Misas en centros comerciales


      
 Imagen tomada de  la página de Terciarios Bogotá



Actualmente se ha vuelto normal ver Centros Comerciales en los cuales se celebra la Santa Eucaristía de rito latino, los Domingos. Y queda la pregunta obligada: ¿por qué?

Lo primero que se debería hacerse es revisar qué enseña la Iglesia al respecto, antes de emitir un juicio sobre el tema. Para ello, nos remitimos a la Instrucción General del Misal Romano, que nos enseña:

Para celebrar la Eucaristía el pueblo de Dios se congrega generalmente en la iglesia, o cuando no la hay o es muy pequeña, en otro lugar apropiado que, de todas maneras, sea digno de tan gran misterio. Las iglesias, por consiguiente, y los demás lugares, sean aptos para la realización de la acción sagrada y para que se obtenga una participación activa de los fieles. Los mismos edificios sagrados y los objetos destinados al culto divino sean, en verdad, dignos y bellos, signos y símbolos de las realidades celestiales. (Cap V, 288) Instrucción General del Misal Romano

Este texto nos brinda una luz, ya que expresa que la Eucaristía se puede celebrar, cuando no haya Iglesia o sea muy pequeña, en otro lugar apropiado, y además que sea digno de tan grande misterio. Varias palabras merecen que nos detengamos a su análisis:

ApropiadoHacer algo propio de alguien. (Definición según la R.A.E)
¿Un Centro Comercial es un lugar apropiado para celebrar una Eucaristía? Sin entrar a analizar las razones que juzgue el Obispo que conceda dicho permiso, el lugar que el Misal llama como apropiado, debe lograr permitir que la celebración se viva de una manera, tanto similar a como se vive en la Parroquia. Tratando de mantener las proporciones, y sabiendo que la Iglesia es el lugar por excelencia, el sitio debe permitir que el fiel pueda concentrarse y dedicarse a glorificar a Dios, en el santo sacrificio.
Podría uno pensar que un Centro Comercial tiene baños, espacios amplios, buena iluminación, seguridad, entre otras cosas. Pero, ¿también eso no lo hay en un aeropuerto? Y no me refiero a las capillas dentro, sino a los aeropuertos en sí. ¿Hacen estos elementos a un centro comercial como un lugar apropiado para realizar la Eucaristía? Creo que no, pero aun así, se ha visto como una enorme oportunidad "pastoral".
Eso sí, se ha vuelto apropiado para el comercio de los centros comerciales, que asegura que la feligresía, ya ni salga de Misa, sino que se mueva unos pasos internamente a continuar con sus compras o a llenar la plaza de restaurantes dentro del centro comercial.

DignoCorrespondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo. (Definición según la R.A.E)
Me gusta esta definición, porque nos lleva a imaginar si un centro comercial logra dar a Cristo, el mérito que le es dado en la Parroquia. Aquí, podría alguno anteponer el poder evangelizar en los escenarios actuales, como una ruta pastoral, como lo dijo en su momento Monseñor Fisichella: los centros comerciales son las nuevas "ágoras" del tiempo de San Pablo (Obispo celebra Eucaristía en Centro Comercial de Roma).
Sin embargo, por la misma naturaleza del lugar, una excepción o alternativa no usual, este tipo de espacio para "evangelizar" será algo momentáneo, pasajero, que no permitirá una continuidad pastoral, que deberá asumir el párroco de aquellas Iglesias en donde se reúnan los visitantes comerciales, cuando no se van de compras y asistan a la Eucaristía.

Me da la impresión, que los mismos sacerdotes que apoyan o promueven estas ideas, logran relativizar la Santa Eucaristía. Cuando por ejemplo, el grupo de sacerdotes que celebraron Eucaristía en un cine, sí oyó bien, en un cine de un centro comercial, expresaban que también San Pablo y San Pedro predicaban en las plazas: Sobre lo insólito del lugar(cine), el padre Corona opinó que no es algo tan extraño, si se piensa que "San Pedro y San Pablo iban a predicar a las plazas, y los centros comerciales son las plazas de hoy".(Unos sacerdotes celebran misa en el cine de un gran centro comercial de Roma), demuestran que la Eucaristía se compara a un encuentro de predicación. El que hoy día los centros comerciales se conviertan en las plazas de la antigüedad no es para que se revuelva la Liturgia con la Predicación, aun cuando en la Liturgia se predique la Palabra de Dios. Pienso que ese ejemplo es mal usado, y al respecto cito lo expresado en el último Sínodo de Obsipos:
«En efecto, la Liturgia, por cuyo medio “se ejerce la obra de nuestra Redención”,sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia.[...] Por esta razón, así como Cristo fue enviado por el Padre, Él, a su vez, envió a los Apóstoles llenos del Espíritu Santo. No sólo los envió a predicar el Evangelio a toda criatura y a anunciar que el Hijo de Dios, con su Muerte y Resurrección, nos libró del poder de Satanás y de la muerte, y nos condujo al reino del Padre(Aquí se vería el argumento utilizado por los sacerdotes de comparar las plazas con los centros comerciales) sino también a realizar la obra de salvación que proclamaban, mediante el sacrificio y los sacramentos, en torno a los cuales gira toda la vida litúrgica»  (Instrumentum Laboris, 97)
Esto último, es lo que se vive en la Eucaristía: realizar la obra de la Salvación a través del Sacramento. Por eso es que merece todo el honor, toda la dignidad, y todo el repeto para ser vivida profundamente.

Ahora, no niego que haya personas que asistan a una Eucaristía en un centro comercial y la vivan lo mejor posible, pero así mismo, debemos tener una preocupación pastoral, pues no es que se celebre puntualmente, sino que se volvió recurrente y todos los domingos se celebran eucaristías en centros comerciales.
De todos modos, la Redemptionis Sacramentum nos enseña:
«La celebración eucarística se ha de hacer en lugar sagrado, a no ser que, en un caso particular, la necesidad exija otra cosa; en este caso, la celebración debe realizarse en un lugar digno».De la necesidad del caso juzgará, habitualmente, el Obispo diocesano para su diócesis. (Redemptionis Sacramentum V, 108)
Yo entiendo, caso particular, como un evento especial (Una Jornada Mundial de la Juventud por ejemplo), algo específico en espacio y tiempo, y no como una norma establecida en la praxis, que pueda confundir a los fieles a que eso sea algo normal. En todo caso, es el Obispo es el que juzga la necesidad del caso, y aquí es donde precisamente los Obispos, deben pensar en que sin estos espacios para celebrar la Liturgia en Centros Comerciales, se lleva a los fieles a realmente colocar su corazón y su mente los domingos en asistir a su Eucaristía en la Parroquia, se lleva a los fieles a buscar vivir y crecer en comunidad, y se evita que el Santo Sacrificio sea un "evento mas" en la ida al Centro Comercial.

¿Y que se puede hacer para evangelizar en estos nuevos escenarios? Pienso que los laicos debemos testimoniar con nuestra fe, y actuar siempre como Cristo lo hace. Al respecto, el Sínodo de Obispos nos enseña:
Como siempre, también hoy la evangelización tiene como finalidad la transmisión de la fe cristiana. Ésta se refiere, en primer lugar, a la comunidad de los discípulos de Cristo, organizados en Iglesias particulares, diócesis y eparquías, cuyos fieles se reúnen regularmente para las celebraciones litúrgicasescuchan la Palabra de Dios y celebran los sacramentos, sobre todo la Eucaristía, preocupándose por transmitir el tesoro de la fe a los miembros de sus familias, de sus comunidades, de sus parroquias. Lo hacen a través de la propuesta y del testimonio de la vida cristiana, del catecumenado, de la catequesis y de las obras de caridad. Se trata de evangelización en sentido general, como actividad habitual de la Iglesia. Con la ayuda del Espíritu Santo, esta evangelización, por así decir ordinaria, debe ser animada por un nuevo ardorEs necesario buscar nuevos métodos y nuevas formas expresivas para transmitir al hombre contemporáneo la perenne verdad de Jesucristo, siempre nuevo, fuente de toda novedad. Sólo una fe sólida y robusta, propia de los mártires, puede dar ánimo a tantos proyectos pastorales, a medio y a largo plazo, vivificar las estructuras existentes, suscitar la creatividad pastoral a la altura de las necesidades del hombre contemporáneo y de las expectativas de las sociedades actuales.

El renovado dinamismo de las comunidades cristianas dará un nuevo impulso también a la actividad misionera (missio ad gentes), urgente hoy más que nunca, considerando el alto número de personas que no conocen a Jesucristo, no sólo en tierras lejanas, sino también en los Países de antigua evangelización.
Dejándose vivificar por el Espíritu Santo, los cristianos serán luego sensibles a tantos hermanos y hermanas que, no obstante haber sido bautizados, se han alejado de la Iglesia y de la praxis cristiana. A ellos, en modo particular, desean dirigirse con la nueva evangelización para que descubran la belleza de la fe cristiana y la alegría del encuentro personal con el Señor, en la Iglesia, comunidad de los fieles.

De este modo, la Nueva Evangelización debería llamarnos a lograr que quienes viven su fe católica, lo hagan de manera más auténtica. Y aquí estamos llamados es a lograr que con nuevas expresiones, se haga tomar conciencia de la importancia de la vida parroquial y en comunidad. Se podrían por ejemplo, repartir volantes a los visitantes a centros comerciales acordándoles asistir a su Eucaristía parroquial, entregando pequeñas catequesis sobre la Eucaristía o colocar afiches sugestivos. Recordemos que la creatividad pastoral no puede imponerse a la vivencia litúrgica de la Iglesia.

Anwar Tapias Lakatt

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