Reflexión para Adviento


Entramos en tiempo de Adviento, un tiempo especial para la Liturgia, en el cual nos preparamos de corazón para recibir a Cristo, naciendo entre los hombres para darnos la salvación.
Este tiempo que dura cuatro semanas, es un tiempo precioso para ir revisando nuestra vida y lograr disponer nuestro corazón como un auténtico pesebre donde pueda nacer el Señor.

La Corona de Adviento, es un símbolo cristiano que nos recuerda que Cristo es la luz que viene a iluminar nuestra vida, y que en cada semana que encendemos una vela, la luz debe ser cada vez más resplandeciente. En esa luz podemos centrar nuestra reflexión este año


La luz es un signo especial que nos muestra como vencer las tinieblas. Ya el profeta Isaías lo anunciaba:

El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz (Is 9, 1)

Esa luz es Cristo que viene a iluminar nuestra vida. La luz podemos asociarla de tres maneras:

a) Cambiando: Este tiempo es un tiempo de conversión, de reflexión en nuestra vida. Cuando una vela es encendida, la cera                    empieza a derretirse, y mientras se derrita la luz logra mantenerse. ¿Qué queremos cambiar en este tiempo? ¿Qué queremos                    pedirle al Señor que transforme en nosotros? En Adviento podemos empezar a cambiar, y preparar un corazón para que Cristo                nazca.
    
b) Vigilando: No podríamos vigilar estando a oscuras. Adviento por ser un tiempo preparatorio, debemos estar vigilantes y                        atentos. El bullicio del comercio, la ropa, regalos, cena, luces, decoración, podrían distraernos y no dejarnos preparar                                adecuadamente para celebrar dignamente el nacimiento del Señor. Recordemos a las vírgenes precavidas, que teniendo aceite en su lámpara estuvieron atentas a la llegada del novio (Mt 25, 1-13). Así nosotros, en Adviento debemos estar vigilantes, en oración, viviendo la Liturgia cada día para ir llenando de gozo el corazón para el día en que contemplemos al niño en el pesebre.

c) Iluminando: Adviento es el tiempo para ser luz a los demás. San Juan Bautista predicaba a quienes venían a él, predicaba conversión e indicando a cada uno cómo podía prepararse mejor (Lc 3, 10-15). ¿Cuántas personas vivirán esta época sólo pensando en nieve, renos y el "espíritu de la Navidad", pero de Cristo no sabrán nada?Es entonces el momento de que seamos luz para los demás, sea enseñando la fe, sea como la Virgen María, de camino al servicio a la casa de su prima Isabel, sea compartiendo con el que no tiene nada en esta época.

Este Adviento debe ser un camino en el cual cada día preparemos un corazón para recibir al Señor con alegría.


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