rosario nos invita a meditar los misterios de la vida pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo y a imitar a la Virgen María en su obediencia a la voluntad de Dios y disponibilidad para seguirlo en el camino de la vida y así llegar a compartir su resurrección.

María se nos presenta como la verdadera discípula atenta a la palabra del Señor y la evangelizadora que, no solamente lo lleva en su corazón y en su vida, sino que lo da a conocer y dócil al Espíritu Santo esta en el nacimiento de la Iglesia en Pentecostés.

Recitar el Rosario en familia contribuye, sin duda a la unidad del hogar y a la fortaleza de la fe.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMEN

ACTO DE CONTRICIÓN: Jesús mi Señor, y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy y me pesa de todo corazón porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. AMEN




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