Reflexión #37 de Cuaresma

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"¿Cómo debe ser la contrición por el pecado? Escucha al salmista: "Un espíritu contrito es sacrificio a Dios, un corazón quebrantado y humillado. Dios, tú no desprecias", (Sal 51,19). En estas palabras son indicadas la compunción de espíritu por los pecados, la reconciliación del pecador, la contrición universal por todos los pecados y la humillación continua del pecadorarrepentido. El espíritu del penitente, cuando es lacerado y cubierto de heridas, es un holocausto agradable a Dios. Él se reconcilia con el pecador y el pecador con Él."

"Con la gracia es el mismo Espíritu Santo que como un esposo se une al alma que el amor penitente ha purificado. Bodas divinas de la cual nace el cristiano, heredero de la vida eterna. Por tanto podemos decirle al Hijo de Dios: "He nos aquí, nosotros somos tus huesos y tu carne." ¡Señor Jesús, piedad de nuestra debilidad, perdonanos por nuestros pecados! Piedad de nosotros, miembros tuyos, oh Señor; tiéndenos la mano fraterna, para que cada día de la vida terrenal sea un paso adelante en nuestro peregrinar hacia la Casa celestial. Haz que nosotros pecadores nos acerquemos a Ti, que Te escuchamos. ¡Dígnate a acogernos contigo y confortarnos en la Mesa de la vida eterna!".

San Antonio de Padua


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