¿Podemos ser santos?




Eucaris Causil


Esta es una pregunta que me hago todos los días, especialmente cuando al salir a realizar algunas diligencias, observo a mi alrededor y veo de què està llena la humanidad, entregada en su gran mayorìa a los placeres del mundo: la rumba, el desenfreno sexual, el libertinaje, la ausencia total de Dios en el actuar de cada persona; me miro a mi misma y me entristece las veces que me dejo llevar por mis debilidades y termino haciendo el mal que no quiero. Con todo esto la pregunta sigue dando vueltas en mi mente, “podemos ser santos aquí en la tierra? 

 

Meditando la Palabra de Dios en Mateo 4; 21-25 “Jesùs les dijo también: “Cuando llega la luz, ¿debemos ponerla bajo un macetero o debajo de la cama? ¿No la pondremos màs bien sobre el candelero?. No hay cosa secreta que no deba ser descubierta; y si algo ha sido ocultado, será sacadoa la luz. El que tenga oìdos para escuchar, que escuche”. 

Les dijo también: “Presten atención a lo que escuchan. La medidacon que ustedes midan, se usarà para medir lo que reciban, y se les darà mucho màs todavía. Sèpanlo bien: al que produce se le darà màs, y al que no produce se le quitarà incluso lo que tiene.” 

 

La primera parte de esta parábola, me estremece porque no entiendo como Dios en su infinita sapiencia, puede conocernos totalmente y aun seguirnos amando. En nuestras vidas muchas veces llega la luz, ya sea porque alguien se acerque a hablarnos de Dios o a darnos un consejo, también nos llega a través de internet o de un libro, que nos hablan de la verdad o simplemente Dios nos habla a través de nuestra conciencia y nos muestra ciertas conductas nuestras que no van de acuerdo a la luz, cuando esto pasa generalmente nos tambalea en el momento porque nos hace ver nuestra oscuridad, pero después conscientes o no, la ponemos bajo un macetero o simplemente debajo de la cama y nos olvidamos de ella, estamos tan acostumbrados a movilizarnos entre las tinieblas que no nos hace falta la luz para poder andar. 

 

Nos estamos acostumbrando a la violencia, a la falta de humanidad, a la indiferencia para con nuestro prójimo, que cada uno trata de vivir egoístamente alcanzando sus sueños y anhelos, sin importar el mal que le haga a otros, o los medios que se tengan que utilizar para alcanzarlos. Tal vez actuemos de esa manera porque no pensamos en la muerte y mucho menos lo que hay después de ella. 

 

Nos asombramos cuando alguien fallece como si nunca nos fuese a llegar ese momento, fijémonos como el afán del hombre es no envejecer, alargar la vida, evitar la muerte, porque se està tan cómodo en esta tierra y sus deleites que no añoramos lo que de verdad nos llena de placer, lo que nos colma de un amor tan profundo y tan puro que podemos quedarnos en un eterno éxtasis, contemplando lo màs bello y sublime que es Dios, paradójicamente el hombre se resiste a morir porque en su mente no està Dios. 

 

Jesús precisamente nos hablò por medio de muchas parábolas, del Reino de Dios, del momento en que entraríamos en el Padre y nada nos haría falta, pero también dijo que sería difícil entrar en su Reino (Mt 10, 24-27), por ello deberíamos procurar amontonar tesoros en el cielo. La pregunta es: ¿Si despùes  de muerto el hombre, lo que viene es el juicio particular, còmo se acumulan tesoros para entrar en el cielo?. 

 

Pues queridos hermanos, la boleta de entrada en el Reino de Dios se gana aquí en la tierra, es aquí donde debemos ser santos para después ganarnos la glorificación de nuestros cuerpos en el cielo. 

 

Fíjense como la segunda parte de la parábola nos habla de lo que vamos a recibir, seremos medidos de la misma manera en que nosotros medimos, en otras palabras màs sencillas y directas, lo que hiciste con tu prójimo es recibiràs de Dios. El Catecismo de la Iglesia, nos enseña que mostramos nuestro amor a Dios, en nuestra conducta con los demás. Catecismo 1038 – 1041 II “Para juzgar a vivos y muertos” pag.182. “…Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha  tenido en nada la gracia ofrecida por Dios. La actitud con respecto al prójimo revelará la acojida o el rechazo de la gracia y del amor divino. Jesùs dirà en el ultimo dìa: “cuanto hicisteis a uno de estos hermanos mìos màs pequeños, a mi me lo hicisteis” (Mt. 25-40). 

 

Entonces hermanos si tenemos en cuenta esta enseñanza, podemos esforzarnos cada dìa en tratar mejor al prójimo, tratemos de ver el Rostro de Cristo en nuestros enemigos, en los miembros de nuestra familia, en nuestros amigos, en fin en cada uno de nuestro prójimo, esto nos llevarà a la santidad, de nada vale escuchar todos los días la misa y comulgar si no amo al que me odia, de nada vale nuestra actividad en la Parroquia, si tratamos con despotismo a un familiar, de nada vale hacer el Santo Rosario todos los días, sino respeto y ayudo a mis padres. Fìjense como dice el Catecismo “La actitud con respecto al prójimo revelarà la acojida o el rechazo de la gracia y del amor divino.” 

 

No comprendía cuando Jesús decía que no tiene perdón quien rechaza al Espìritu Santo y yo me preguntaba, si Dios es todo amor quien puede rechazar a Dios?, ahora entiendo que Dios està en mi esposo, en mis hijos, en mi vecina, en mi enemigo, en todos los seres humano està Dios; “somos capaces de herir a Dios? Todos diràn; Claro que no!!. Entonces porquè nuestra conducta hiere al pròjimo? Acaso no estamos hiriendo a Dios?. 

 

Hermanos podemos alcanzar la santidad aquí en la tierra, Cristo dijo “ Ser Santos como mi Padre es Santo” y no ser santos despùes de muertos, porque despùes que el hombre muere, no merece ni desmere, pues su alma està separada de su cuerpo y en un estado espiritual, ausente de toda conscupisccencia. 

 

Que esta reflexión de hoy los lleve a meditar la meta que se han propuesto en su vida, vivimos produciendo para asegurar la vejez, estamos haciendo lo mismo para asegurar la eternidad prometida por Cristo?

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