Reflexión #8 de Cuaresma

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El anciano dijo también al hermano, acerca del alma que quiere hacer penitencia:

Había en cierta ciudad una hermosa meretriz que tenía muchos amantes. Fue uno de los hombres principales y le dijo: “Prométeme que vivirás cástamente, y te tomaré por mujer”. Ella se lo prometió.

Él se casó con ella y la llevó a su casa. Sus amantes la buscaban, diciendo: “Ese hombre principal la tomó en su casa. Si nosotros vamos a su casa y se llega a enterar, nos condenará. Pero vayamos cerca de su casa, y silbemos, y ella, al conocer el silbido, bajará adonde estamos nosotros y seremos inocentes”. 

Pero al oír el silbido, se tapó ella los oídos y fue a una habitación interior, y cerró las puertas». 

Dijo el anciano que:
- la meretriz es el alma
- sus amantes son las pasiones y los hombres
- el hombre principal es Cristo
- la habitación interior es la morada eterna
- los que silban son los malos demonios

Pero el alma huye siempre adonde está el Señor

(Abba Juan Colobos, Apotegmas de los Padres del desierto, Letra Iota, 17)
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