¿Qué piensas Simón?


Por Anwar Tapias Lakatt



Pasabas por ahí, tal vez cansado de trabajar, pensando en llegar a descansar, para por un instante olvidarte de tus pecados, sin pensar que te ibas a encontrar con quien cargaba con tus pecados para clavarlos en la Cruz.


Viste el tumulto de gente y tal vez pensaste que era un criminal más que merecía esa muerte, pero aun así te asomaste a ver, como para al verlo sentirte menos pecador y más justo, sin pensar que te ibas a encontrar con el Justo que vino a morir por los pecadores.


Rehusaste cargar su Cruz, pues ¿por qué tú? ¿Acaso no había más gente? Tal vez otros más indignos para tan cruel labor. Sentiste lo pesada que era esa Cruz, sin pensar tal vez que te ibas a encontrar con quien en silencio cargaba la tuya para ofrecerte la salvación.


Pero al verlo detenidamente, algo se movió en ti. Lo viste herido, sangrando y moribundo, escuchaste las burlas e injurias y sentiste la impotencia de que él no merecía esa muerte.Sacaste fuerzas entonces para continuar, sin pensar que te habías encontrado con quien moriría para enseñarnos que la mayor fuerza es el amor.


Al final, tu mirada lo dice todo. Te diste cuenta en ese instante que haber cargado por un momento la Cruz, fue lo mejor que te pudo pasar ese día. Ya tu vida no sería igual.

Hoy no podemos cargar la Cruz física, pero sí meditar en ese recorrido, en ese momento y darnos cuenta que el verdadero sentido de la vida no está en este mundo, sino la meta es el cielo, pero que no hay cielo sin pasar por la Cruz.




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