Orando y buscando el rostro de Dios

“Orando y buscando el Rostro de Dios”

Por: Ada Mireya Espinosa .

 “Si mi pueblo, sobre el cual es invocado mi Nombre, se humilla, rezando y buscando mi rostro, y se vuelven de sus malos caminos, yo entonces los oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.” (2Crónicas 7:14)

 

Realmente muy bueno ser parte del pueblo de Dios, es realmente maravilloso el poder empezar a caminar de su mano, y poder mirar cambios en nuestra vida que antes no mirábamos, pero así como todo esto es muy bueno , también llega a resultar un poco desalentador no poder mirar la mano de Dios sobre nuestras vidas como quisiéramos. Nos pasamos nuestro caminar con el Señor buscando la receta perfecta para poder ver en nuestras vidas por mano de Dios cada una de las cosas que sabemos que solo esa mano sobrenatural pude llegar a darnos, pero en muchas ocasiones no llegamos a mirar nada de ese poder sobrenatural, y peor aun dejamos que ese desanimo tome el control de nuestras vidas y empezamos a caminar en reversa, regresando a cosas que quizás nos hacen mucho daño y no agradan a Dios para nada.

Mirando la palabra de Dios nos encontramos con promesas que llegan a ser nuestro estandarte y norte por algún tiempo, pero la mayoría de las veces no ponemos atención a lo que está antes o después de esos cientos o miles de promesas que miramos en la palabra de Dios, hasta que llegamos a cansarnos de proclamar algo que no miramos que se haga realidad en nuestra vidas, si es precisamente eso a lo que no ponemos atención lo que no estamos poniendo en práctica para que la palabra de Dios se cumpla en nuestras vidas, y mirando la palabra de Dios es que podemos mirar como cada una de esas promesas de restauración, libertad, prosperidad vienen cuando el pueblo de Dios está en una situación de oprobio o situación de esclavitud o de ruina, y cada vez que Dios promete que la libertad vendrá a su pueblo, hay una condición, lo curioso acá no es entender que hay condiciones para que esa anhelada promesa llegue , si no, que la mayoría de esas condiciones van en una misma dirección, Arrepentimiento Genuino.

¿Qué es lo que Dios demanda de nosotros para poder enviar bendiciones abundantes?

1.  Humillarse. El pueblo de Dios debe reconocer sus fracasos y su pobreza espiritual, y expresar su arrepentimiento por el pecado.

2.  Orar. Se debe clamar por misericordia a Dios y depender de Él confiando para su intervención.

3.  Buscar mi rostro. Volverse diligentemente a Dios con todo corazón anhelando su presencia y no simplemente tratando de escapar de la adversidad.

4.  Convertirse de sus malos caminos. Arrepentirse genuinamente al apartarse del pecado y acercarse a Dios para buscar misericordia, perdón y purificación.

Cuando se cumplen estas cuatro condiciones, vienen las promesas de Dios que son: Yo oiré, perdonaré y sanaré. En otras palabras, Dios comienza a oír desde el cielo y a responder las oraciones.

 

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