Reflexión de las últimas 7 Palabras de Cristo en la Cruz


Por Mireily Rodríguez Vargas



Primera palabra

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Padre, perdónanos por todas las veces que pecamos y volvemos a clavar a tu Hijo en la Cruz.  Perdónanos por dejar solo a Jesús. Perdonamos por las veces que no amamos a nuestro prójimo, por las veces que ponemos al mundo antes que a ti.  Perdona a las mujeres que han abortado, al asesino, a la prostituta, al adultero, al ladrón, en fin Padre, misericordia de todos nosotros y del mundo entero. Perdónanos por dejar solo a Jesús.

 

Segunda palabra
Te aseguro hoy estarás conmigo en el paraíso.

Oh Jesús, Tu eres el Camino, la Verdad y la Vida.  Viniste por los pecadores para salvarlos. Oh Señor tu aceptas al alma arrepentida y humillada. Tu Señor eres misericordioso con todos nosotros.  Ayudamos a siempre seguir hasta el último momento de nuestras vidas, para así poder estar contigo siempre en el Paraíso.

 

Tercera palabra
"Mujer, ahí tienes a tu hijo". después dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre".

Gracias Cristo, por regalarnos a tu Bendita e Inmaculada Madre en la cruz. Perdona todas las blasfemias  y ofensas que les hemos causado.  Ayúdanos a que sepamos ser como el Discípulo amado y recibirla en nuestra casa.


Cuarta palabra
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Oh Señor, sentiste la soledad y la desesperación. Te pido por todos los que están desesperados, humillados, perseguidos, los que tienen pensamientos suicidas, los que están en depresión. Que ellos puedan sentirte en su vida y se dejen amar por ti.


Quinta palabra
Tengo sed

Tienes Sed Jesús, sed de nosotros.  Estas ahí tocando a nuestra puerta y mil veces te la cerramos, pero tú siempre vuelves a tocar.  Perdónanos Señor por las veces que no hemos aceptado tu voluntad y no te hemos sabido amar.

 

Sexta palabra
Todo está cumplido

Ya todo está consumado Señor. Aceptaste voluntariamente tu pasión e hiciste toda la voluntad del Padre.

 

Séptima palabra
Padre, a tus manos confío mi espíritu.

Señor, agonizaste por nosotros y con un grito expiraste.  El Cielo se obscureció, la tierra tembló, el velo del Templó se rasgó. Algunos muertos resucitaron, otros creyeron en ti. Ayúdanos a que en el último  momento de nuestra vida, podamos confiarte nuestro espíritu.

 

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