Reliquias- Las Confesiones de San Agustín

Las Confesiones de San Agustín


Libro 9, Capitulo 7


2. Por aquellos dias le revelastes a tu obispo Ambrosio en una visión el lugar en que yacían incorruptos los cuerpos de tus martires Gervasio y Protasio, que tu tenias guardados como un tesoro durante tan largos años en secreto lugar, para sacarlos de alli en el momento oportuno y reprimir la rabia mujeril de una emperatriz. Fueron pues exhumados los venerables cuerpos; mientras los llevaban con los debidos honores a la Bsilica Ambrosiana no solamente quedaron liberados algunos posesos por espirituos inmundos, sino que los mismos demonios rindieron testimonio. Y sucedio que un cuidadano ciego de años atras y conocidisimo en Milan cuando cayo la algazara del pueblo y se entero de su causa, pidio que lo llevaran alla y cuando hubo llegado solicito se le permitiera tocar con su suderaio las andas de aquellos santos cura suerte fue preciosa ante tus ojos( sal 115,15). Apenas lo hizo, se aplico el sudario y se le abrieron instantaneamente los ojos. Volo por los aires la fama de este suceso, que fue celebrado con fervorosas laudes y el animo de aquella mujer enemiga, aun cuando no tocado por la sanidad de la fe si fue comprimido en su furor...

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