Origen de la celebración de la Navidad (Raul Alonso)



Por Raúl Alonso

Hermano católico, ¿Te sentirías mal de saber que la Iglesia no considera como una verdad de fe que Jesús haya nacido el día 25 de Diciembre?

Antes de que alguien se sienta defraudado, aclaro: No hagas caso omiso a lo que subraye “verdad de fe” o sea no es un dogma de la Iglesia, o sea algo que “debemos de creer” los católicos, o sea no es algo que algún Papa hayan establecido ex cathedra.  O sea que se puede opinar al respecto sin caer en herejía.

¿Por qué la Iglesia no tiene certeza de la fecha exacta del Nacimiento de Nuestro Señor?

Yo mismo me la he hecho y es por ello que quiero abordarlo aquí en este artículo.

Recordemos que para hacer un análisis de tiempos remotos, debemos evitar el anacronismo (juzgar hechos pasados con pensamientos y valores actuales), por tanto debemos de posicionarnos en las costumbres de aquellos tiempos.

Es un hecho que los pueblos de medio oriente NO celebraban su cumpleaños. Por ejemplo Orígenes, PG XII, 495). Celebraban su dies natalis, el día de su entrada en la patria definitiva (por ej., Martirio de Policarpo 18,3), como participación en la salvación obrada por Jesús al vencer a la muerte con su pasión gloriosa. Recuerdan con precisión el día de la glorificación de Jesús, el 14/15 de Nisán, pero no la fecha de su nacimiento, de la que nada nos dicen los datos evangélicos.

Hasta el siglo III no tenemos noticias sobre la fecha del nacimiento de Jesús. Los primeros testimonios de Padres y escritores eclesiásticos señalan diversas fechas. El primer testimonio indirecto de que la natividad de Cristo fuese el 25 de diciembre lo ofrece Sexto Julio Africano el año 221. La primera referencia directa de su celebración es la del calendario litúrgico filocaliano del año 354 (MGH, IX,I, 13-196): VIII kal. Ian. natus Christus in Betleem Iudeae ("el 25 de diciembre nació Cristo en Belén de Judea"). A partir del siglo IV los testimonios de este día como fecha del nacimiento de Cristo son comunes en la tradición occidental, mientras que en la oriental prevalece la fecha del 6 de enero.


Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año. Esta explicación se apoya en que la liturgia de Navidad y los Padres de la época establecen un paralelismo entre el nacimiento de Jesucristo y expresiones bíblicas como «sol de justicia» (Ma 4,2) y «luz del mundo» (Jn 1,4ss.). Sin embargo, no hay pruebas de que esto fuera así y parece difícil imaginarse que los cristianos de aquel entonces quisieran adaptar fiestas paganas al calendario litúrgico, especialmente cuando acababan de experimentar la persecución. Es posible, no obstante, que con el transcurso del tiempo la fiesta cristiana fuera asimilando la fiesta pagana.

 

Otra explicación más plausible hace depender la fecha del nacimiento de Jesús de la fecha de su encarnación, que a su vez se relacionaba con la fecha de su muerte. En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que "nuestro Señor fue concebido el 8 de las kalendas de Abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día que murió" (B. Botte, Les Origenes de la Noël et de l´Epiphanie, Louvain 1932, l. 230-33). En la tradición oriental, apoyándose en otro calendario, la pasión y la encarnación del Señor se celebraban el 6 de abril, fecha que concuerda con la celebración de la Navidad el 6 de enero.

 

La relación entre pasión y encarnación es una idea que está en consonancia con la mentalidad antigua y medieval, que admiraba la perfección del universo como un todo, donde las grandes intervenciones de Dios estaban vinculadas entre sí. Se trata de una concepción que también encuentra sus raíces en el judaísmo, donde creación y salvación se relacionaban con el mes de Nisán. El arte cristiano ha reflejado esta misma idea a lo largo de la historia al pintar en la Anunciación de la Virgen al niño Jesús descendiendo del cielo con una cruz. Así pues, es posible que los cristianos vincularan la redención obrada por Cristo con su concepción, y ésta determinara la fecha del nacimiento. "Lo más decisivo fue la relación existente entre la creación y la cruz, entre la creación y la concepción de Cristo" (J. Ratzinger, El espíritu de la liturgia, 131).

Bibliografía

 Josef Ratzinger, El espíritu de la liturgia. Una introducción(Cristiandad, Madrid, 2001); Thomas J. TOLLEY, The origins of the liturgical year, 2nd ed., Liturgical Press, Collegeville, MN, 1991). Existe edición en italiano, Le origini dell´anno liturgico, Queriniana, Brescia 1991.

 

Hay referencias históricas de que en la Edad Media había grandes libertades en los templos. Por tanto, es muy probable que los Papas eligieran el 25 de Diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús con el fin de que los fieles cristianos se apartaran de las celebraciones paganas del solsticio de invierno.

En todo caso, en el año 345 d.c. el día 25 era fiesta de Navidad en Occidente. En Oriente, sin embargo, la celebran el 6 de enero, pero la influencia de San Juan Crisóstomo, padre de la Iglesia de Oriente y patriarca de de Alejandría, y de San Gregorio Nacianzeno, el teólogo, amigo de San Basilio, consiguió que adoptaran el 25 de diciembre.

«Después de la celebración anual del misterio pascual, la Iglesia tiene como más venerable el hacer memoria en su liturgia de la Natividad del Señor y de sus primeras manifestaciones: esto es lo que se celebra en el tiempo de Navidad, que se extiende desde las primeras Vísperas de la Natividad del Señor hasta el domingo después de Epifanía, fiesta del Bautismo del Señor» (UN, 32-33)

¿Qué nos dice el catecismo?

El misterio de Navidad

525 Jesús nació en la humildad de un establo, de una familia pobre (cf. Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento. En esta pobreza se manifiesta la gloria del cielo (cf. Lc 2, 8-20). La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:

«Hoy la Virgen da a luz al Transcendente.
Y la tierra ofrece una cueva al Inaccesible.
Los ángeles y los pastores le alaban.
Los magos caminan con la estrella:
Porque ha nacido por nosotros,
Niño pequeñito
el Dios eterno»

(San Romano Melodo, Kontakion, 10)

526 "Hacerse niño" con relación a Dios es la condición para entrar en el Reino (cf. Mt 18, 3-4); para eso es necesario abajarse (cf. Mt 23, 12), hacerse pequeño; más todavía: es necesario "nacer de lo alto" (Jn 3,7), "nacer de Dios" (Jn 1, 13) para "hacerse hijos de Dios" (Jn 1, 12). El misterio de Navidad se realiza en nosotros cuando Cristo "toma forma" en nosotros (Ga 4, 19). Navidad es el misterio de este "admirable intercambio":

«¡Oh admirable intercambio! El Creador del género humano, tomando cuerpo y alma, nace de la Virgen y, hecho hombre sin concurso de varón, nos da parte en su divinidad» (Solemnidad de la Santísima Virgen María, Madre de Dios, Antífona de I y II Vísperas: Liturgia de las Horas).

Como ven en nuestro Catecismo no se habla sobre una fecha determinada, sino más bien del hecho cristiano de relevancia:

La celebración de que Jesús nace como verdadero hombre y verdadero Dios, para redimirnos y hacernos hijos de Dios

El celebrar el Nacimiento de Cristo con una festividad eclesiástica especial. Porque ya los autores de los Evangelios, Mateo, Lucas y Juan, se inclinan ante este acontecimiento cuando, cada uno a su manera, buscan el modo de iluminarlo; y ellos no son en esto más que los representantes de la comunidad que ha transmitido estas tradiciones. El himno de Flp 2,6 ss. Podría llamarse, muy exactamente, un himno de Navidad.

La elección de la fecha ha venido determinada, en los dos casos (6 de enero y 25 de diciembre) por el hecho de que estos dos días eran días de fiestas paganas cuyo contenido ideológico tendía a unirse a los pensamientos específicamente cristianos de Navidad. Fundándose en el NT, se puede descubrir legítimamente que Cristo, Salvador de la humanidad, es, al mismo tiempo, el Redentor de la creación entera; y que la historia de la salvación, unida a este nombre, atañe también al universo entero, como la caída del hombre ha sometido toda la creación a la maldición de Dios. En virtud de esta solidaridad del hombre y de la creación, la salvación del hombre es la salvación de toda la creación entera. El testimonio del NT en su conjunto afirma que Cristo, Redentor del género humano, participa ya, en cuanto mediador, en la creación del mundo. Sin embargo, esta solidaridad entre creación y redención aparece sobre todo en el hecho central, la muerte expiatoria de Cristo (Mt 27,45 y 51 y Col 1,20).

Entonces hermanos, en este 25 de Diciembre celebremos pues que Nuestro Señor nació y nos Salvo con su sacrificio. Que en esta Navidad llegue el niño Dios al pesebre de su corazón y que ustedes le abran la puerta.

Bendiciones en Cristo y María Santísima Theotokos

Fuentes

www.conocereisdeverdad.org

www.aciprensa.com

www.mercaba.org


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