¿Quien es el Espíritu Santo?

Dios no es un solitario porque “Dios es Amor” (1 Jn. 4, 16), no habita en una lejanía a la que no podamos llegar, ni se encuentra en una soledad impenetrable. Dios es una familia que vive en la más deliciosa felicidad, en la más perfecta unidad y en la más contagiosa alegría.

Esa familia se compone de tres personas realmente distintas que se llaman Padre, Hijo y Espíritu Santo. No obstante esas tres personas son un solo Dios porque tienen la misma naturaleza divina. Este misterio de la Unidad de Dios en la Trinidad de sus Personas es el más elevado y el más difícil de comprender de todas las verdades de nuestra fe cristiana.

De ahí la dificultad de poder expresar con la pobreza de nuestro lenguaje humano cuál es el origen de esa familia divina y por qué, al ser tres personas realmente distintas, no son sin embargo, sino un solo Dios.

Vamos a fijar ahora nuestra atención más particularmente en una de esas divinas Personas a quien llamamos “El Espíritu Santo”. ¿Quién es?. El Espíritu Santo no tiene rostro, y casi tampoco nombre propio. Es como el viento que no se ve, pero que puede agitar cualquier cosa.

Hay dos términos con los que se intenta definir al Espíritu Santo y que expresan sus relaciones con el Padre, con el Hijo y con nosotros. El Espíritu Santo es el Don de Dios y es el Amor.

Como Don la liturgia lo llama el “Don de Dios Altísimo”, y esta expresión es como la síntesis de un sinnúmero de pasajes del Nuevo Testamento en los que se nos habla del Espíritu Santo como un Don. Es verdad que el Padre nos ha dado también a su Hijo, como lo afirma San Juan (3,16) y también San Pablo (Rom. 8,32); pero el Espíritu Santo es el Don por Excelencia.

Jesús dice a la Samaritana: “Si conocieras el Don de Dios” (Jn. 4,10). Semejante expresión, pronunciada por Jesús con mucha solemnidad, nos lleva a la conclusión de que se trata del Espíritu Santo. Jesús ofrece a esa mujer un “Agua Viva” y más tarde el mismo evangelio dirá que esa “agua viva” se refiere al Espíritu Santo que iban a recibir los que creyeran en Él.

En la íntima conversación con sus Apóstoles durante la Última Cena, Jesús les ha dicho: “Os conviene que yo me vaya: porque si no me voy, no vendrá a vosotros EL PARÁCLITO; pero si me voy, os lo enviaré”. El Espíritu Santo comienza a ser el Don de Jesús como fruto exquisito de su Oración y de la Cruz. ¿Hasta qué punto hemos sabido apreciar ese Don?.

EL ESPIRITU SANTO ES EL AMOR. Esta expresión no es solamente un Título, no indica tampoco una característica del Espíritu Santo, es sencillamente la confesión de su naturaleza misma.

 


 
  Soy la Pureza, soy el lazo de unión eterna entre el Padre y el Hijo…….Soy Dios Amor”
Comments