No se metan con el Niño




Anwar Tapias

No podemos inclinarnos para rendir homenaje a un niño dormido en un pesebre
No podemos permitir que un bebé en el pesebre sea lo único que entendamos de Cristo.
No podemos mantener a Jesús en el cuadro del nacimiento.
Para tener una relación personal con él hay que sacarlo de la cuna.

Estas frases, las he visto dichas por evangélicos, y realmente me parece terrible que ahora ya no sólo saquen conexiones imaginarias de la Navidad con Tammuz y Babilonia, ni que esté el demonio detrás del 25 de diciembre, sino que ahora resulta que la contemplación de ese acontecimiento está mal desde la misma óptica cristiana.

Concedo que en parte es cierto, que hay gente que sólo se acuerda de Jesús por la Navidad, pero aún así la celebración del acontecimiento de su nacimiento ni nos hace perder una relación con Cristo, ni nos va a volver peores cristianos que los que no celebran Navidad.

La misma Escritura que citan los evangélicos contiene el Nacimiento y la infancia de Cristo. Y esto, hace parte DEL EVANGELIO, es decir, hace parte de la Buena Nueva.

Los primeros cristianos que sólo conocían el Kerigma (anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección), se interesaron en saber más sobre Cristo, pues TODO acontecimiento de la Vida de Cristo es importante para nosotros.

Los mismos Evangelios relatan que los magos de Oriente, pastores y ángeles se postraron, adoraron a Cristo. ¿Por qué habríamos los cristianos de hoy tomar una postura distinta ante tan gran acontecimiento? ¿Implica esto que lo único que sepamos de Cristo sea un bebé en un pesebre? No, es una falacia evangélica para hacer dudar a católicos tibios.

El Evangelio de San Mateo muestra:
Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. (Mt 1, 18)
Dios mismo quiso que en el Evangelio se nos anunciara el acontecimiento del nacimiento de Jesucristo.

San Lucas será más rico en detalles:

Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
Y esto les servirá de señalencontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él». (Lc 2, 11-14)
Este texto de San Lucas, a diferencia de los argumentos evangélicos, nos enseña que:
- El nacimiento que contemplamos no es de cualquiera, sino el del SALVADOR DEL MUNDO.
- Que el niño en pañales es una SEÑAL para reconocer el Nacimiento del Salvador.
- Que alabar a Dios por este acontecimiento no es dejar a Jesús en este cuadro sino que como hicieron los ángeles, glorificamos a Dios por el gran acontecimiento.

Tengamos presente, que para poder comprender la acción redentora de Cristo, no podemos desligarlo de su venida a este mundo, en donde enviado nacido de mujer (Gal 4, 4), se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1, 14).


No permitamos que comentarios tendenciosos nos desvíen de celebrar este acontecimiento, pero tomando como consejo loable, que no dejemos nuestra relación con Cristo sólo en la celebración de su nacimiento, sin ir más allá, a vivir en la gracia santificante que nos regala día a día en su Iglesia, en los sacramentos, en la persona viva de Jesús.



Comments