Reflexión #4 de Cuaresma

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Reflexión #4 de Cuaresma

Lejos de mí el pensar de gloriarme fuera de la cruz de mi Señor Jesucristo (Ga 6, 14). La cruz es tu gloria, la cruz es tu imperio. He aquí tu imperio sobre tus espaldas (Is 9,5). Quien lleva tu cruz, lleva tu gloria. Así la cruz, que causa miedo a los infieles, es para los fieles más hermosa que todos los árboles del paraíso. ¿Ha temido Cristo la cruz? ¿Y Pedro? ¿Y Andrés? Por el contrario, la han deseado. Cristo se ha alzado sobre ella como un valiente para recorrer su carrera (Sal 19,6): “He deseado ardientemente comer esta Pascua con vosotros antes de morir”(Lc 22,15). El ha comido la Pascua sufriendo su pasión, al pasar de este mundo a su Padre. Sobre la cruz el comió y bebió, el se embriagó y durmió…

¿Quién podrá desde ahora temer la cruz? Temo, Señor, rodear el cielo y la tierra, el mar y las estepas, pero ¡jamás te encontraré sino en la cruz! Allí tu duermes, allí apacientas tu rebaño, allí tú reposas al mediodía (Ct 1,7). Sobre esta cruz quien está unido a su Señor cuenta con su dulzura: “Tú, Señor, escucho que me rodeas, tu levantas mi cabeza” (Sal 3, 4). No hay persona que te busque y no te encuentre, sino sobre la cruz. Oh cruz de gloria, enraízate en mi, para que yo pueda encontrarme en ti.

San Bernardo Abad (Meditación sobre la Pasión VI, 13- 15.)
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