¿Qué es un año jubilar?



La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo. La Iglesia « vive un deseo inagotable de brindar misericordia ». (Papa Francisco, Bula de convocatoria del año de la Misericordia)


Por Anwar Tapias Lakatt

En la Iglesia Católica estamos celebrando a partir de hoy, un año jubilar extraordinario dedicado a la Misericordia de Dios. Para comprender cómo vivir mejor este año, debemos primeramente entender qué es un año jubilar y su origen y significado.

La palabra jubileo puede decirse que tiene dos raíces: una hebrea y otra latina. La raíz hebrea es la palabra yobel, que era un cuerno de cordero que se utilizaba para anunciar un año excepcional para Dios [1]. La otra raiz es la latina iubilum, que significa grito de alegría, y fue la palabra utilizada por San Jerónimo para traducir la hebrea yobel.

Al sonar el cuerno, se daba inicio al año jubilar para los judíos. Esto lo podemos leer en el Levítico:

Contarás siete semanas de años, siete veces siete años; de modo que el tiempo de las siete semanas de años vendrá a sumar cuarenta y nueve añosEntonces en el mes séptimo, el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el día de la Expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra.
Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileocada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia.
Este año cincuenta será para vosotros un jubileo: no sembraréis, ni segaréis los rebrotes, ni vendimiaréis la viña que ha quedado sin podar, porque es el jubileo, que será sagrado para vosotros. Comeréis lo que el campo dé de sí.
En este año jubilar recobraréis cada uno vuestra propiedad. Si vendéis algo a vuestro prójimo o le compráis algo, ved que nadie dañe a su hermano.
Comprarás a tu prójimo atendiendo el número de años que siguen al jubileo; u según el número de los años de cosecha, él te fijará el precio de venta: a mayor número de años, mayor precio cobrarás; cuantos menos años queden, tanto menor será su precio, porque lo que él te vende es el número de cosechas. Ninguno de vosotros dañe a su prójimo, antes bien teme a tu Dios; pues yo soy Yahveh vuestro Dios. (Lev 25, 8-17)

En el texto sagrado podemos ver cómo el año jubilar era un año de liberación y gracia, en donde los necesitados, esclavos y oprimidos recuperaban su libertad y sus propiedades. Hay tres ideas importantes que podemos destacar como bases para la evolución del año jubilar de la idea judía a la idea católica [2]

- Cada uno rescatará su propiedad. En el Jubileo se permitía que alguien recuperara las tierras vendidas, pues el verdadero dueño de la tierra es el Señor: En todo terreno de vuestra propiedad concederéis derecho a rescatar la tierra. (verso 24). Pero si no halla lo suficiente para recuperarla, lo vendido quedará en poder del comprador hasta el año jubilar, y en el jubileo quedará libre; y el vendedor volverá a su posesión. (verso 28)

- La tierra es del Señor. El jubileo recuerda que la tierra es del Señor: La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía, ya que vosotros sois para mí como forasteros y huéspedes. (verso 23)

- La remisión de pecados. Aunque la idea es muy vaga, el hecho de que la remisión de las deudas se iniciara el día de la expiación implica en cierta forma solidaridad entre el perdón de las deudas y el perdón de los pecados:  Entonces en el mes séptimo, el diez del mes, harás resonar clamor de trompetas; en el día de la Expiación haréis resonar el cuerno por toda vuestra tierra. (verso 9). Será éste para vosotros un decreto perpetuo: En el mes séptimo, el día décimo del mes, ayunaréis, y no haréis trabajo alguno, ni el nativo ni el forastero que reside en medio de vosotros.
Porque en ese día se hará expiación por vosotros para purificaros. De todos vuestros pecados quedaréis limpios delante de Yahveh. (Lev 16, 29-30)


Posteriormente el profeta Isaías, nos hará más palpable la realidad del Jubileo:
El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido.
Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor, un día de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que están de duelo, a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el óleo de la alegría, y su abatimiento por un canto de alabanza.
Ellos serán llamados "Encinas de justicia", "Plantación del Señor, para su gloria". (Is 61, 1-3)

Esta realidad va más allá de lo material, se preocupa por las heridas, la cautividad, la pobreza, y sobre ello anunciará una nueva noticia, todo ello será cambiado por el Señor, y lo será en un año de gracia. Precisamente en Cristo esta realidad encontrará su cumplimiento, cuando justamente sobre este texto de Isaías, el Señor Jesús anuncie que se llega a cumplir:
Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción.
Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del SeñorJesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. 
Entonces comenzó a decirles: "Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír"(Lc 4, 17-21)

Cristo durante toda su vida, cumplió ese año de gracias porque durante su vida pública perdonó pecados, curó enfermos, liberó cautivos, y anunció la llegada del Reino de Dios. La Iglesia tomó de esta nueva realidad que trae el Señor Jesús, asociado al año jubilar del Antiguo Testamento. Por ello el año jubilar es una oportunidad en la que la Iglesia nos muestra de manera especial, el rostro amoroso de Dios. Podemos afirmar que Cristo mismo nos trae el Jubileo perenne de Dios, en donde su Sacrificio en la Cruz nos trae la libertad verdadera, el perdón de pecados y la fuente inagotable de las bendiciones de Dios.


Primer Jubileo de la historia
La historia atestigua que durante miles de años, la Iglesia no celebró un jubileo hasta que el Papa Bonifacio VIII lo celebraba a inicios del siglo XIV. Esto ocurrió el 22 de febrero del año 1300, fiesta de la Cátedra de San Pedro. Junto con el año jubilar, el Papa permitió que se recibieran indulgencias. Luego de eso, el año jubilar se hizo cada 50 años, tal cómo se indicaba en el Levítico. A partir de 1475 el año jubilar se celebra cada 25 años [3]. Incluso, se han dado jubileos con una cadencia de 33 años, en alusión a la edad que tendría Cristo, hecho que ocurrió en 1423, 1933 o en 1983, sin perder la otra continuidad de hacerlo cada 25 años.
Para conocer una pequeña reseña de cada Jubileo desde 1300 hasta 1983, puede ver el enlace Ver aquí


Apertura de la Puerta Santa
Apertura del año jubilar por el Papa Francisco- Dic 8 de 2015

El primer año jubilar en que se dio apertura de la Puerta Santa fue en 1423 por el Papa Martín V [4]. El Papa hizo la apertura en la Basílica de San Juan de Letrán. Ya será en 1499 cuando se haga en la Basílica Vaticana, e incluso, el Papa Alejandro VI quiso que la apertura fuera en todas las Basílicas mayores de Roma: San Juan de Letrán, San Pedro, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros. 

En la Sagrada Escritura encontramos textos que nos aluden a este gesto simbólico cargado de un sentido espiritual:
"Abran las puertas de la justicia y entraré para dar gracias al Señor". 
"Esta es la puerta del Señor: sólo los justos entran por ella". (Sal 118, 19-20)

Inicialmente la puerta estaba cerrada exteriormente con la colocación de un muro, que debía ser destruido por el Papa para acceder a las hojas de la puerta. Debido a ello, se utilizaba un martillo como elemento para destruir el muro. En la foto abajo podemos ver al Papa Paulo VI en la apertura de la puerta en el año jubilar de 1975. Para conocer más sobre los elementos y partes del ritual, puede leerse la edición del Observatore Romano de diciembre 31 de 1999 Ver aquí



Beneficios concedidos
Durante un año jubilar se conceden indulgencias a quienes cumplan con las debidas disposiciones. Una indulgencia de acuerdo al Catecismo de la Iglesia Católica:
"La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos." [CIC 1471]

Para entender bien esto, vamos a resumirlo: Cuando pecamos nos hacemos merecedores de la culpa y la pena, la culpa es la responsabilidad por ser los autores del pecado, y la pena es la consecuencia que se acarrea sobre nosotros por haber ofendido a Dios. Con el sacramento de la Confesión nuestros pecados son perdonados en cuanto a la culpa pues Dios se olvida de ellos, y somos perdonados en cuanto a la pena eterna. Sin embargo, la pena temporal queda debido a que debemos reparar por esos pecados, que no solo ofendieron a Dios, sino que nos lastimaron a nosotros mismos, a la Iglesia y a nuestro prójimo.
Podemos mencionar dos ejemplos bíblicos:
- Cuando Adán y Eva pecaron, Dios los perdonó, pero sin embargo padecieron por las consecuencias de sus pecados:
A la mujer le dijo: "Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te dominará. 
Al hombre le dijo: "Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. 
Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. 
Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás." (Gen 3, 16-19)

Otro caso lo vemos cuando el rey David adulteró con Betsabé, a pesar de su arrepentimiento, el hijo que esperaba fruto de ese adulterio murió:
David dijo a Natán: "¡He pecado contra el Señor!". Natán le respondió: "El Señor, por su parte, ha borrado tu pecadono morirás. 
No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio" (2 Sam 12, 13-15)

De esta forma, todos tenemos que reparar y ofrecer al Señor por nuestros pecados perdonados, pues generamos consecuencias, penas temporales que debemos reparar. La Iglesia por tanto como administradora de la gracia de Cristo, nos ofrece la oportunidad que por los méritos de Cristo podamos recibir una disminución de esa pena temporal, siempre y cuando cumplamos con las disposiciones debidas.

Las disposiciones para acceder a la Indulgencia son:
- Estar confesado
- Comulgar en la Eucaristía
- Orar por el Papa y por las intenciones
- Cumplir con el acto o peregrinación establecido. Para este jubileo de la Misericordia es acudir a las Iglesias que los Obispos diocesanos hayan establecido para hacer el acto de apertura del año de la Misericordia. Para saber más sobre cómo obtener la Indulgencia Ver aquí



Acto de apertura de la Puerta Santa por el Papa Francisco

Si deseas leer la Bula Misericordiae Vultus, da click en el enlace

1. GALTES, Joan. Vivir el Jubileo. pág. 5. Versión Google Books.

2. THIERRY-MAERTENS. Fiesta en honor a Yahvé. Pág 214-227. Ediciones Cristiandad. http://www.mercaba.org/LITURGIA/ano_sabatico_jubilar.htm

3. PARAVICINI, Agostino. http://www.repubblica.it/vaticano/jubileo-misericordia2016/2015/12/04/news/desde_bonifacio_viii_a_juan_pablo_ii_co_mo_ha_cambiado_la_celebracio_n_del_perdo_n_global-128558669/?refresh_ce

4. Obsservatore Romano de diciembre 31 de 1999- http://www.mercaba.org/OSSERVATORE/1999-12-31/53-19.htm
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